Trump perdió la batalla

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Postigo

José García Sánchez

Trump perdió su primera guerra, pero se consolida como el comandante en jefe de la OTAN. A veces perdiendo se gana.

Acostumbrado como está a manipular  la derrota, en el campo de batalla de los medios la perdió Trump desde el momento de la amenaza.

El respaldo para que el ataque se justificara era la utilización de armas químicas contra la población civil de Duma, en Siria, registro basado en una sola agencia de noticias, manejada por Estados Unidos.

Siria no tenía por qué llevar a cabo dicha acción, puesto que acababa de desalojar del territorio a las guerrillas contra su régimen y las fuerzas armadas de Estados Unidos consideraron que era necesario retirarse de esos espacios porque el grupo radical Isis había sido relegado a espacios muy vulnerables y pequeños.

Uno de los objetivos de la necesidad de invasión inmediata fue la de impedir que se realizara la inspección de organización para la prohibición de armas químicas, que determinaría si se utilizó gas sarín. La visita de dicha organización desenmascararía a Trump en su mentira sobre el uso de armas químicas y descubriría que tiene medios de información afines y sólidos en esa parte del mundo que fueron las que le ofrecieron la única supuesta prueba de la utilización de armas químicas.

El presidente estadounidense y sus homólogos de Reino Unido y Francia pensaron que devastarían las dos ciudades atacadas.

Así, Trump pierde al interior de su país al realizar una acción militar en el exterior sin el consentimiento del Congreso, el cual ya no actúa con la misma ligereza que con Nixon, las consecuencias que tuvieron que pagar fueron muchas y de su desprestigio todavía no se recuperan, sobre todo porque no estaba en peligro la seguridad de ningún estadounidense ni del gobierno del vecino país como para utilizar al ejército y llevarlo al exterior.

Trump se saltó la aprobación del Congreso y envió tropas para atacar la capital de Siria, Damasco, y Homs, donde según él estaban ubicados los laboratorios de las armas químicas.

Envió 20 misiles Tomahawk, de los cuales fueron interceptados 13, el resto sólo hicieron daños materiales.

El misil Tomahak ha sido perfeccionado a lo largo de 47 años desde su creación. Su costo aumentó considerablemente, al inicio sólo era un proyectil de largo alcance (569,000 dólares), ahora su versión táctica, que dificulta su intercepción (1’450,000 dólares) sigue siendo “perfeccionada” sin importar su costo. De tal suerte que Trump sólo en misiles Tomahawk gastó 29 millones de dólares para que Isis regrese a territorio sirio, que es uno de los objetivos de esta operación que permite, según el criterio de Tump, que Estados Unidos merodee los espacios sirios.

La hora de vuelo de los aviones caza F 22, que lanzaron los misiles, cuesta 68 mil dólares. En total, Washington y sus aliados dispararon 110 misiles. Según Rusia, la defensa antiaérea siria interceptó 71 misiles de crucero de un total de 103.

En noviembre cambia el Congreso estadounidense, Trump tiene 20 por ciento de popularidad en su país. Intentará ganar simpatías al decir que el ataque fue un éxito y pueda tener un Congreso no sólo republicano, porque muchos de sus correligionarios cuestionaron el ataque, sino incondicionales.

Trump necesita reactivar su industria bélica, es muy remunerativa no sólo en cuanto a la economía, sino en el pretexto del enemigo exterior puede acarrearle simpatías. De otra manera, no podrá reelegirse, porque necesita primero candidatos republicanos que puedan seguir el juego y su labor debe empezar al interior de su partido, donde muchos de sus militantes no lo quieren.

A Trump ya no le creen que el muro y Siria sean prioridades para los estadounidenses, representan erogaciones altísimas e innecesarias para la población que ya no se siente tan orgullosa de pagar impuestos como en el pasado, al ver el destino del dinero de su esfuerzo convertido en misiles y concreto y varilla. Según The Washington Post, el muro tendrá costo superior a los 25,000 millones de dólares.

El silencio sospechoso del secretario de Relaciones Exteriores de México respecto a la acción bélica de Trump puede romperse de un momento a otro, esperemos que no sea para felicitarlo, como acostumbra, por una victoria que sólo ocurrió en la mente enferma del mandatario vecino, porque entonces tendríamos más enemigos peligrosos, incluyendo Isis.

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Written By Max Vite

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