PRI, PAN y PRD, se preparan para morir…igual

Por José Santos Navarro

Los otrora tres grandes partidos (PRI, PAN y PRD) ahora sueñan en convertirse en una auténtica, real y crítica oposición de Morena, hoy partido en el Poder, el cual, no les arrebató el país de las alforjas, sino que fue el pueblo quien se los quitó a través de las urnas.

Los tres grandes perdedores comenzaron por reconocer que la regaron en todo. Que metieron la pata. Que las santas imposiciones fallaron, no eligieron bien a sus candidatos y, así justificaron su derrota. Culpando la división, las ambiciones personales.

El PRD no está en agonía, fue el diagnóstico de Manuel Granados, líder nacional del PRD, quien echó la culpa a la alianza con el PAN, afirmando que solos, hubiesen ganado más. Llamó a revisar el acuerdo político firmado hasta 2014 con los azules.

Claudia Ruiz Massieu, líder nacional -al vapor- del PRI, dijo con un dejo de arrogancia, que los priístas no temen ser oposición. Llamó a modificar, reformar, hacer cambios de fondo y recordar el 2018 no como año de debacle sino como un año donde inicia la gran reforma, pero antes sugirió “cambiar de fondo”. Se negó a mirar hacia atrás.

El líder nacional del PAN, Damián Zepeda, reconoció la derrota y el fracaso electoral del partido. En forma civilizada apuntó que el gobierno de AMLO “Contará con el apoyo del PAN en todo lo que sea positivo para el país.

Como los otros perdedores, el panista que pronto dejará el cargo para irse al Senado de la República, enfatizó al decir que el blanquiazul será una oposición firme y congruente porque quieren que le vaya bien a México. Reconoció que en partido no hubo la unidad requerida, pero, apuntó que aceptan el costo político.

BUSCAN REFUNDARSE

La trilogía perdedora quiere retomar el camino democrático y poner candados a las imposiciones y una loza muy pesada a los intereses de grupo, personales y de familia. Los panistas a través de un gran circo democrático llamado Asamblea Nacional, buscan nuevo líder.

El PRI ya tiene en Claudia Ruiz Massieu, la misma cara de siempre: de dinosaurio enfermo, de aplanadora descompuesta. En este caso los doctores del pueblo –ciudadanos expertos y enterradores-, saben que todo es cuestión de tiempo.

El PRD no canta mal las rancheras. Está como siempre: descuartizado, dividido, mutilado y resquebrajado en sus programas, en sus ideales, en su orgullo. No tiene pies ni cabeza. La derrota de Alejandra Barrales y el rotundo fracaso del Frente disfrazado de ciudadano, los pone también al borde de la tumba. Muchos habrán de correr a Morena, antes de que desaparezca el sol azteca.

Los tres partidos poco a poco se irán muriendo en el camino, en su intento de ser el principal polo opositor. Al PRI y al PRD los consumirá el odio y el rencor de ver en la Silla del Águila a su peor enemigo: Andrés Manuel López Obrador.

PAN y PRD fueron aguerridos y efectivos adversarios del entonces poderoso y altivo PRI. Luego, a partir del 2000 al PAN le toco ser Poder y tener como aferrados enemigos: PRI y PRD.

Todo apuntaba un falso juego de alternancia en el Poder, donde se irían turnando, repartiéndose el pastel de forma amigable, de manera democrática –dirían ellos-, pero, no esperaban que el pueblo les diera la espalda.

Hoy, 2018, éstos tres partidos que probaron las miles del Poder y hoy las hieles de la desgracia electoral, se preparan para morir lentamente sí, pero, su enfermedad –cáncer avanzado de corrupción-, está muy avanza. Los tres están desahuciados.

Los tres partidos analizan la eutanasia para morir sin dolor, sin ir al hospital de la dignidad y la Santa vergüenza. Ellos no saben aun cuando van a morir, a desaparecer de las prerrogativas. Quieren refundarse, pero, acabarán refundidos en el olvido y el desprecio del pueblo.

Written By José Santos Navarro Monroy