¿Y los protectores institucionales de Doña Lety?

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José SÁNCHEZ LÓPEZ

 

El pasado miércoles 9 fue detenida Leticia Rodríguez Lara. Una mujer a la que, como agente de la Policía Judicial Federal, el Estado capacitó y adiestró para combatir a criminales, pero que en el camino se dio cuenta que era más redituable ser delincuente que policía y se pasó al bando contrario.

Entonces dejó de ser solamente “la Lety” y como los barones de la droga a los que llaman “Don”, pasó a ser “Doña”.

En principio sólo era una narcomenudista más, a las órdenes del narco

Clemente Soto Peña, jefe de la célula del cártel de Sinaloa en Quintana Roo, quien, se dijo, daba millones de pesos al entonces procurador quintanarroense Gaspar Armando García Torres, por dejarlo “trabajar”.

Pero las ambiciones de Leticia iban más allá. Incorporó a su grupo a sicarios y desertores de otras organizaciones, Hizo su organización y en poco tiempo desplazó a su jefe asumiendo el liderazgo.

Durante cinco años que duró su reinado, casi lo mismo que el de Roberto Borge Angulo, a cientos de taxistas, meseros, brazaleteros, lampareros y comerciantes, principalmente de la zona hotelera de Cancún, los hizo sus esclavos.

Decenas de ejecuciones, levantones, secuestros, fueron el sello de su reinado.

Así, se erigió en la jefa del cártel de Cancún. Su poderío fue tal que tuvieron que unirse varios grupos criminales para combatirla, aunque al final fueron las fuerzas federales las que la derrotaron.

Su captura la hizo la Marina, en Cholula, Puebla, donde estaba de paso.

No hubo aviso para los gobiernos estatal y municipal, por aquello de las filtraciones.

Antes hubo múltiples cateos y operativos para detener a la “ilocalizable” mujer, pero cuando llegaban las fuerzas federales ya no había nadie.

Junto con ella fue detenido el ex agente de la Policía Ministerial, Ángel Fernando Tapia Chávez, que fue jefe de escoltas del ex procurador García Torres, aquél que recibía millones del narco.

Dos días después, en la Región 92 de Cancún, fue capturado José Guillermo Abdelnur Vanegas, ex secretario particular del multicitado ex procurador de Borge.

En la casa, habilitada como “tiendita”, tenía armas, cocaína y hasta su báscula gramera.

Por lo que respecta a “Doña Lety”, luego de un lustro de sembrar el terror en Cancún, Isla Mujeres, Cozumel, Tulúm, Solidaridad, Alfredo V. Bonfil y otras localidades, será vinculada a proceso, lo mismo que su escolta.

¿Pero…hasta ahí?

La señora Rodríguez, apodada también “La 40”, fue vecina de Borge Angulo en los exclusivos y suntuosos apartamentos de Puerto Cancún, en la Torre Maoiris.

En el fraccionamiento Villa Magna, próximo el aeropuerto de Cancún, la

ex agente tenía como vecinos a familiares del ex gobernador.

En Quintana Roo, principalmente en Cancún y Alfredo V. Bonfil, todos sabían dónde estaba, menos quienes debían capturarla.

De hecho, su centro de operaciones era Alfredo V. Bonfil. Era sabido por todos los lugareños, menos por la policía. Era más que obvio el contubernio oficial.

Pero la red de complicidades no se limitaba a policías estatales y municipales, se extendía a niveles muy altos, por lo que se sabía intocable, de ahí que el operativo de los infantes de Marina que culminó con su aprehensión fue sin enterar a sus protectores.

Recordemos que la detención de su hijo, José Rafael Zocsi Rodríguez, “El Dobber”, el pasado 6 de julio, fue casual.

Hubo un asalto a una pizzería. Los ladrones huyeron en una camioneta blanca, sin placas. La policía acudió y encontró, de manera fortuita, al hijo de “Doña Lety” que pasaba por el lugar, en una camioneta blanca, sin placas y lo detuvo.

Fueron modestos elementos auxiliares que no estaban en la nómina de

“Doña Lety”, de lo contrario no lo hubieran detenido.

Ahora bien ¿Borge Angulo no sabía que gente cercana él, como su secretario particular y su jefe de escoltas, estaban al servicio de “Doña Lety”?

Por otra parte, el guadalajareño Remberto Estrada Barba, presidente de

Cancún, y su antecesor, Paul Carrillo de Cáceres, tienen mucho que explicar a las autoridades en cuanto a su “ceguera” que no les permitió ver a la temible “40”.

Aunque también habría que preguntarle a Mirna Karina Martínez Jara, síndico municipal de Cancún, y a Antonia Muñoz Torres, delegada en

Alfredo V. Bonfil, si también tienen problemas visuales, ya que tampoco se enteraron que por ahí andaba “Doña Lety”.

Borge Angulo ya está preso y, por mucho que trate de evitar su extradición, lo tendremos en México.

“Doña Lety”, su hijo y uno de sus principales colaboradores también están tras las rejas y están vinculados a proceso.

Pero ¿y la caterva de allegados al ex mandatario quintanarroense que tomaron parte, lo mismo en el saqueo al estado que en la colusión con narcos?

¿Nada? ¿O están a la espera que llegue otro “amigo” para colarse nuevamente a la ubre gubernamental?

***La corrupción es más infecciosa y letal que cualquier peste.

joebotlle@gmail.com

 

 

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Written By Huellas 2