febrero 7, 2014 By Redacción Huellas

Hay que linchar a la Iglesia católica

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@josegmunoz

Siempre hay algo más de lo que nos muestran los medios tradicionales (prensa, radio y TV) en sus agendas respectivas y no es que nos estén ocultando nada, sino que gran parte de nuestra atención se centra en las noticias de moda o en lo políticamente correcto.

El drama de Michoacán es de grandes dimensiones, negarlo sería una necedad, pero existen cientos, quizá miles, de pequeños “michoacanes” (si en este nombre hemos de encontrar la fórmula para descifrar al Estado fallido) que merecen ser atendidos con la misma urgencia y prestarles la atención debida, por el drama que encierran esos microuniversos que no ganan las ocho columnas.

Se priorizan preminencias, cantidades ( Entre más encumbrado sea una persona en desgracia mediática, en cuanto más ejecutados o decapitados, merecen mejor lugar en el escaparate de la vida cotidiana), pero se olvidan los entornos y contornos de los hechos. Leo que la ONU acusó con “inucitada rudeza” al Vaticano por ocultar deliberadamente a los curas pederastas, a los que en tiempos pasados se les transfería a otras diócesis para evitar que fueran enjuiciados, pero el tema de la pedofilia da para más. Mucho más: puse en google las palabras “el fenómeno de la pedofilia y aparecieron 849 mil resultados en 0.43 de segundo, De ellos elijo el primer lugar que se titula “el fenómeno de la pedofilia” en monografías.com y en dos párrafos me amplía el panorama informativo:

“La explotación sexual de niños no solo se manifiesta, como sucedía antiguamente, en los países del tercer mundo. Los turistas pedófilos del planeta continúan acudiendo preferentemente a los llamados paraísos del sexo, ubicados en lugares como: Tailandia, Filipinas, Santo Domingo, Brasil, Rusia, etc.; sin embargo comienza a vislumbrarse una preocupante ampliación traslativa de los mercados sexuales, extendiéndose también a países desarrollados, situación favorecida por la proliferación en estas naciones de las nuevas tecnologías de comunicación digital.

“Ya sea entre el lujo del poderoso Occidente o en medio de la pobreza extrema de los países del sur, los niños y niñas de cualquier parte del mundo se encuentran en serio peligro de ser victimizados por conductas pedófilas. Podemos afirmar, sin pecar de catastrofistas que ya nadie en el planeta está a salvo de esta epidemia social, representada por el abuso sexual de niños”.(Leer más: http://www.monografias.com/trabajos13/elfenom/elfenom.shtml#ixzz2sf3eWDwN)

Esto es, que a fuer de tanto repetir, percibo que como que se intenta que el mundo asocie las palabras pederasta, pedófilo, degenerado a la Iglesia católica y no a un grupo de ministros del culto enfermos que cometieron un delito a quienes hay que juzgar, pero no por su credo ni su pertenencia a la jerarquía eclesiástica, sino por un delito que cometieron, como lo cometen a diario miles de enfermos, quienes generalmente son personas muy cercanas a las víctimas (Padrastros, padres, tíos, hermanos, sobrinos, vecinos), que como profesión pueden tener la de médicos, abogados, ingenieros, topógrafos, contadores, etc., y pueden ocupar cargos de alcaldes, regidores, jueces, ministros, secretarios de Estado, senadores, diputados asesores, gerentes de banco y miles de etcéteras más que se puede imaginar.

Se advierte que los medios sienten una extraña fascinación por asociar las palabras fe, Iglesia Católica, sacerdotes, curas, obispos, cardenales, Vaticano y todas las relacionando la jerarquía eclesiástica a lo más escatológico y podrido del ser humano.

Coloqué en el mismo buscador la frase “víctimas de pederastia en el mundo” y aparecieron un millón 130 mil sitios en 0.47 de segundo y en la inmensa mayoría de los resultados apareció la palabra “vaticano” o “sacerdotes” o ”curas” o “Papa Francisco”, sin haberla solicitado. Está allí por default.

En medio de cientos de miles de documentos, hay uno que refiere que en noviembre de 2013, la policía peruana detuvo a Arturo Dodero Tello, acusado de encabezar una red de pornografía infantil y con indicios de haber victimizado a por lo menos 500 niños (http://www.elpais.com.uy/mundo/detienen-pederasta-mas-victimas.html), noticia no tuvo la difusión que tiene, por ejemplo, las monstruosidades cometidas por Marcial Maciel, cuyo número de víctimas no llegó a los 500. Maciel se convierte pues, junto con algunos miembros de la jerarquía eclesiástica en el arquetipo a exponer en el altar de la pureza mediática para que todo lo que huela a Iglesia católica sea quemado y expuesto a la furia del mundo. Vil distracción para ocultar otros problemas de mayor gravedad.

En México se discrimina y abusa de mujeres, homosexuales, indígenas, adultos mayores; se expulsa de comunidades, por obra y gracia de leyes de usos y costumbres, a minorías que profesan una religión distinta a la de las mayorías; en nuestro país el lenocinio se ve como “normal” y son miles de las mujeres que son explotadas por “empresarios” del espectáculo. Las redes de pornografía infantil se anuncian sin pudor en la red de redes. La pobreza y el desempleo presiden millones de tragedias humanas que no les interesan demasiado a la mayor parte de los medios, porque están ocupados en acabar con una religión y hasta con la fe. En este caso, las cifras ya no son prioridad para destacar la ignominia.

Fuente: Huellas de México

José G. Muñoz


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