septiembre 20, 2013 By Max Vite

Regresa Elba Esther a la escena política

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En lo que pareciera ser un pleito de familia, ahora ya se habla que las horas como secretaria general del Panal –Nueva Alianza- están contadas para Mónica Arriola.

Atrás de esta decisión que rebasa una relación de amor fraterno y que se ha vuelto un problema interno de partido, de alcance nacional, se encuentra la mano de su madre, la maestra Elba Esther Gordillo.

Desde atrás de las rejas de Tepepan, la temible señora ha vuelto a la actividad que tanto le apasiona: la política, para sacrificar a una pieza, la más querida de su ajedrez, con tal de salvar al partido de su creación.

Por los antecedentes, Mónica, la única senadora que tiene el Partido Nueva Alianza, sabe de sus travesuras, porque sus palabras muestran poco coraje y en cambio notoria resignación.

Con el desparpajo que le caracteriza, le declaró a La Jornada: ‘‘No me quedan ni siete meses, ¿cuál es la prisa?… Si quieren que llegue al Consejo, llego; si no lo quieren, no; no se me va la vida en esto. La vida es una rueda de la fortuna, ahora estamos abajo, ahora estamos arriba, pero nunca hay que dejar de divertirse”.

Al interior de su partido, del que orgullosa ha hecho una férrea defensa, tanto en la Cámara de Diputados, como ahora en el Senado, hay una definición clara. No la quieren.

La acusan de un pecado capital. Tratar de hacer a un lado a su madre para manejar el partido a sus anchas. Nada más.

Por eso hasta su alma gemela -en la política- Luis Castro, presidente de ese instituto, quien venía trabajando muy de cerca con la senadora, ya le dio la espalda.

Cómo estarán las cosas que la convocatoria para su remoción, que tendrá lugar en Puebla, la firma hasta el sobrino de Mónica y nieto de doña Esther, el joven diputado René Fujiwara Montelongo.

Una señal clara de que como vienen las cosas la da la propia sede, bastión del gobernador Rafael Moreno Valle, que tanto le debe a la maestra.

Otro aspecto destacado es que en su lugar está apuntado nada menos que el dirigente nacional de lo que queda del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre.

Así las cosas, se ve nuevamente el activismo de la profesora, quien desde su celda, en el sur de la ciudad, ha vuelto a agarrar las agujas para tejer un nuevo escenario en donde no está dispuesta a quedarse marginada.


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