febrero 14, 2014 By

ESPLENDOR JAROCHO

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JORGE CEBALLOS

El clamor de Justicia en torno al secuestro y asesinato del compañero Gregorio Jiménez de la Cruz, continúa. Los asesinos confesos, así como la autora intelectual, se encuentran en prisión, sin embargo, las autoridades de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) están investigando a fondo, para saber si el crimen tuvo algo que ver con la actividad periodística que el difunto realizaba para dos importantes medios de comunicación de Coatzacoalcos.

La venganza personal, no es la única hipótesis de la PGJ, y claro que no podían quedarse únicamente con esa teoría, porque para desagracia de Goyo, trabajaba una fuente de muchísimo riesgo como lo es la información policiaca.

No podemos desviarnos, los seis desalmados que se encuentran recluidos en el penal Duport Ostión, confesaron desde el principio su participación en los hechos, llevaron a las autoridades al sitio donde nuestro compañero estuvo secuestrado unas horas, y en donde, desgraciadamente, pasó los últimos momentos de vida.

Es más que obvio que el gremio periodístico en Veracruz, sienta coraje, repulsión, odio y demás sentimientos, por la forma cobarde y artera que se atentó contra uno de sus integrantes. De ahí las manifestaciones posteriores a su secuestro y a la noticia de su asesinato.

Quienes seguimos de cerca este caso, debemos esperar hasta que se le dicte sentencia a estos delincuentes, para entonces sí asegurar que se le hizo Justicia a nuestro compañero y a sus familiares.

Algo que también es muy cierto en Veracruz, es que una vez que se encontró el cuerpo sin vida del compañero reportero Gregorio Jiménez de la Cruz, hay dos personajes a quienes el gremio, no les cree ni media palabra, a quienes quisieran quemar en leña verde, por su falta de sensibilidad, porque hacen de la mentira su reino.

Ellos son Erick Lagos Hernández y Eduardo Macías Sánchez, secretario de gobierno y diputado local respectivamente, el segundo es además dueño de una cadena de periódicos en la entidad uno de ellos en Coatzacoalcos.

Erick Lagos Hernández con total desparpajo le decía a este reportero el sábado pasado en el hotel Fiesta Inn que en Veracruz, los periodistas cuentan con la seguridad y protección para ejercer la labor. ¿Ahora qué dirá? Ayer el mismo funcionario salió a decir –quien sabe si motu proprio- que la familia de nuestro compañero contará con todo el apoyo. Desde aquí le respondemos. No le creemos secretario.

Misma frase que acuñaron en Coatzacoalcos varios compañeros desde el primer momento del secuestro de Gregorio.

En tanto Eduardo Macías Sánchez, ha practicado en los últimos días la política del avestruz, ha escondido la cabeza y todo, porque en su afán protagónico, el martes por la mañana sin que nadie se lo pidiera, entró a la sala de prensa del Congreso del Estado para decir que Goyo había aparecido con vida.

Por desgracia la PGJ le dio taponazo de boca por la tarde, cuando anunciaba que el reportero había sido encontrado muerto en una fosa clandestina, desde ese día Eduardo Sánchez no ha dado la cara y ni creemos que la dará, lo hará tal vez hasta el mes de junio cuando inicie el segundo periodo ordinario de sesiones.

 


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