¡Claro que se puede… vamos a ganar! Asegura Barrales

En la primavera del Sol Azteca surge la voz de triunfo
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Con los brazos en alto y sus puños en señal de la victoria, 50 mil perredistas celebran por adelantado la victoria electoral


Por José Santos Navarro y Fernando Sánchez Márquez

Un aroma a fiesta democrática, fiesta de vanguardia pero con el sabor que le impregna el perredismo de toda la vida, envolvió al Monumento de la Revolución, majestuoso e histórico escenario donde miles de perredistas, hombres y mujeres, gritaban: “¡Sí se puede… sí se puede!” y Alejandra Barrales, entrona y decidida como siempre respondió: “¡Claro que se puede… y vamos a ganar!”.

Mientras la multitud amarilla presumía, ella se envolvía en sus banderas como la próxima Jefa de Gobierno de la CDMX.

Es la fiesta de celebración por los 29 años de fundación del PRD pero esta vez el evento se convirtió en un gigantesco mitin para mostrar la fuerza y la unidad con la que llegan a las elecciones del 1 de julio.

Con los brazos en alto y sus puños, en señal de la victoria para darle vigencia al postulado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) “Democracia ya, Patria para

todos”, miles de simpatizantes refrendaron su fidelidad al partido y su compromiso de revitalizarlo para conseguir la victoria presidencial y de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

NOS VAMOS A MORIR EN LA RAYA

Ahí, como adivinando su pensamiento, Alejandra Barrales enfatizaba “Nos vamos a morir en la raya” ante unos 50 mil perredistas que se dieron cita en el Monumento de la Revolución para celebrar el 29 Aniversario de la fundación y del partido del sol azteca; convencidos -todos- de que la nueva forma de hacer política es a través del Frente por México.

La fiesta y el pastel era de los negro-amarillos, de los perredistas, pero, la rebanada más grande se la llevó el aliado panista Ricardo Anaya quien fue objeto de un cordial, suave y respetuosa bienvenida.

Cobijados por la satisfacción del deber cumplido y la certidumbre de alcanzar el triunfo electoral este 1 de julio, ahí estaban todos los representantes de las corrientes, grupos y tribus del PRD, los nacidos hace 29 años en la cuna de la política, pero, entre ellos, un distinguido invitado, el panista Ricardo Anaya, candidato a la Presidencia de la República quién ante la otra cara del pueblo -los pobres-, agradeció el apoyo y, sostuvo que los espera el triunfo. Recordó como la alianza PAN-PRD en Veracruz logró ganar y, hoy, el gobernador priísta y corrupto, Javier Duarte está en la cárcel.

Un mar de bandera amarillas perredistas, con el sol azteca, con el rostro de Alejandra Barrales, otras, con el doctor Miguel Ángel Mancera ondeaban ante un viento tímido de primavera. Ahí estaban todos los de corazón amarillo con el rostro muy en alto: Miguel Ángel Mancera, -como pez en el agua, repartiendo besos y abrazos, Héctor Bautista, Héctor Serrano, -estratega, onciliador y pieza fundamental en el futuro inmediato del Sol Azteca-, Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Eduardo Venadero, de un peso político creciente- y una veintena más de líderes de los distintos grupos que conforman el partido, así como los candidatos Karen Quiroga, Víctor Hugo Lobo, muy aplaudido y coreado por los asistentes, entre muchos más que asistieron a su fiesta.

Desde temprano contingentes que mostraban orgullosos miles de camisetas amarillas, fueron llegando a la imponente Plaza de la Revolución. Cada uno por su cuenta desplegaba esfuerzos, energía y garganta, cada uno traía su ritmo, su paso y sus gritos que contagiaban a otros grupos. De los más coreados estaba el de ¿Lobo!, ¡Lobo!, mientras los “Panteras” se arremolinaban en el lado oriente del escenario, envolviéndose en disímbolas charlas en espera de sus dirigentes.

Fue una competencia de grupos, música y hasta de una batucada que se abrió paso, mientras una bella joven abría paso para instalarse en la parte baja del templete para envidia de los demás.

