Gobierno abandona heridos de masacre de PF en Apatzingán

junio 14, 2015 By

Gobierno abandona heridos de masacre de PF en Apatzingán


Ciudad de México, 14 de jun.- Este domingo la periodista San Juana Martínez publicó una serie de entrevistas desgarradoras con sobrevivientes de la masacre en Apatzingán del 7 de enero pasado, quienes reafirman que se trató de una matanza perpetrada con todo el dolo por policías federales, quienes ejecutaron a sangre fría a varias personas desarmadas.

Una de las entrevistas es realizada a Gonzalo Alfonso Castillo Sáenz, un joven que ha visto destrozada su vida por las balas que han mermado severamente su salud.

El joven narra la forma en que su familia ha tenido que empeñar hasta la casa para poder afrontar una colostomía que lo impide además de continuar su trabajo como jornalero, como relata su familia: «Todo lo que come cae en esta bolsa. Ahorita estamos batallando, porque la caja de las bolsas cuesta 900 pesos, con 10 piezas, y le cambiamos la bolsa cada dos o tres días. Empeñé mi casa. Hemos pagado más de 100 mil pesos en medicinas y el gobierno nomás viene, nos entrevista y no nos ayuda en nada. Ahorita nos urgen las bolsas y todo. Él tiene que alimentarse bien, porque, si no, no lo pueden volver a operar en julio».

Gonzalo ha perdido casi 30 kilos desde entonces, su familia denuncia que no han recibido apoyo alguno del gobierno, a pesar de haber sido víctimas de un intento de homicidio por parte de policías federales.

El joven además relata la forma en que la Policía Federal, asesinó y hasta remató a varias personas: «Fue testigo de cómo los federales, al llegar al vehículo donde viajaban una docena de hombres, la mayoría adolescentes y menores de edad, algunos heridos y otros ya muertos por las balas, bajaron a un sobreviviente: ‘¡Bájate, hijo de tu puta madre!’ –le dijeron– ¡Ya te cargó la chingada! Con la mirada triste por el recuerdo del episodio más traumático de su vida, añade: Luego lo hincaron y le metieron un tiro.

Noé Ramírez, otro sobreviviente entrevistado, refiere como estaba a punto de ser ejecutado también por los federales, cuando unas personas que comenzaron a grabar desde la azotea, inhibieron a los uniformados, quienes optaron por retirarse.

Los dos movíamos los brazos pidiéndoles ayuda. Pero no nos hacían caso. Luego, al rato llegó Protección Civil y ellos sí se metieron a pie donde estábamos nosotros. Y en eso los federales se tomaron fotos con nosotros como si nos estuvieran auxiliando, pero en realidad era mentira. Algunos murieron ­desangrados; señaló Noé.

El mismo joven incluso refiere la confesión de uno de los doctores que lo atendió, quien le avisó que un Policía Federal le pidió darle algo a Noé para que se muriera, a lo que el galeno se habría negado y habría dado aviso al joven y a la familia para estar pendientes.

Ambas familias han tenido que gastar decenas de miles de pesos en tratamientos, operaciones y medicinas, mientras que la PGR se negó incluso a tomar su declaración.

De confirmarse estas afirmaciones debería tener serias repercusiones, pues hoy más que nunca se está poniendo en evidencia en todo el mundo al gobierno mexicano como un protector de criminales uniformados, son ya demasiadas las ejecuciones extrajudiciales realizadas por el Ejército y elementos policiales, quienes siguen viviendo en total impunidad cobijados por un estado que podría ser acusado también de complicidad y encubrimiento en cortes internacionales.

Ni siquiera en el caso de Tlatlaya, uno de los más flagrantes, la SEDENA ha querido aceptar las graves violaciones a los derechos humanos, por lo que permanece censurado el expediente y la información, misma situación que en Apatzingán.

 

David Galeano
Huellas.mx


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