La traición que viene

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Garcia JosePostigo

José García Sánchez

Las coincidencias y traiciones llevaron a Ricardo Anaya a una posición que nunca pensó tener en su vida. Es probablemente que por ello, víctima de un entusiasmo poco realista, alucina afirmando logros que no ha alcanzado y que resulta difícil imaginar como reales.

No hay incremento en la popularidad de Ricardo Anaya, por el contrario, la inconformidad entre quienes se quedaron en el PAN mueve a voto de castigo y la salida masiva de muchos panistas anuncia un golpe mediático que seguramente resentirá en su imagen.

En Apodaca, Nuevo León, 300 panistas  se sumaron a las filas de Morena para apoyar la precandidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y fueron bienvenidos por la presidenta nacional del partido, Yeidckol Polenvsky.

Mostrando que no está acostumbrado al éxito y su inmadurez clásica le obligan dirigir denuestos a sus contrincantes, olvidándose de dos factores fundamentales: el primero que fue apoyado por el poder para estar donde está; de hecho, no pudo haber sido líder nacional de su partido sin ayuda de muchos que ahora se arrepienten de haberlo apoyado; en segundo lugar, se distrae mucho en descalificar que se olvida de lo que debe pelear que es precisamente la identificación con el poder establecido que no quiere, que la crítica provenga de alguien como Anaya, porque no sólo muestra ingratitud, sino que su conducta para algunos en el poder raya en la traición.

En el PAN existe la esperanza de que haya una contundente derrota electoral para que puedan sacudirse la alianza con el PRD, partido que nunca comulgó ni en la teoría ni en la práctica con el PAN. Sus orígenes ideológicos y sus interpretaciones de la realidad no son siquiera parecidos.

Ahora la división en el Frente puede ser más profunda y definitiva que otros intentos por romperse. Ricardo pospone día tras día la firma del documento que detalla los lugares y espacios destinados a los miembros del PRD y de Movimiento Ciudadano en caso de ganar las elecciones a la Presidencia de la República.

Se sabe de la vocación por la traición que lo llevó, la cual ha derribado a varios enemigos políticos que pudieron hacerle sombra en su camino hacia su actual candidatura; primero empezó por coquetear con los priistas y hasta impulsó la firma del Pacto por México signado por el PAN a unos días de que Enrique Peña tomara posesión, luego vino la traición a Gustavo Madero para sucederlo en la cúpula del partido, de ahí todo fue más fácil, se deshizo de Margarita Zavala, quien no soportó la presión entre esperar a pelear dentro del PAN su candidatura o ir por el camino de los independientes, cuyo plazo para inscribirse se aproximaba. Luego se deshizo de Mancera, de  todos los aspirantes a la presidencia de su partido, como Romero Hicks, Ernesto Derbez, Ernesto Ruffo; hay quien asegura que traicionará ahora a Rafael Moreno Valle, también liquidó políticamente a Miguel Ángel Mancera.

La primera oportunidad en la administración pública se la dio Felipe Calderón, quien ahora se arrepiente de haber creído en él al designarlo subsecretario de Turismo, un año antes de dejar el poder.

Gustavo Madero no ha generado ningún conflicto a Ricardo Anaya porque éste le ofreció ponerlo en el primer lugar de la lista para el Senado de la República por parte de la alianza Por México al Frente.

La traición que viene es dejar al margen a los perredistas de los principales puestos de gobierno en la lejana posibilidad de ganar las elecciones. El documento debió firmarlo desde hace más de una semana y asegura que no tiene tiempo para firmar un documento interno que no requiere de protocolo ni de público, simplemente de congruencia.

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Written By Huellas 2