mayo 12, 2014 By Huellas de México

Acabar con los pobres no es la solución

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José G. Muñoz García

@josegmunoz

 

Las declaraciones de Rosario Robles relacionadas con la amenaza a los indígenas que tengan más de tres hijos de no admitirlos en el paraíso de Oportunidades, va más allá de una simple anécdota, porque Rosario, la autoproclamada “izquierdista” del gabinete de Enrique Peña Nieto podría haber revelado la política oficial de restringir el número de nacimientos en grupos marginados –que son los más prolíficos— para limitar así la reproducción de la pobreza.

 

De ser cierto esto, estaríamos enfrentando en México una política poblacional de corte fascista-malthusiana que, por una parte, culpa a los pobres por su condición y por la otra, es portadora de una visión catastrofista del mundo al observar en su particular bola de cristal que en el futuro no alcanzarán los recursos para la supervivencia, porque la población crece con progresión geométrica, en tanto que los primeros lo hace en proporción aritmética. “Por esta razón, de no intervenir obstáculos represivos (hambre, guerras, pestes, etc.), el nacimiento de nuevos seres aumentaría la pauperización gradual de la especie humana e incluso podría provocar su extinción -lo que se ha denominado catástrofe malthusiana”, dice Wikipedia del maltusianismo.

 

La amenaza de que Oportunidades no se aplicará a las personas que tengan más de tres hijos tiene la connotación de que los pobres tienen la culpa de su pobreza, sirve de apoyo incluso para aplicar programas de esterilización forzada de indígenas.

Sobre el particular, la Suprema Corte de Justicia conoció de un caso:

 

La esterilización forzada de indígenas a través de engaño no es un hecho aislado; falaces los argumentos de la Secretaría de Salud

 

“En 1999 y 2001 se practicaron vasectomías a 30 indígenas me phaa y na savi (de las comunidades de el Camalote, la Fátima, Ojo de Agua y Ocotlán, del Municipio de Ayutla, Guerrero) quienes basaron su consentimiento, para someterse a dicho procedimiento de esterilización, en promesas y ofrecimientos dolosos de los funcionarios-as de la Secretaría de Salud del Estado de Guerrero, mismos que además de no ser cumplidos, eran derechos que por ley les correspondían. Las autoridades del sector salud, abusaron de la pobreza y necesidades de subsistencia de los indígenas a quienes les prometieron un centro de salud (abastecido con medicinas y profesionales médicos), becas, cobertores, despensas, etc. La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitieron recomendaciones al respecto”. (http://www.equidad.scjn.gob.mx/spip.php?page=ficha_biblioteca&id_article=348)

 

Por otra parte, refleja la visión neoliberal- maniqueísta (absolutismo en su más pura expresión) que culpa a los pobres de su pobreza. Nada más falso. La misma dualidad sostiene que la economía de mercado y la globalización, llegarán a recomponer los desórdenes de inequidad en el mundo. También es falso. Desde que Carlos Salinas de Gortari metió a México en la espiral globalizadora a través del Tratado de Libre Comercio, la pobreza en México se ha disparado en lugar de haber disminuido, como pronosticaba la tecnocracia.

 

Les comparto algunos fragmentos de la exhortación apostólica del papa Francisco titulada “La alegría del evangelio”, emitida en noviembre de 2013, donde expone su visión de lo que causa la pobreza en el mundo.

 

“El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado”.

 

“48. Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y vecinos ricos sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que «no tienen con qué recompensarte» (Lc 14,14). No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio», 52 y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer.  (…) Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37)”.

 

“51. algunas realidades del presente, si no son bien resueltas, pueden desencadenar procesos de deshumanización difíciles de revertir más adelante.

 

Algunos desafíos del mundo actual

 

“52. La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo.

 

“No a una economía de exclusión

 

“53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

 

“No a la nueva idolatría del dinero

 

“55. Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf.Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiada da en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía si n un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

56. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real . A todo ello se añade una corrupción ramificada y un a evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”.

 

Por otra parte, si es cierto que esta administración pretende restringir los nacimientos, vale la pena revisar lo que pasa en Europa, y especialmente en Alemania,

 

El Instituto Fritz Beske compara el número de enfermedades con el  desarrollo de la estructura poblacional. De acuerdo a esto, “hasta 2050 la cantidad de personas en edad productiva se reducirá en 29%”. A esto se agrega que la siguiente “generación menor de 20 años se reducirá incluso en un 35 por ciento”, agrega el reporte.

 

Leer más en el artículo publicado en El País, titulado Alemania: ¿un país de viejos y enfermos? (http://www.dw.de/alemania-un-pa%C3%ADs-de-viejos-y-enfermos/a-4598733)

 

Asusta pensar que la “izquierdista” Robles Berlanga sea la mano que mece la cuna de una nueva política fascista sólo por el gusto de estar dentro del presupuesto.


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