julio 5, 2014 By Ulises Navarrete

Milicias del ISIL arrasan con iglesias católicas, en Irak

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En la frontera entre Siria e Irak surgió una zona de guerra que más allá de los aspectos militares envuelve la milenaria disputa religiosa y que tiene entre sus secuelas una creciente persecución y desamparo de buena parte de la población civil, en este caso la de origen cristiano.

En Irak las tropas del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) ya ahuyentaron a miles de cristianos hacia las zonas que están bajo su control, como Mosul, o hacia donde alcanza su artillería, como en Qaraqosh.

En los últimos días, Qaraqosh, un histórico centro sirio-cristiano que se encuentra a 50 kilómetros de Mosul ha sido el centro de varias granadas. Los cristianos están aterrorizados. Muchos sostienen que el ISIL da a los cristianos que tienen a tiro sólo dos opciones: convertirse al Islam sunita o la muerte.

Las milicias del ISIL arrasan las iglesias, hacen añicos las estatuas de la Virgen María al son de los Kalashnikov y arrojan los crucifijos a las hogueras. Como consecuencia se ha producido un nuevo éxodo del cristianismo iraquí, una comunidad acostumbrada a trasladarse forzosamente de un lado al otro del país.

En la última semana caravanas de automóviles, camionetas y autobuses que transportan a miles de hombres, mujeres y niños, han salido de Qaraqosh con dirección al barrio cristiano de Ankawa, en las afueras de Erbil.

El principal refugio que se ha puesto a disposición de la comunidad cristiana es la Ankawa High School For Girls. Ahí los refugiados son atendidos por voluntarios de la iglesia local y por personal de UNICEF y Save the Children, que a toda velocidad de las camionetas descargan suministros y medicinas.

El arzobispo de Erbil, Bashar Matti Warda, afirma que está muy preocupado por la situación: “Los cristianos estamos en riesgo, y las autoridades centrales tienen que reaccionar lo antes posible. Estas personas deben permanecer en Iraq, es nuestro deber preservar el cristianismo en este lugar.

“Muchos quieren marcharse al extranjero, especialmente a Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, donde probablemente serán rechazados. Sin embargo, prefieren arriesgarse a la expatriación antes que quedarse aquí, sin ninguna perspectiva. Me he puesto en contacto con el Vaticano, necesitamos más ayuda. Sólo con los recursos con los que contamos ahora no es suficiente para hacer frente a una emergencia como esta”.

El arzobispo confirma que hasta ahora el ISIL ha destruido los símbolos del cristianismo pero no ha masacrado a sus creyentes: “No tengo conocimiento de ninguna matanza. Y me temo que eso se debe al hecho de que el ISIL no ha tenido tiempo. Lo que es seguro es que quieren echarnos de toda la región”.


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