EL MAGO LOBO, COBRA Y DESAPARECE OBRAS

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Enrique Sánchez Márquez

Esta es la triste historia de 22 familias de un taller de impresión instalado en la Colonia Buenavista, cuyo número parece reducido, pero es parte de una larga cadena de proveedores afectados que comparten sufrimientos y carencias por culpa del delegado en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo Román, quien se niega a cubrir deudas contraídas por trabajos realizados con un año de anterioridad.

No es la primera denuncia en el historial del funcionario, pues hace menos de un mes estaba en la cuerda floja y a punto de perder el poder en la demarcación por una demanda penal que tenía por incumplimiento en el pago de casi 30 millones de pesos. A última hora la Suprema Corte lo perdonó.

En nuestro caso el monto de reclamo es cercano a 1.5 millones de pesos, pero el adeudo que el funcionario arrastra en conjunto supera los 200 millones de pesos.

En los últimos días la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha encendido señales de alerta acerca de una investigación para verificar la presunta colusión entre bancos, como HSBC, y el delegado Víctor Hugo Lobo. Ambos vaciaron cuentas embargadas en juicio, con la intención de no pagar a proveedores y desobedecer sentencias judiciales.

Las cifras en su contra parecen no afectarle y sólo en contadas ocasiones cuando se abre la posibilidad de cobrarle de manera directa el delegado sólo ríe, porque no les cree a quienes transmiten su desesperación y la urgencia de pago.

Para las fiestas guadalupanas de 2016 el delegado ordenó imprimir miles de lonas con su fotografía que fueron colgadas en los alrededores de la Basílica, dándole la bienvenida a los peregrinos.

Corrieron infinidad de materiales que llevaron días con sus noches y fines de semana elaborarlos para tenerlos a tiempo. Juró un pronto pago a los trabajadores, pero éste nunca llegó y con ello la Navidad, fin de año y Reyes, y los meses que siguieron se llenaron de zozobra y espera impaciente. Llega otro fin de año y no se avizora solución. Lo peor es que el señor ya se va y abandona el cargo.

Lo mejor es que este grupo está decidido a seguir sus pasos hasta recuperar el producto de su esfuerzo.

Y como ellos -mujeres y hombres en lo individual y matrimonios- también están otras familias de proveedores que pasan horas afuera de sus oficinas, en el segundo piso delegacional en calidad de pedigüeños o indigentes, esperando ser atendidos en sus requerimientos.

Por los primeros días de noviembre pasado se pensó que la situación iba a dar un giro positivo luego del cumplimiento de una sentencia judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que separó del cargo al delegado en Venustiano Carranza, Israel Moreno Rivera, al no acatar el pago de un laudo a favor de un extrabajador de la demarcación.

En las horas siguientes la situación se volcó en contra del delegado Lobo Román, porque él seguía en la lista de quienes tendrían que dejar el cargo por situaciones similares, pero milagrosamente se salvó al pagar de última hora los derechos reclamados de un trabajador.

Tal acción de mantener en sus cargos al delegado Lobo y a la secretaria de Cultura federal, María Cristina García, cuando ya estaba en la orden del día votar por su separación, levantaron sospechas y varias interrogantes.

Dos de ellas: La primera, es muy coincidente que los dos hayan cubierto apenas con unos minutos de diferencia la deuda que habían retrasado por años su pago. La otra ¿Les llegó la iluminación divina al mismo tiempo o tal vez alguna fuente extraoficial de información amiga los enteró de su destino?, porque no se entiende tanta sincronía y precisión con la que actuaron en un plazo tan perentorio con el que ambos contaban.

Sobre este capítulo habría que escarbar, no mucho, para tener una idea de lo que realmente ocurrió.

En tanto, del lado del denominado Grupo 22F (referido a las 22 familias que están en busca de conformar un frente solidario con otros perjudicados para reclamar el justo pago de sus servicios), dicha situación no aminoró su ánimo, por el contrario, los motivó a presentar su propia denuncia correspondiente al caso, así como acudir a medios de comunicación a contar su triste historia.

Sin importarle el microuniverso de angustias en que ha sumido a estas familias y otras por las que se espera una justa penalización, el delegado no para en sus intenciones de gobernar esta ciudad o de ocupar un escaño en el Senado de la República y para ello inunda la ciudad de propaganda enarbolando su gestión de éxito, como si nadie supiera el escenario de desastre que hay atrás de esos anuncios.

