noviembre 19, 2014 By Ulises Navarrete

Matrimonio, institución social insustituible: líderes de 14 religiones del mundo

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Considerado uno de los eventos más importantes de los últimos años, el diálogo interreligioso que reunió aquí durante tres días a dirigentes de 14 iglesias y creencias religiosas del mundo, concluyó su Coloquio Internacional “Complementariedad entre Hombre y Mujer” con una sentencia contundente: el matrimonio y la familia son insustituibles y las minorías que buscan su debilitamiento e incluso extinción van a fracasar porque la sociedad contemporánea la considera vital para el desarrollo de padres e hijos, pero sobre todo para la supervivencia de la especie humana.
Líderes judíos, anglicanos, baptistas, budistas, evangelistas, católicos, así como dirigentes de la religión induísta, del islamismo, jaoinistas, de la creencia Sikh y Sen, entre otras de las culturas oriental y africana, dejaron en claro que el matrimonio es una institución del Derecho Natural que está más allá de corrientes ideológicas, siglas partidistas, tendencias de gobierno e incluso determinaciones de grupos minoritarios, a quienes se les respeta a pesar del disenso.
Una de las conclusiones centrales de este evento, planteada en las diversas ponencias de académicos e investigadores de las ciencias sociales, es que el debilitamiento del matrimonio y los ataques a la institución social llamada familia sólo dañan a la sociedad misma y a las naciones puesto que se afecta la ecología humana, es decir se trastocan valores y principios de la conducta de los ciudadanos.
Queda claro que la destrucción del matrimonio y la desarticulación de la familia, entendida ésta como la célula básica de la sociedad, formada por padre, madre e hijos, es generadora de pobreza, desempleo, maltrato, abuso sexual, embarazo adolescente, abandono de menores, marginación y una clara afectación de los niveles de educación y desarrollo de niñas y niños.
Por ello el Estado y los gobiernos tienen que proveer herramientas legislativas e instrumentos de política pública para proteger a estas dos instituciones, puesto que son parte de la estructura misma de la sociedad, no de partidos, ni corrientes ideológicas y mucho menos de creencias o iglesias.
El arzobispo Luis Ladaria, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, clausuró los trabajos que se llevaron a cabo en la Sala Sínodal de la Santa Sede en El Vaticano, a donde acudieron 350 académicos, religiosos, y representantes de la sociedad civil de 14 religiones y 23 países de los distintos continentes.
Como parte central de la clausura fue mostrado un video, de una serie de al menos ocho, que fueron producidos con los testimonios de representantes de la sociedad civil, académicos, investigadores, líderes religiosos, jóvenes y padres y madres de familia de distintas culturas, tanto la occidental, como la de Oriente Medio y Asia, en la que los diversos grupos étnicos y religiosos señalan que el matrimonio y la familia que surge de éste son pilares fundamentales de toda sociedad, por lo que existe una necesidad permanente de cuidar, proteger y defender a estas instituciones.
Se hizo énfasis en que si bien en las diversas regiones del mundo existen grupos minoritarios que actúan en contra del matrimonio, que es la unión consentida de un hombre y una mujer para complementarse, procrear hijos y formar una familia, la realidad es que en muchas ocasiones esos grupos minoritarios buscan o exigen supuestos derechos que en realidad representan la búsqueda de privilegios, creando con ello a su vez situación de discriminación o de supuesto estado de derecho.
Nadie puede discriminar a un niño o niña negándole el derecho a nacer, crecer y desarrollarse con una madre y un padre. La complementariedad que surge de los padres es vital para el desarrollo integral del menor porque de ambos recibe amor, cariño, enseñanza, sobre todo le forman un carácter y una personalidad que surge de la presencia física y espiritual de sus padres, una mujer y un hombre, expresaron.
La complementariedad mujer-hombre en el matrimonio, que fue el tema central del Coloquio Internacional, inaugurado por el Papa Francisco el pasado lunes, fue analizada desde la perspectiva del cambio de época, en la que, se aceptó, las iglesias y entre ellas la católica, debe generar nuevos paradigmas que reconocen los cambios de comportamiento y de relación en la sociedad actual, sin que ello represente la anulación o redefinición de instituciones fundamentales para el desarrollo mismo de las naciones, como lo es el matrimonio.
Durante el evento de clausura se reiteró a manera de resumen que hoy en día las nuevas generaciones ya no se unen en matrimonio y rechazan formar familias, sin que hagan una análisis a fondo de las consecuencias que ello genera a largo plazo. La nueva tecnología, los modelos económicos, los cambios culturales, todo ello ha influido para que la sociedad, los individuos, se vuelvan más autónomos pero también más individualistas al grado de llegar a un relativismo en donde nada tiene valor, ni la familia, ni el matrimonio, por ejemplo.
Los diversos líderes religiosos expresaron sus opiniones respecto a cómo la vida en matrimonio y en familia formada por padres e hijos biológicos representa el principal activo de la sociedad, ya que han advertido que la cohesión social que se logra entre las personas les ayuda a enfrentar de mejor manera su entorno, sus problemas y sus proyectos de vida. Las personas son más felices, se enferman menos y tienen actitudes y comportamientos más positivos para con los suyos y con su misma comunidad, concluyeron.


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