Terminan precampañas; nada para nadie

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José Santos Navarro

Nada para nadie. Pese a las cuentas alegres de candidatos, partidos, frentes y coaliciones, todos los precandidatos a la Presidencia de la República y a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tienen sí, un panorama claro y amplio de por dónde deben caminar en busca del voto. La real percepción de la gente es de indiferencia.

Golpes bajos, descalificaciones, promesas de chile y dulce, de todos los colores; las mismas de siempre. Cambios de timón, de estrategia y táctica de guerra, realizaron los precandidatos presidenciales y, como dijo el filósofo chino Tse Tung, los contendientes saben que hay una gran diferencia entre el hombre prudente y el ignorante y “que la mejor victoria es vencer sin combatir”.

Así, las estrategias de combate de los candidatos presidenciables y a gobernar la CDMX habrán de cambiar en cuanto inicien las campañas oficiales, a partir del 30 de marzo, entonces sí tendrán que utilizar buenos argumentos, promesas reales, ser convincentes en sus objetivos y proyectos para cambiar, para bien de todos, el rumbo del país. Disminuir la brecha de la desigualdad, corrupción e inseguridad, serán los retos y será interesante saber qué planes traen entre manos los candidatos para dar soluciones a los problemas en los próximos seis años.

Las encuestas todas y las redes sociales ya hicieron su trabajo. Difundir chismes, muchas mentiras y pocas verdades, sobre los candidatos presidenciables quienes se concretaron a sacar el viejo menú de promesas de campaña: Disminuir la pobreza, apoyo al campo, educación de calidad, mejor seguridad –que está por los suelos-, más recursos para la salud y más y más y más… Todas, bonitas frases, pero etiquetadas sólo como promesas de campaña.

Sin embargo, campañas electorales y debates serán foros decisivos, importantes para unos, letales para otros, para que el pueblo, los votantes, se den una real idea de las posibilidades de mejora que ofrezcan los contendientes a ocupar la residencia de Los Pinos. La lucha es pareja, porque ya en el terreno electoral será el camino de la supervivencia para algunos o la pérdida del imperio para otros.

El filósofo chino Tse Tung sostuvo en su libro El arte de la guerra que en una contienda cualquiera, uno de los factores determinantes es la doctrina, cuyo significado es que el pueblo deberá estar en armonía con su gobernante para que lo sigan. En México parece que se perdió esa doctrina ante las graves situaciones que vive el pueblo, comenzando con lo económico, la inseguridad, corrupción e impunidad, largos y altos muros que dividen y provocan que el actual presidente Enrique Peña Nieto registre un bajo porcentaje en aceptación.

LOS CANDIDATOS

Aunque hay fechas y plazos, lo real es que para la Presidencia de México hay tres candidatos –amén de los independientes- y son: por orden de antigüedad de partido: José Antonio Meade, del PRI; Ricardo Anaya, del PAN, y Andrés Manuel López Obrador, de Morena.

Meade carga la pesada cruz del PRI, sin embargo no le saca, ahí va confiado en que las cosas cambiarán a su favor tan pronto inicien las campañas, por lo pronto, en su cierre de precampaña en el Edomex, arropado por la distinguida militancia tricolor, confió en ganar. Llamó a la unidad y a corregir errores del pasado y sostuvo que él ganará como lo hizo Alfredo del Mazo en el Estado de México. Fue una gran fiesta, como antes, como en los grandes años del priismo único. Representa a la coalición “Todos por México”: PRI, PVEM, Panal.

Ricardo Anaya cerró precampaña en Veracruz, en pleno carnaval festejó el empate técnico entre él y AMLO en el primer lugar de las preferencias electorales, ya que el PRI se desfondó y Morena se ha estancado, además visiblemente confiado y dicharachero, sostuvo que el 1 de julio habrá un cambio definitivo y benéfico para la patria. El representa la coalición “Por México al Frente” que conforman PAN, PRD, MC.

Andrés Manuel López Obrador se muestra confiado por un supuesto primer lugar en las encuestas. Cerró campaña en Guadalajara. Su aparente primer lugar lo puso como objetivo de tiro al blanco y sí, le dieron duro al de Tabasco, tanto que terminó por hacer a un lado su tolerancia y cerró los ojos a sus gestos de “amor y paz”, para caer en la trampa y mostrar su lado intolerante. En las encuestas –que son pagadas- e incluso como estrategia del enemigo, conviene que el tabasqueño crea que va adelante y en las campañas se verá la realidad, más si se confía AMLO al verse ya en Los Pinos. Lo real es que sí jala mucha gente. Es candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena, PES, PT).

En la Ciudad de México todo indica que la pelea en el ring electoral será entre mujeres. Alejandra Barrales (PRD, PAN, MC), cuya principal propuesta es dar mejor vida a los capitalinos en contra de Claudia Sheinbaum (Morena, PES, PT), cuyo principal capital político radica en el apoyo de López Obrador, pero aseguran que dará fuerte pelea, incluso con posibilidades de triunfo.

Mikel Arriola (PRI, PVEM, Panal) no llama la atención, primero por venir de una institución (IMSS) donde el pueblo sabe que no hay camas, que no hay medicamentos, que no sirve el aparato de Rayos X. Además se ha echado a cuestas dos temas muy polémicos: el matrimonio entre personas del mismo sexo y, otro que le abrió su compañero de partido, Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, sobre el uso recreativo de la mariguana en algunos puntos turísticos de México. Arriola se opone a ambos.

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Written By Max Vite

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