enero 9, 2014 By Redacción Huellas

La cumbre de la CELAC reunirá a Peña con Castro.

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México, D.F.- México y Cuba trabajan para reencauzar sus relaciones, que desde finales de los noventa hasta mediados de los 2000 sufrieron un deterioro diplomático que en los últimos seis años permanecieron enfriadas.

Ayer, la cancillería de México anunció que el presidente Enrique Peña Nieto se reunirá en La Habana con el Mandatario cubano Raúl Castro –durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se hará entre el 28 y el 30 de enero– con el propósito de “relanzar” sus relaciones bilaterales.

México y el régimen castrista tuvieron una relación sólida, pragmática en la segunda mitad del siglo pasado, pero desde la década de los noventa –en la que México firmó el TL con EU y adoptó un discurso crítico con la falta de libertades en Cuba– el vínculo se desgastó a base de roces diplomáticos, aunque sus intercambios mercantiles que mantienen no ha variado su postura tradicional de rechazo al embargo estadounidense.

Hoy parece que ha llegado otra fase. Con la vuelta al gobierno del PRI, viejo conocido de La Habana, y en el contexto de la incipiente apertura económica de Cuba, las autoridades de ambos países han se acercan.

Peña Nieto y Raúl Castro se vieron en Chile. En septiembre, el canciller mexicano, José Antonio Meade, viajó a La Habana, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez, visitó México DF en noviembre. Rodríguez agradeció a México su respaldo contra el bloqueo y en la que dijo que los cambios paulatinos de Cuba son “una oportunidad” para los empresarios mexicanos.

Una nueva etapa

Luego de una historia de diferencias marcadas desde finales de los años noventa, ahoraPeña Nieto y Raúl Castro enfilan una nueva etapa en la que la aproximación entre Cuba y México muestra un aspecto técnico, limpio de calenturas verbales e ideológicas.

Según Rafael Rojas, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México se da “un giro importante y cauteloso.

Rojas considera que Peña Nieto no quiere hacer “movimientos pronunciados” ni expresar un “entendimiento pleno” con Cuba, sino canalizar el asunto con sobriedad. Interpreta que el gobierno de México ha visto en esta cumbre de la CELAC una ocasión idónea para acercarse a Castro bajo pretexto de la causa común de un “latinoamericanismo” emergente, algo que, según él, armoniza con la intención que le atribuye al presidente cubano: “más realismo y menos chavismo”, lo que implicaría cultivar más y sin grandes aspavientos los vínculos cubanos con potencias económicas como México y Brasil.

Ricardo Pascoe, embajador de México en La Habana, a principios de los 2000, afirma que Peña Nieto afronta una encrucijada.

“Cuando un presidente mexicano va a Cuba hay indudablemente una exigencia de Washington de que en su discurso debe hacer un planteamiento sobre derechos humanos y reunirse con los disidentes.

“Y si no se reúne con ellos, esto va a generarle dificultades con Estados Unidos, con el que además, conceptualmente, tiene más cercanía. Es un viaje complicado que no puede evadir”.

Pascoe presume que tal vez la condonación de parte de los 340 mdd de un total aproximado de 500 haya predispuesto a Cuba a asumir sin acritud un posible discurso prodemocrático o una foto con los opositores.

México es el tercer socio comercial de Cuba en América Latina y el Caribe, pero su mayor pilar económico es Estados Unidos, lo que le complica la vía de acercamiento a La Habana, una línea de trabajo que de hecho Peña Nieto ha mantenido en segundo plano.

Este mismo martes, el mismo día en que se anunció la cita con Raúl Castro, el encargado de la Secretaría de Economía, Ildefonso Guajardo, afirmó que es el momento de profundizar en el Tratado de Libre Comercio. Aunque a los Castro no les guste el ratón. (© EL PAIS, SL. Todos los derechos reservados.)

Historia de conflictos

Con el PRI aún en el gobierno, en la Cumbre Iberoamericana de La Habana de 1998, el presidente mexicano Ernesto Zedillo criticó en su discurso la represión de las libertades civiles en Cuba y Fidel Castro lo consideró un ataque: su respuesta fue afirmar que los niños mexicanos conocían más a Mickey Mouse que a sus héroes nacionales, es decir, que México ya era otro, que había bajado del pedestal a sus glorias insurgentes del siglo XIX para hacerle un sitio bien cómodo al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, o traicionado a la Patria por un ratón.

El siguiente roce serio ocurrió cuando el presidente Vicente Fox, del PAN, visitó La Habana en febrero de 2002 y se entrevistó con opositores cubanos. Poco después, en marzo, Fidel Castro acudió a una cumbre de la ONU en Monterrey, México, y abandonó de golpe la cita. Posteriormente, el líder cubano argumentó que su ventolera se debió a que Fox, para contentar a Estados Unidos, lo presionó para que estuviera el mínimo de tiempo posible en aquella cita. Castro puso en evidencia a Fox publicando una grabación de una comida durante la cumbre en la que el presidente mexicano le sugirió lo siguiente: “Comes y te vas”.

En 2004, con Fox todavía en el cargo, Cuba y México volvieron a reñir a propósito de la deportación de un empresario mexicano involucrado en una trama de corrupción política y detenido en La Habana. En aquel momento, Fox llegó a expulsar al embajador cubano.

Después, de 2006 a 2012, durante la presidencia de Felipe Calderón, la relación se apaciguó pero no pasó de una mejora en las formas. Calderón fue a La Habana en 2012, hacia el final de su mandato. Hacía diez años que un presidente mexicano no iba a Cuba. Fue una visita de guante blanco. Calderón evitó reunirse con la oposición y le regaló los oídos al gobierno cubano condenando el embargo.

Fuente: Vanguardia


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