abril 25, 2014 By

Travesía en Groenlandia impulsada solo por el viento

Madrid, España, 25 de abr.- Se encuentra a punto de partir una inédita expedición científica que planea recorrer el enorme desierto interior de hielo de Groenlandia, a bordo de un eficiente trineo que utiliza el viento como única forma de propulsión, sin ayuda de ningún otro combustible.

Será un recorrido de 45 días alrededor de Groenlandia, 5 mil kilómetros de un enorme desierto de nieve, encabezado por el explorador polar Ramón Larramendi, quien estará acompañado por cuatro científicos más.

El trineo eólico, está equipado con una serie de paneles solares que también permiten generar energía eléctrica suficiente para los múltiples equipos científicos, informáticos y de comunicaciones que estarán trasladando, todo esto mientras soportan temperaturas inferiores a -40º C, y vientos de hasta 150 kilómetros por hora.

Para facilitar la expedición, el equipo viajará en una época del año en la que hay luz solar las 24 horas, además de que podrán hacer relevos en la conducción que les permitirán avanzar potencialmente todo el día; aunque tienen previsto realizar varias paradas para la realización de múltiples experimentos científicos que tienen programado.

 

El EcoTrineo
El trineo, de fabricación española, está inspirado en los trineos aborígenes de los esquimales, como reconoció Larramendi, el jefe de la expedición, quien también ha convivido con ellos por largos periodos. De hecho Larramendi vive una época del año en Groenlandia.

“Se trata de un invento español basado en la ciencia de los indígenas”, afirmó también Diego Azqueta, vicepresidente de la Sociedad Geográfica Nacional (SGE).

Una de las principales características del vehículo es su sencillez, pues tiene que ser apto para ser reparado fácilmente, pues una de las lecciones que aprendió Larramendi, es que en el hielo, nada te puede fallar, todo debe tener una solución, pues quedarse inmóvil y solo en un ambiente tan inhóspito, significa la muerte.

Se trata de una tienda de campaña especial, montada sobre una estructura de tablas y cuerdas atadas a mano, que además de flexible, es plegable, por lo que puede ser desarmada para trasladarse de manera sencilla en avioneta u otros medios de transporte.

Lleva consigo un equipo de 15  cometas de diferentes tamaños, que son los que dan el impulso necesario para mover el trineo, el cual también estará equipado solo con los requerimentos mínimos para reducir el peso y aumentar la velocidad.

Aunque el puro trineo tiene un peso de unos 500 kilogramos, en total tendrá que arrastrar mil 400 kilos, contando el peso de los tripulantes, el equipo científico y personal, así como los alimentos para sobrevivir durante 45 días. Agua no llevarán, unicamente contenedores y equipo para derretir la dulce nieve del desierto.

Uno de los objetivos de la expedición es mostrar que este tipo de vehículos son más eficientes para la exploración científica, pues además de que generan un impacto mucho menor al frágil ambiente, al ser libre de emisiones y contaminantes, también reducen significativamente el costo de la expedición.

Aún así el vehículo es capaz de alcanzar los 50 kilómetros por hora, aunque la velocidad óptima para el viaje será de unos 15 kilómetros por hora.

Así funciona el trineo:

El equipo
Ramón Larramendi es un experimentado explorador polar, de hecho ha llegado en varias ocasiones al polo sur geográfico con prototipos del trineo, en varias de estas expediciones ha estado acompañado por dos ingenieros que también estarán en el viaje a Groenlandia, Manuel Olivera y Eusebio Beamonte.

El equipo lo completan la exploradora danesa Karin Moe Bojsen, así como el groenlandés Hugo Svensson, quien ya se encuentra en el lugar realizando los últimos preparativos.

En tierra firme contarán con el apoyo del Geólogo Juan Manuel Viu, veterano de la investigación, responsable de la base científica española en la Antártida Juan Carlos I.

 

La Misión
La expedición partirá el próximo 5 de mayo desde el poblado de Kangerlussuaq, al sur de Groenlandia, y tendrá un costo aproximado de 60 mil euros, mismos que aportará principalmente la agencia de viajes Tierras Polares, presidida por el mismo Larramendi.

Se llevará a cabo un registro permanente de temperatura y humedad, con el objetivo de validar información de los modelos climáticos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC).

También se realizarán mediciones del espesor de la nieve en diversos sectores, acción que realizarán por medio de un taladro, y lo cual servirá tanto para medir el nivel de pérdida de hielo, así como la posible presencia de radiación; pues durante la guerra fría, un avión estadounidense con cuatro bombas nucleares se accidentó en la zona.

Uno de los principales objetivos de los científicos es alertar también del rápido derretimiento de hielo que se está generando en las zonas polares.

Los tripulantes viajarán también con un arma, pues no se descartan amenazas salvajes como los son los osos polares.

En Huellas de México, estaremos informando los avances de la misión, que ya es considerado un hito en el desarrollo científico a través de energías libres y renovables.

 

Javier Garcin
Huellas de México

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