Ecatepec, la perla negra

Fernando Vilchis, opción para limpiar el municipio más poblado

 José Santos Navarro

Ecatepec, El Cerro del Viento se transformó en panteón clandestino, sin vientos de justicia. Hoy, Fernando Vilchis, de Morena; Octavio Martínez Vargas, del PRD e Isidro Moreno Arcega, del PRI,  buscan rescatar a este municipio, el más poblado del Estado de México, pero, también el más inseguro, estancado y derrotado por intereses caciquiles priistas y perredistas quienes durante años han convertido al municipio en su “gran negocio”.

La elección del 1 de julio próximo podría poner fin a este reinado de poderes perversos, de intereses personales y de grupo, dejaría de ser la joya de la corona para el PRI, tras los pésimos gobiernos municipales de Eruviel Ávila Villegas y su títere Indalecio Ríos Velázquez, pero, los habitantes de Ecatepec ya han tenido valor para experimentar con el panista Agustín Hernández Pastrana y el perredista José Luis Gutiérrez Cureño, quienes le fallaron a su pueblo.

Gobiernos priistas, panista y perredistas han tenido la gran oportunidad de cambiar a este otrora municipio progresista e industrial cuya economía se ve amenazada por el desempleo, la pobreza y el olvido. Ante la omisión y poca transparencia de sus autoridades, estos gobiernos (PRI, PAN, PRD) permitieron ayer a caciques y hoy al crimen organizado apoderarse de esta importante plaza, donde el narcomenudeo es quien manda en complicidad con las policías municipal y estatal.

En el año 2000, Agustín Hernández Pastrana, del PAN y PVEM, ganó por primera vez la elección a un PRI desgastado, desacreditado y omiso, cuyos alcaldes priistas de toda la vida convirtieron al municipio en una palacio de caciques, de reyes y príncipes que se olvidaron del pueblo para engordar sus bolsillos y atender intereses personales, familiares, de grupo y de partido. El pueblo cansado votó por otra opción: el panista Hernández Pastrana, quien resultó lo mismo.

Ofendidos en su orgullo, el PRI regresó remasterizado y blindado, ahora con el apoyo del PVEM y Nueva Alianza. Su gallo, Eruviel Ávila Villegas a bordo de la aplanadora tricolor recuperó el municipio y gobernó de 2003 a 2006, pero sus excesos, su mal gobierno y el disparo de la inseguridad y violencia en la entidad, hicieron que de nueva cuenta la gente le diera la espalda y volvió a perder la elección municipal, dejando el gobierno en manos del perredista José Luis Gutiérrez Cureño, quien con el PT y Movimiento Ciudadano, gobernó de 2006 a 2009, pero su medicina no fue la requerida. Salió más de lo mismo: corrupción, impunidad y siguió creciendo la violencia y la inseguridad.

Los habitantes de Ecatepec no tenían mejor opción y volvieron a votar por segunda ocasión por Eruviel Ávila Villegas. Solito, sin comparsa de partidos chiquitos y vividores profesionales del erario público, regresó a palacio de gobierno en 2009, dando inició a otra nueva etapa de gobiernos priistas que terminaron por vender la plaza al crimen organizado.

Detrás de Eruviel, quien se vio como Presidente de la República para sustituir a su paisano Enrique Peña Nieto, su omisión como gobernante permitió que Ecatepec se convirtiera en día el municipio más violento del Estado de México y uno de los más peligrosos del país. Ejecuciones, levantones, desapariciones forzadas,  homicidios, feminicidios, secuestros, violación a mujeres, robos a viviendas y un preocupante y escandaloso índice de robo de autos con violencia, a negocios y asalto a ciudadanos, son el rostro de Ecatepec hoy en día. A pesar de todo ello, el PRI utilizó el poder del dinero y programas sociales para mantener el poder en Ecatepec con Pablo Bedolla López e Indalecio Ríos Velázquez.

Hoy, Ecatepec tiene una nueva corriente de aire fresco, de un político joven, entrón y decidido, nativo del municipio, Fernando Vilchis, del partido Morena, quien dice saber las necesidades y demandas de la gente, pero también asegura tener propuestas y proyectos para devolverle a Ecatepec el desarrollo y bienestar que requieren las familias, garantizar la seguridad y paz, además de atender la problemática en materia de educación, salud, movilidad y abasto de agua.

La aplanadora priista se nota nerviosa. Su gallo Isidro Moreno, dueño del movimiento Ala Progresista, encargada de ofrecer dádivas a la gente, no pinta. El perredista Octavio Martínez Vargas carga una cruz muy pesada de corrupción que dejó Cureño y el PAN prácticamente no figura, ni tiene gallo, ni presencia. Sólo el recuerdo de un pésimo y ofensivo gobierno que estuvo en manos de Agustín Hernández, quien fiel a la frase del profesor Carlos Hank González, de que “un político pobre es un pobre político”, Hernández Pastrana se fijó un salario mensual de 420 mil pesos mensuales, pero además dejó crecer el narcomenudeo de manera desorbitada, al grado que hoy se viven las consecuencias.

Written By Huellas 2