Lazos fuertes bajo la guerra sucia

Postigo

José García Sánchez

Ante la negativa de Ricardo Anaya de entregarse al sistema, la guerra sucia empezó a tenerlo como su principal objetivo.

Entonces Anaya es un estrobo para la otra parte del PAN que quiere hacer equipo con el PRI para sacar a López Obrador de la jugada; ya sea que el PRI decline por el entonces candidato del PAN o esté a favor de Meade, quien es inamovible en esa candidatura a pesar de todo.

Lo que no tomaban en cuenta los hombres del verdadero poder fue que Anaya se iba a creer lo de ser presidente de la República y deja sin posibilidad de una cohesión entre PRI-PAN-Verde-PRD-Panal-MC, de hecho Anaya siente ahora más afinidad con Morena que con el frente que encabeza el PRI, luego que los tentáculos del PRI en los medios electrónicos le han hecho la vida imposible al panista a través de una guerra sucia que no había padecido en carne propia ningún blanquiazul.

Está tan centrado en la línea de fuego de la guerra sucia que el poder no pensó ni por un instante involucrar al remedo de procurador general de la República para seguir el juego contra Anaya, quien se presentó en la Procuraduría General de la República para entregar un documento en el que denuncia el que llamó “uso faccioso que se está dando a la PGR”.

Los diputados del PAN hicieron lo propio, exigiendo juicio político contra Alberto Elías Beltrán, encargado de la PGR, por usar esta dependencia como instrumento de golpeteo político en pleno proceso electoral.

La guerra sucia contrario a la voluntad del PRI y de los independientes, que son lo mismo en esta maraña de intereses, le resta ahora simpatías al PRI y la intención del voto que tenían hacia el tricolor se va con Anaya.

Por su parte, Morena ya no crece mucho, pero tampoco puede sentirse alcanzado por Anaya, que por mucho que crezca, producto de la guerra sucia, no llegara ni a empate técnico, pero sí podría el Frente encabezado por Anaya recobrar un trozo de poder si declina en favor de Andrés Manuel, ahora hermanados por ser objetivos de la misma guerra sucia. Y entonces sí, crear un verdadero gobierno de coalición y, por si fuera poco, hacer historia

Así, lo que una la guerra sucia no lo deshaga el hombre.

Si el PAN pudo unirse con su antagónico, el PRD; y Morena le abre la puerta a todos, menos a los Moreira, según dijo López Obrador, podría crearse una coalición más allá de lo estipulado con alevosía y ventaja desde hace meses, donde el tercer lugar, es decir, el PRI, quede fuera de toda posibilidad de triunfo.

A menos que toda esa guerra sucia contra Anaya sea sólo una simulación para que la declinación final entre PAN y PRI no se vea tan evidente y ensayada.

Pero Anaya ha estado a punto del llanto cuando los tentáculos del poder disfrazados de comentaristas de Televisa lo fustigan con preguntas reiteradas y acusaciones obsesivas.

Estas acusaciones circulares no las perdonará Anaya, mal haría si lo olvida.

Anaya recibirá una guerra sucia a través de dos frentes, el que ya empezó los ataques, el PRI, para desacreditar e intentar hacer crecer a Meade, y el otro es a través del equipo de Margarita, con los misiles de Juan Ignacio Zavala, que seguramente está esperando que haya un campo de batalla más propicio para la victoria.

De hecho, la figura de Margarita Zavala, desde ahora es la descalificación y el denuesto, no parece tener más proyecto, plan o programa de trabajo que el de desgastar a los candidatos de Morena y del PAN. Al primero por consigna, al segundo por venganza.

Hermanados, como estarán en un par de meses, por ser blanco de la guerra sucia, Andrés Manuel y Ricardo bien podrían dejar fuera de la jugada al PRI, si quisieran.

Written By Huellas 2