marzo 13, 2015 By Ulises Navarrete

A México, el diablo lo castiga con mucha bronca: Papa Francisco

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No me siento solo, vivo en paz, no tolero la soledad y rechazo el aislamiento.
En este tránsito rechaza lujos, se resiste a ocupar nichos de privilegio acorde a su alta investidura y de paso rompe con frecuencia el mundo de los protocolos.
Así es el papa Francisco, el mismo que hace dos años asumió el pontificado, el mismo que llegó con una maleta ligera con la idea de regresar pronto a Buenos Aires y el que ya no pudo leer la homilia que había escrito y que se quedó sobre su escritorio de la iglesia donde iba a oficiar la misa de Semana Santa.
En la víspera habló del término “mexicanización” del que reconoce “levanté mucha pólvora” y habla sobre la interpretación que da sobre lo que ocurre en México.
“Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca”, asienta el papa Francisco en Roma, en una interpretación personal en la que reconoce como un problema muy grave la violencia, el narcotráfico y la secuela de tragedia y sufrimiento que prevalece en el país.
En este punto considera que es errónea y superficial echarle la culpa al gobierno o a la gente, porque reconoce que muchas veces es muy difícil denunciar a un narcotraficante,pero en este caso “todos tienen que echarse el hombro”.
Poco antes al referirse al término “mexicanización” que utilizó en una carta privada que le envió a un joven argentino, dice con énfasis.
-No quise ofender al pueblo mexicano. Seguro de su afirmación sostiene que con ello “no me cierro las puertas” y adelanta: Iré a México.
Y en referencia al primer punto, completa.
El diablo no le perdona a México que en ese lugar le haya mostrado ahí a su hijo.
Interpretación mía, dice.
O sea, México es privilegiado en el martirio porque ha reconocido, defendido a su madre. Y eso lo sabe usted muy bien, le dice a Valentina Alazraky quien entrevistó al sumo pontífice para Noticieros Televisa.
Del fervor religioso a la Virgen morena, aquí en el país no le cabe la menor duda.
“Puedo encontrarme a mexicanos, católicos, ateos o no ateos, pero todos guadalupanos”, refiere.
Todos se sienten hijos, hijos de quien trajo a El Salvador, hijo del que destruyó al demonio.
Y remata: Creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México y por eso todas estas cosas.
Con pleno conocimiento de la historia del país, el Papa recuerda que en México siempre han aparecido focos de conflicto grave.
No es el primer momento dificil que está pasando en México, sostiene, como aquellos momentos de persecusión religiosa donde engendró martires.
Destaca que dentro de todo este panorama hay una gran solidaridad de la gente frente a estos fenómenos de tragedia.

MIGRACIÓN, SINÓNIMO DE HAMBRE
Durante la primera entrevista para la televisión mexicana, el papa Francisco habla de la difícil situación migratoria que se vive en la frontera con Estados Unidos, del narcotráfico en México, de la situación caótica por la que pasa Morelia y de los 43 estudiantes de Ayotzinapa por los que se pide, no venganza, sino justicia.
Refiere que la migración es fruto del malestar, fruto del hambre, de buscar fronteras. Lo mismo sucede en Africa o en cualquier parte del mundo, sea por el hambre, sea por la guerra,
La migración está muy relacionada con el hambre, a la falta de trabajo, a esta tiranía de un sistema de trabajo que tiene al Dios dinero y no a la persona. Es ahí donde se descarta gente.
Definitivamente la migración es muy dolorosa en este mundo,
Volviendo a la migracíon que se da en la frontera norte, precisa que ahí es una zona de mucha lucha, de problema del narcotráfico.
“De Estados Unidos me decían y no quiero tirar estadisticas que luego me creen un problema diplomático, pero creo que está entre los primeros consumidores de droga en el mundo y en la frontera por consiguiente, la droga principal es la mexicana. Entonces ahí también se sufre”.

