junio 28, 2014 By Jose G. Muñóz

La conspiración puritana amaga la libertad de expresión

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José G. Muñoz García

@josegmunoz

Una oleada de puritanismo recorre el mundo, como dijera el Manifiesto del Partido Comunista, amenazando la libre expresión de sentimientos e ideas, blandiendo banderas con blasones de lo impoluto. Se pretende imponerle al género humano qué sentir, decir y qué pensar aún en situaciones de extrema emoción. Un debilucho recién golpeado, una mujer maltratada, un trabajador humillado, un espectador de un espectáculo deportivo, un ama de casa indignada con el villano de la telenovela o con un vecino insoportable, un niño víctima de acoso, un periodista criticón, un consumidor estafado por empresas voraces, un ciudadano violentado en sus derechos por la infame burocracia, una esposa que lo único que tiene a la mano es una mentada de madre, en fin, todos, niños, jóvenes, mujeres, hombres, ricos, pobres, ignorantes o cultos, deben evitar proferir una lista de palabras que las buenas conciencias han determinado que son prohibidas, porque denigran, humillan, marginan, hieren, lastiman, vulneran, dañan, perjudican, mutilan, fracturan, desgarran, arponean o malhieren a un semejante.

En la nueva moda, se suben no pocos intelectuales de la monta de José Woldenberg; instituciones otrora respetables, como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la FIFA, y hasta la Secretaría de Economía. Esta última, sin el menor recato, publicó una lista de palabras prohibidas, que clasifica como ALTISONANTES, HUMILLANTES, OFENSIVAS O VIOLENTAS

Es un aviso que se localiza en internet, cuya introducción dice: “aviso por el que se da a conocer el listado de palabras altisonantes, humillantes, ofensivas, discriminatorias o violentas y el listado de nombres de lugares geográficos, dependencias, órganos e instituciones públicas, con base en los cuales la secretaría de economía podrá rechazar una solicitud de uso de una denominación o razón social, de conformidad con el artículo 9, fracciones iv y v del reglamento para la autorización de uso de denominaciones y razones sociales”

He aquí la lista: apañar, arrabalera, asesinar, asesino. Asshole, babosa. Bearner, bitch, blowjob, bocatubo, boludo, bubis, cabrón, cachaperas, cagada, cagante, cagar, cagon, carajo, chinga tu madre, chingada, chingadas, chingadazo, chingadera, chingado, chingados, chingar, chingasaveinte, chiringando, chupabolas, chupamedidas, clítoris, cocaína, cohecho, cojo, cojones, colofox, coño, cook, culadote, culeada, culera, culerisimo, culero, culo, culote, dick, drogas, , envergado, estúpido, esvástica, fascismo, jódase, follador, , folladota, follar, fornicar, frijolero, fuck, fucker, fuckin, garantía gargajo, gilipollas, golfa, gubernamental, güevo, hijodeputa, hore, Huevon, huevudo, ijueputa, inmigrantes, jack off, jetón, joder, joto, juez, ku klux klan, ladrones, lamehuevos, legionario, lenón, mamada, mamadota, mamar, mamerto, mamón, manflora, marica, maricón, mariguana, marimacho, mentecato, merda, merde, mierda, mierdota, mothefucker, muerde almohadas, narco, nazismo, necrofilia, ojete, opio, panocha, panochón, pasón, pedo, pelotudo, pendeja, pendejazo, pendejete, pendejisima, pendejisimo, pendejo, perverso, phat ass, pinche, pinches, pinchisima, pinchisimo, pipe, piruja, pito, pitote, poop, pucha, pussy, puta, putera, putisima, putisimo, putita, putito, puto, putodemierda, putón, putota, putote, Rack, rameras, ratero, ratonear, sadico, shit, shon des weibchens, sicario, suástica, suicidio, tacha, tarado, tontejo, tragaleche, verga, bergamota, vergaste, vergota, vergototota, verguita, verija, verijon, wey, whimpy, zorriputa.

Este listado muestra la dimensión de los alcances de esta oleada. Qué bueno que se trata de la Secretaría de Economía, porque si fuera la Suprema Corte de Justicia, tendríamos que pedir que se nos cortara la lengua, como hicieron los inquisidores con el marqués de Sade en prisión, o se nos cociera la boca y mutilara las manos para no ofender a nadie, aunque no falta quién sentencie que también se ofende con las miradas: recuérdese que en el sexenio de Marcelo Ebrard se intentó legislar en contra de miradas lascivas, incluyendo sanciones en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Algunas palabras como maricón y puñal, no sólo son reprobables, sino que se convierten en delito de lesa pulcritud lingüística, como determinó la Suprema Corte de Justicia de la Nación en marzo de 2013, sobre libertad de expresión y derecho al honor; en las mismas se fijó un parámetro de análisis de tales derechos, consistente en que las expresiones ofensivas e impertinentes no se encuentran protegidas por la Constitución.

Las expresiones vulgares se dan en el pueblo no culto. El que sabe no sólo como expresar sus pensamientos e ideas, sino aplicarlas en demérito de sus semejantes, o se dedica a la política o se dedica a los grandes negocios, entre ambas clases se asocian y convierten al país en una fábrica de pobres, sin acceso a los satisfactores de la vida moderna, pero a eso no se le llama discriminación. Eso no ofende la dignidad humana. Eso no lastima a nadie. Eso es ser exitoso, sin ofender ni humillar. El que miles se mueran víctimas de enfermedades curables en otras circunstancias, no figura ni siquiera en ningún código de nadie. Son chingaderas.


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