La primera posibilidad ya se le fue, pero en estaciones de Metrobús, espectaculares y camiones urbanos que cruzan por distintos rumbos de la ciudad se le sigue viendo radiante y orgulloso de desviar recursos de los maderenses a millonarios gastos a todas luces de campaña adelantada.

No sería nada raro que a la empresa encargada de difundir su imagen, a través de Momentum review, una inexistente publicación que ya debería haber llamado la atención y sospechas de los consejeros del Instituto Nacional Electoral, también le quedará a deber, como es su costumbre.

Una segunda posibilidad es ahora el Senado por el que se declara listo para separarse del cargo como jefe delegacional en GAM.

El delegado afirma que la constructora se hará cargo de las reparaciones; se deslinda de lo que pueda suceder

Compras millonarias

Frente a esta nueva visión o ambición de su parte, sería deseable exigirle una rápida auditoría para descubrir las compras millonarias, ficticias o abultadas, que registra a través de una cadena de empresas comercializadoras que controla su hermano Francisco Lobo.

Eso sería poco si no se toma en cuenta que cientos de obras (más de 400) con presupuesto millonario destinado por el gobierno capitalino, no han comenzado a unos días de que concluya el año. La intención es ganar tiempo para entrar al terreno de “borrón y cuenta nueva”; estrategia que el delegado maneja con maestría, desapareciendo de facto puentes, caminos y una variedad de obras que darían lugar a la redacción de todo un compendio de atrocidades.

A ello es posible añadir otros “secretos”, como la destrucción de ruinas prehispánicas con fines privatizadores; concesiones hasta por 100 años -en forma de comodato- que ha otorgado de algunos bienes patrimoniales de la delegación; venta de terrenos y el despojo de otros a gente humilde para su usufructo personal y de manera sobresaliente los acuerdos bajo la mesa con inmobiliarias que han hecho de esta demarcación su tierra de conquista, sector del que hay mucho que contar.

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Ni un voto a Lobo

En su demarcación suman miles los vecinos que esperan las elecciones de julio de 2018 para cobrar las afrentas y engaños que han sufrido por años. Desde ahora ya pregonan ¡Ni un voto a Lobo! y, si lo duda, sería bueno que se diera una vuelta por los rumbos de Santa Isabel Tola, aunque tampoco resulta recomendable que lo haga porque le puede ir peor que al delegado de Xochimilco cuando intentó llegar al pueblo de San Gregorio Atlapulco y tuvo que salir en medio de zapes y mentadas de madre el pasado 21 de septiembre.

Dentro de este panorama, lo más discordante es que sabiendo cuál es el grado de aceptación en su comunidad, apenas de 3.9 por ciento en una escala de 10 -tan bajo como el delegado Rigoberto Salgado Vázquez en Tláhuac o de Avelino Méndez en Xochimilco- tenga la osadía de ir a buscar el voto de toda la ciudad.

Lo cierto es que sí ha corrido mucha tinta en denuncias de otras delegaciones, la de Gustavo A. Madero es una auténtica casa de los horrores que da para un libro describirlo en todos sus detalles.

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Profunda reconstrucción

Lo cierto es que la obra que ha construido en dos periodos, en el que ha estado la delegación bajo su mando, seguramente va a requerir una profunda reconstrucción luego de las elecciones del año próximo, aunque corren versiones que ajustándose a su personal estilo de negociación, está en pláticas para entregar la delegación al candidato de Morena a cambio de impunidad.

Hasta ahora ha salido airoso de la cadena de acciones ilegales, acumulamiento de riqueza indebida y manejo oculto y sospechoso del presupuesto oficial que le ha llevado a sentirse intocable y todopoderoso, violando normas mínimas de respeto, sobre todo de quienes trabajaron sábados, domingos, turnos de toda la noche y días festivos, sin recibir un año después la paga correspondiente.

Con todos estos cimientos y una trayectoria basada en desacuerdos y traiciones, corren voces de que tampoco llegará al Senado. Hay muchos que están dispuestos a impedírselo. O como dice Ricardo Alemán, un reconocido y destacado columnista: Al tiempo.

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Written By Max Vite

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