MORELIA, ZONA CALIENTE: PAPA
En cuanto a Morelia, dijo, es una zona de mucho sufrimiento donde también las organizaciones de drogas no se van con (cosas) “chiquitas”. Saben hacer su trabajo de muerte, son mensajeros de muerte, sean por la droga o sea por “limpiar” aquellos que se oponen a la droga.
En este punto introdujo un comentario sobre el caso Ayotzinapa.
“Los 43 estudiantes de alguna manera están pidiendo, no digo venganza, sino justicia y que se les recuerde.
Luego deriva al hecho de que por la situación que prevalece en la entidad michoacana, “quise hacer cardenal al arzobispo de Morelía, Alberto Suárez Inda” porque está en la sartén, en una zona muy caliente y es el testimonio de un hombre cristiano, de gran sacerdote.
A propósito de los 43 estudiantes a los que se había referido instantes antes, la periodista sugirió la posibilidad de un mensaje de aliento para que el pueblo pueda tener la paz y la esperanza de un mundo mejor y fue aquí donde habló de la función que ejerce el diablo sobre México.

INFANTIL ECHARLE LA CULPA AL GOBIERNO
¿Y quién tiene la culpa? Lanza el papa Francisco su propia pregunta y responde.
– El gobierno es la solución, dicen, pero esta es la respuesta más superficial.
Desde su óptica todos tenemos la culpa por lo menos al no hacerse cargo de ver el problema.
Sin embargo, establece con claridad que la mayoría del pueblo mexicano es solidario. Esta es una de las virtudes que tienen ustedes, pero en este caso “todos tienen que poner el hombro para resolver esto”
Yo sé que es difícil denunciar al narcotráficante porque le va la vida, es duro pero en México todos tienen que poner el hombro.
De la mexicanización, aclara, es un término técnico que nada tiene que ver con la dignidad de México.
Puso de ejemplo cuando se habla de la balcanización o de la colombianización, terció la entrevistadora.
El Papa insiste que nunca fue su propósito incomodar a nadie, sin embargo admite que sus declaraciones levantaron pólvora, pero luego se reconforta con algunos indicadores que mostraron posteriormente que el 90 por ciento del pueblo no se sintió ofendido.
Esto si me hubiera causado un gran dolor.

NO ME GUSTA VIAJAR
En otra parte de la entrevista, Mario Bergoglio recuerda aquella tarde en que se “cocinó el pastel” y los momentos que siguieron como un torbellino en el que se vio envuelto.
De aquellas horas de sucesión papal recuerda que al mediodía notó algo raro, sobre todo cuando algunos de los cardenales le preguntaron sobre su salud, pero luego por la tarde, cuando otro cardenal se acercó a mí, me besó y me dijo: No te olvides de los pobres, supe lo que venía.
Confiesa que en esos momentos tenía mucha paz interior y hasta hoy, dice, no la he perdido. Es algo de adentro, es un regalo.
Posteriormente recuerda que al dar su primer saludo como Papa, no me atreví a pedirle al pueblo que me bendijera pero en cambio pronuncie que un ministro necesita de la bendicion de Dios, pero también de su pueblo.
Y les rogué: Pueblo, recen para que Dios a través suya me bendiga.
Ahora su vida es otra, porque en Buenos Aires ”yo era un callejero”.
Y aventura que una cosa que le gustaría hacer en Roma es salir un día sin que nadie me conociera y comer una pizza tranquilamente.
Luego él mismo se reconforta al subrayar que ya encontró otra forma de “callejear” a través del teléfono y escribir cartas, pero de manera paradójica describe que su gran penitencia son los viajes.
Acepta que una de sus neurosis es estar muy pegado al hábitat.
En estos dos años de pontificado que cumple hoy, su Santidad ha hecho otra forma de vida a la que estaba acostumbrado en Argentina, rompiendo para ello muchos moldes y protocolos, siempre en busca de convivencia, rechazando el aislamiento, porque subraya: Esa soledad no la hubiera tolerado.
Por eso con toda firmeza responde la pregunta de Valentina.
¿Se siente solo?
-No me siento solo, no, no, no, en serio que no…


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