La vecindad de Meade

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Postigo

José García Sánchez

Hace algún tiempo se le quitaron las escenas violentas  a las películas de Rambo para mostrar la agresividad que en ellas se reflejaba. La duración de las películas sin escenas violentas se reducía a dos minutos escasamente.

Si hiciéramos un ejercicio similar y le quitáramos a los discursos de José Antonio Meade las menciones que hace de Andrés Manuel López Obrador, le quedarían sólo unos pocos minutos y de éstos, mucho menos contienen propuestas. Y de las propuestas, la mitad son copia de algunos otros partidos, sobre todo de Morena, partido al que más critica.

No esconde Meade su rencor personal contra López Obrador, no sabe que con éste o con cualquier otro competidor por la Presidencia de la República, de todas maneras estaría en tercer lugar.

Así, el poco espacio que le queda para dar a conocer sus ideas, se lo dedica a su otro competidor, Ricardo Anaya, a quien Meade retó para publicar su #7de7 para “medio aclarar” el asunto de lavado de dinero del que se le acusa.

Su candidatura proviene de un partido dividido y se dividió más aún con su nombramiento, acción que impulsó a muchos priistas a abandonar sus filas. Porque los militantes consideran que habiendo tantos que hicieron trabajo partidista, que participaron en actos, que pusieron dinero de su bolsillo, que sacrificaron el tiempo de estar con sus familias para alcanzar por lo  menos un puesto de elección popular, le abanderarán a alguien que no tiene credencial de ese instituto político.

Definitivamente no es culpa de Andrés Manuel López Obrador que Meade esté en tercer lugar y puede llegar al cuarto si sigue con la obsesión de mencionar al candidato de Morena con el mínimo pretexto.

Frente a los miembros del Movimiento Antorchista Nacional, Meade, acusó que el plan de Andrés Manuel López Obrador de frenar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México afectará a las familias, por lo que propuso “mejor frenarlo a él”. Desde luego que afectará a las familias el detener ese proyecto, pero a las familias de los inversionistas que se harán más ricos con la construcción de dicho aeropuerto.

No hay manera de parar a Meade en su afán por darle impulso a la candidatura de López Obrador, pareciera que no puede quitárselo de la mente. Ya confesó que es el protagonista de sus pesadillas y en horas de vigilia cuando el exsecretario de Hacienda debe estar más lúcido vuelve a recaer en su obsesión por mencionarlo como si el nombre del candidato de Morena le diera un buen sabor de boca.

El desgaste que ha obtenido Meade por mencionar obsesivamente a Andrés Manuel provocó que El Bronco llegue a hacerle ese trabajo sucio. Ahora será el norteño el que agreda a López Obrador, mientras Meade se dedica, por fin, su campaña en busca de un puesto importante de elección popular.

El candidato del PRI a la Presidencia de la República deberá darse cuenta que está ahí para dar a conocer proyectos, planes, programas, ideas. Para eso son las campañas de proselitismo, no se trata de asomarse a la ventana del vecino para insultarlo como si viviera en una vecindad de los años 50. Las campañas políticas son más serias que eso, ojalá que el INE o el Tribunal, al que debe tantos favores, pueda decirle que no está en la secundaria, sino en una contienda seria por el cargo público más importante del país.

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Written By Max Vite

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