Un siglo de  mordaza

ComparteShare on Facebook2Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone

Garcia JosePostigo

José García Sánchez

El actual sexenio podría ser denominado el periodo anticultura, antilectura, antieducación, antihistoria.

Uno a uno de los actuales funcionarios públicos ha desfilado ante los mexicanos para mostrar su ignorancia supina a través de los medios que pareciera no saber cuidarlos lo suficiente a pesar de las carretadas de dinero que se les otorga.

Por ejemplo, el líder nacional del PRI, que a duras penas sabe hilar una frase con otra, sostuvo una premisa temeraria al decir que en su experiencia como funcionario público y como líder de un partido político, los medios de comunicación son críticos, abiertos y plurales, desde luego que en ese momento no precisó de qué país estaba hablando.

Además, tomando en cuenta su trayectoria, podría adivinarse que hablaba de México, al afirmar que “jamás he contribuido en recurso económico alguno en algún medio de comunicación, más allá de lo que se establece en el modelo de comunicación política que le corresponde a cada organización política por igual”.

Lo cierto es que aquellos que han dado un repaso a nuestra historia sabemos que la relación entre poder y medios no ha cambiado. Se han transformado las herramientas, pero el contenido sigue siendo el mismo.

La historia de México registra los “Viajes de rectificación” que realizaban involuntariamente los editores de periódicos y reporteros, con los gastos pagados por el gobierno de Venustiano Carranza, durante su breve gubernatura en Coahuila en 1911, después al ser nombrado encargado del Poder Ejecutivo de 1914 a 1917 y posteriormente como Presidente de la República de 1917 a 1920.

El viaje consistía en que se levantaba al reportero o editor y se le desaparecía mientras lo convencían bajo amenazas, golpes, torturas, etc. De que al regresar a la libertad debería desmentir todo lo que había dicho sobre el régimen carrancista. Si tomamos como inicio de esta práctica la llegada de Carranza a la Presidencia de la República, estamos hablando de un siglo de intimidación contra los miembros de la prensa que no se ajustan a los intereses del poder.

Mientras tanto, precisamente el 26 de diciembre, el líder nacional del PRI señaló sin sonrojo alguno: “Existe, por supuesto, la libertad de expresión en nuestro país y también existen en distintos medios diversas manifestaciones de la pluralidad democrática que vive México”.

Las técnicas de compra de espacios para condicionar el resto del contenido de los periódicos no han cambiado, la historia registra que Álvaro Obregón, desde que fuera secretario de Guerra y Marina, gustaba de hacerse entrevistas a él mismo, y si le gustaba cómo habían quedado, las enviaba a algún periódico, previo cañonazo de 50 mil pesos.

Había editores que se negaban, pero Obregón y sus hombres contaban con métodos adecuados para que aceptaran la publicación de esas autoentrevistas que tanto agradaban al Manco de Celaya.

Si tomamos como fecha de inicio de las entrevistas a modo, y declaramos como su fundador a Álvaro Obregón, podemos decir que éstas tienen 101 años de existencia.

Como estas anécdotas que dan cuenta de las restricciones a los medios están plagados los caudillos de la Revolución, movimiento que degenera en la creación de un partido que fortalece esta práctica de compra de medios hasta la fecha.

Los priistas deben conocer más sobre sus orígenes, deben perderle el miedo a los libros y entender que la cultura no es aburrida y que la educación de calidad no depende de la rebeldía de los profesores.

El PRI basa su sobrevivencia en la mala memoria de los mexicanos y su ignorancia, pero cuando ese olvido es propio de sus líderes y la ignorancia invade a sus funcionarios, estamos hablando de su inevitable agonía.

ComparteShare on Facebook2Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone

Written By Max Vite

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *