mayo 17, 2014 By Huellas de México

El GDF ‘erotizó la lactancia’

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José G. Muñoz García

@josegmunoz

 

El portal Animal Político publica un suculento trabajo donde se teje una filigrana con admirable talento de la forma y fondo de la campaña que mantiene el Gobierno capitalino para promover la lactancia materna, trabajo que expone sin concesiones los contrapuntos de este ejercicio que podría provocar una recomendación en contra de dicho esfuerzo gubernamental por parte de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que ya conoció del caso, merced a una demanda presentada por activistas del feminismo que la consideran sexista y discriminatoria.

 

La campaña en cuestión se titula “No le des la espalda, dale el pecho”, pero como exhibe la naciente de los pechos y los ombligos –El ombligo es reconocido universalmente como centro de sensualidad y los senos, ni hablar de ello— de Maribel Guardia, Camila Sodi y Mariana Juárez, Jorge Hill bautizó la campaña como una “erotización de la lactancia materna”, que deberá ser examinada con lupa por la CDHDF a fin de concluir si es sexista, discriminatoria y carente de información sobre la lactancia y todo lo que se relaciona con la misma.

 

En la queja de las feministas se afirma que se responsabiliza exclusivamente a la madre por no amamantar y tienen razón, porque, por ejemplo, en los grupos vulnerables, se podrían contar por miles las madres que padecen desnutrición tal, que sus pechos no dan leche; también ser critica que en los promocionales televisivos no se informa de la existencia de los bancos de leche materna a los que pueden acudir las madres con problemas para amamantar a sus hijos.

 

Campaña GDF lactancia

 

A juzgar por lo publicado en el sitio referido, Armando Ahued, secretario de Salud capitalino, no ha comprendido la dimensión de sus errores y anuncia una segunda y una tercera campañas, mismas que podrían tener el mismo tenor. El meollo del asunto es que los diseñadores de los promocionales confunden formas y fondos, porque utilizaron la técnica publicitaria en una campaña de propaganda, esto es, publicidad y propaganda no son lo mismo. Aunque ambas están orientadas a convencer, la primera se refiere a la venta de productos y la segunda a propagar ideas.

 

La publicidad exhibe mujeres mostrando calzones cuando lo que vende es un analgésico. La segunda vende bienestar futuro, individual o colectivo, ya sea en la tierra como en el cielo: la promesa de un político que construirá presas para que no falte generación de energía o agua potable, o las religiones que ofrecen la llave al paraíso después de la muerte. Publicidad y propaganda intentan mover las fibras más sensibles del alma, al igual que los poemas o las canciones, sólo que sus fines son distintos.

 

Quienes elaboran los comerciales o los promocionales para prensa, radio, televisión e Internet, conocen los secretos de lo que mueve o inmoviliza a los seres humanos: el sexo, para satisfacción corporal, la salud, la riqueza, el poder, el amor ideal, la familia, la mujer “perfecta”, el reconocimiento público, la seguridad, el lujo, la complacencia. Pero también las contrapartes: el miedo a la pobreza, a la muerte, la enfermedad, el rechazo social. Propaganda y publicidad se disputan el derecho a la manipulación, mostrando estereotipos falsos: cuerpos idílicos, conductas intachables, mentes lúcidas que razonan de manera impecable ante cualquier adversidad, familias ejemplares, lujos extremos que pertenecen más bien al campo de los sueños. Ambas venden ilusiones, pocas veces realizables.

 

Mujeres con cuerpos como Maribel Guardia, Camila Sodi y Mariana Juárez sólo existen para la televisión; sus turgentes pechos son producto de cuidados extremos a costos y esfuerzos muy altos; nuestras mexicanas, en su gran mayoría, tienen los senos flácidos desde el primer hijo, amamántelo o no. Lo vemos en vivo en buena parte de las calles de las grandes ciudades de la República, cuando aparecen ante nuestros ojos las “Marías” amamantando a sus críos en plena vía pública. Lo ideal no son pechos “atónitos” como los llamara una vez Gabriel García Márquez, como parece promocionar la campaña de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

 

Lo que llama la atención es que Armando Ahued no se inmuta ante las quejas de las feministas. La campaña “No le des la espalda, dale pecho”, tendrá una segunda, una tercera y hasta una cuarta etapas “con más materiales y videos que se lanzará la próxima semana, e incluso, habrá también una tercera”, refiere Animal Político, aunque se ignora el detalle de sus contenidos. Si acaso, se esbozó la promesa de que el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Mancera, ha escuchado las voces disconformes con la forma, aunque creo que poco cambiará, si se continúa con el mismo equipo humano que elaboró el primer promocional, cuya autoría se le pelean el actor Óscar Ortiz de Pinedo y Camila Sodi.

 

Vale la pena reflexionar sobre las quejas del grupo feminista, que Animal Político resume en cinco puntos:

 

-La información debe apegarse a los Derechos Humanos y debe estar libre de estereotipos sexistas.

-Excluye las diversas realidades que viven las madres, padres y menores mexicanos

-Reduce un problema social multicausal, las dificultades para amamantar, exclusivamente a la decisión de la madre

-Refuerza el estereotipo de que la madre es la única responsable de la crianza de su hija

-La lactancia materna es un derecho no una obligación, el Estado debe informar de los derechos de la ciudadanía y como los puede ejercer. Y ponen como ejemplo que informen sobre las instancias a las que pueden acudir las mujeres que enfrenten hostilidades laborales por amamantar o cómo los hombres pueden dar leche materna a sus hijos.

(http://www.animalpolitico.com/2014/05/camila-sodi-exige-gdf-deslindarla-de-campana-de-lactancia-materna/#axzz31yqFFPkU)

 


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