febrero 7, 2014 By Jorge Ceballos

ESPLENDOR JAROCHO

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Por JORGE CEBALLOS

Para mala fortuna de quienes vivimos en esta entidad, Veracruz nuevamente se encuentra en el ojo del huracán. El secuestro del reportero Gregorio Jiménez de la Cruz, oriundo de Coatzacoalcos, demuestra el estado de indefensión en que nos encontramos quienes nos dedicamos a la tarea de informar. Perdón por escribir en primera persona, pero la inseguridad es lo único que tenemos los reporteros.

No es momento de buscar culpables, o acusar que una administración está haciendo bien o mal su trabajo. Los periodistas de Veracruz, a como los de todo el país, necesitamos que se garantice el respeto a la libre expresión, pero eso, es como escribirle una carta a Santa Claus y quedarte sentado esperando a que el señor de la barba blanca y gran sonrisa te cumpla.

Quienes nos dedicamos a esta labor, no estamos inmersos en ninguna guerra, la única lucha que enfrentamos, es por llevar el sustento a nuestras familias. ¿Cómo exigirle al secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez Zurita que garantice seguridad a los reporteros? Solo basta recordar la definición que tiene para los comunicadores “pinches medios”

El caso de Gregorio Jiménez, toma tintes de dramatismo, ya se cumplieron 48 horas y aun no hay un solo dato que lleve a identificar a sus captores. Ojalá que las autoridades, no estén esperando a que el tema se enfríe para que se vaya al archivo, y sea éste un caso más que no se resuelve.

Queda muy claro una cosa, los delincuentes, del grupo al que pertenezca, operaron a su antojo la desaparición de Goyo. Para quienes conocemos Villa Allende, nos resulta inverosímil imaginar que aquel lugar que solo cuenta con una entrada, no haya habido una sola patrulla de la Policía Naval.

Hace apenas una semana Javier Duarte de Ochoa, entregó equipo policiaco en Coatzacoalcos, anunció la llegada de más personal para Coatzacoalcos, por lo visto de nada sirvió.

Las autoridades deben terminar por reconocer que el sur de Veracruz, se ha convertido en un foco rojo en materia de seguridad, y no porque el desaparecido sea periodista, sino por los constantes actos vandálicos que se registran.

Como reportero la noticia del secuestro de Gregorio nos pega. Y en verdad que esperamos resultados positivos de quienes gobiernan la entidad. Ojalá que pronto, podamos enterarnos que nuestro compañero está con bien en el seno de su hogar.

¿Tanto le temen a las armas de los comunicadores? Delincuentes y autoridades, deben entender que nuestro gran armamento son, una grabadora y una cámara. Esos dos objetos no matan, sirven únicamente para retratar la verdad de lo que acontece en una sociedad en constante movimiento.

Por favor. Devuelvan con bien a Goyo

 


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