MARIACHIS , PORRAS Y POLÍTICA

Frente al monumental escenario flanqueado por panorámicas pantallas digitales y sus alrededores tapizados de banderines amarillos con siglas del festejado instituto político, hace su arribo Raúl Flores, Presidente del PRD en la Ciudad de México a quien corresponde arengar de manera clara, fuerte y emotiva a la multitud que sigue al pie de la letra las consignas con las que se reactiva la multitud notoriamente cansada, con sed y hambre pero sin abandonar su lugar en espera de la fiesta de cumpleaños.

Desde temprana hora la Plaza de la República se empieza a pintar de amarillo y negro por contingentes procedentes de distintos puntos de la Ciudad de México; mañana fría, húmeda y nublada que sabe a melancolía porque no brillaban los rayos de Sol, distintivo coincidente del Partido del Sol Azteca.

Pero como dice el clásico del humorismo de las 4 décadas “No contaban con mi astucia”, cuando sorpresivamente un elegante grupo de mariachis hace acto de presencia para interpretar durante más de tres horas, alrededor de 50 románticas y nostálgicas melodías, por las que unos bailan, otros cantan, pero todos o por lo menos la mayoría, corea: “Si nos dejan”, “Mujeres divinas”, “El aventurero”,

“Urge” y muchas otras clásicas que arrancan sentimientos o emociones de los asistentes.

Cobijados por la satisfacción del deber cumplido y la certidumbre de alcanzar el triunfo electoral este 1 de julio, ahí estaban todos los representantes de las corrientes, grupos y tribus del PRD, los nacidos hace 29 años en la cuna de la política, pero, entre ellos, un distinguido invitado, el panista Ricardo Anaya, candidato a la Presidencia de la República quién ante la otra cara del pueblo -los pobres-, agradeció el apoyo y, sostuvo que los espera el triunfo. Recordó como la alianza PAN-PRD en Veracruz logró ganar y, hoy, el gobernador priísta y corrupto, Javier Duarte está en la cárcel.

Un mar de bandera amarillas perredistas, con el sol azteca, con el rostro de Alejandra Barrales, otras, con el doctor Miguel Ángel Mancera ondeaban ante un viento tímido de primavera. Ahí estaban todos los de corazón amarillo con el rostro muy en alto: Miguel Ángel Mancera, -como pez en el agua, repartiendo besos y abrazos, Héctor Bautista, Héctor Serrano, -estratega, onciliador y pieza fundamental en el futuro inmediato del Sol Azteca-, Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Eduardo Venadero, de un peso político creciente- y una veintena más de líderes de los distintos grupos que conforman el partido, así como los candidatos Karen Quiroga, Víctor Hugo Lobo, muy aplaudido y coreado por los asistentes, entre muchos más que asistieron a su fiesta.

Desde temprano contingentes que mostraban orgullosos miles de camisetas amarillas, fueron llegando a la imponente Plaza de la Revolución. Cada uno por su cuenta desplegaba esfuerzos, energía y garganta, cada uno traía su ritmo, su paso y sus gritos que contagiaban a otros grupos. De los más coreados estaba el de ¿Lobo!, ¡Lobo!, mientras los “Panteras” se arremolinaban en el lado oriente del escenario, envolviéndose en disímbolas charlas en espera de sus dirigentes.

Fue una competencia de grupos, música y hasta de una batucada que se abrió paso, mientras una bella joven abría paso para instalarse en la parte baja del templete para envidía de los demás.

Cada uno se proveyó como pudo, cada uno repartió su pequeño capital en variados gustos, cada uno conformó su espacio y entre todos, en un abigarrado tapete esperaron la llegada de quien pelea la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Esa imagen, ese cuadro urbano, esa característica forma de ser y comportarse, de un numeroso sector de los llamados “pobres”, fueron los que departieron con el candidato panista, Ricardo Anaya, catalogado por uno de sus adversarios como “fifi”, a su paso por el Monumento a la Revolución.

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Written By Huellasmx

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