enero 4, 2014 By

Reformas ¿Para quién?

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Gonzalez morfinJosé García Sánchez

 

Ya los priístas anunciaron que los mexicanos tendremos repercusiones de las reformas estructurales en unos meses, tan distantes se encuentran de la población que no se dieron cuenta que las repercusiones en el bolsillo de los mexicanos han empezado a sentirse desde el primer minuto de 2014. Ahora somos más pobres, en el caso de la mayoría o bien, menos ricos, en el caso de una minoría.

Las reformas estructurales afectan negativamente a todos.

Suben los precios 25 por ciento para luego bajarlos el uno por ciento y así demostrar que las reformas fueron útiles, pero insultando la inteligencia de la población y pisoteando su memoria.

Así sucederá con algunos productos y servicios que ellos mismos escojan y que no serán de consumo generalizado.

Las reformas estructurales están diseñadas sólo para beneficiar a una minoría, así lo dio a entender el vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, José González Morfín, quien celebró la promulgación de la reforma energética y señaló que sus efectos ya comienzan a verse, luego de la mejora en la nota crediticia de México por parte de las agencias calificadoras, por lo cual confió que en los primeros meses de 2014 se concrete la ley secundaria de dicha reforma.

Esto quiere decir que para la población no hay calificaciones, el mercado interno, el que protagoniza la gran mayoría de los mexicanos, estará más deteriorado. Pero si con esos cambios ellos obtienen la calificación de las agencias internacionales, la reforma cumplió su cometido.

Sabemos que dichas agencias las manejan los bancos internacionales, los grandes empresarios mundiales y los gobiernos del primer mundo, es decir, los probables beneficiarios de la compra de Pemex y CFE, o de su extracción o reventa.

Por si había duda que las reformas están dirigidas a una parte muy reducida de la población mundial, no nacional, el panista aseveró: “Hay efectos que tardarán mucho tiempo, pero ya hay efectos inmediatos, la decisión de las grandes financieras de mejorar la calificación de la deuda ya es un efecto y le ahorra recursos al país, porque se puede colocar dinero en tasas más bajas”.
Lo que el panista celebra es que en días pasados Standard and Poor’s elevó la nota crediticia de México de “BBB a BBB+” como resultado de la reforma energética. Debe saber el panista que vive en la esfera de cristal de la Cámara de Diputados y que los países que no califican son los que benefician a la población, como es el caso de Bolivia, Venezuela, Cuba, Uruguay, esos son los niños malos a los que debe regañarse y castigarse.

Pero como los políticos en México todavía no se han dado cuenta que son mayores de edad, deben su comportamiento a reglas internacionales que los califican como alumnos de preescolar para sentirse que han cumplido con su deber. De otra manera no saben si hacen bien su trabajo. Están acostumbrados a obedecer.

Pero ahora el panista quiere más y se pronunció porque el Ejecutivo federal haga uso de su facultad de iniciativa preferente el próximo periodo ordinario que inicia en febrero para remitir propuestas de leyes reglamentarias de la reforma energética. Es decir, que las decisiones no sólo sean arbitrarias y tomadas por un grupo e ilegítimos legisladores, sino que ahora debe ser el ejecutivo autoritario y por decreto imponer leyes.

La historia fascista de los panistas los hace ver como simples infantes que todavía no saben gobernar y requieren del reconocimiento de sus mayores o por lo menos a los que ellos consideran mayores y guías para poder sobrevivir.

Pero quienes dijeron que sí sabían gobernar, que ahora parecen también niños improvisados jugando a disimular los compromisos adquiridos desde hace años, no pueden ser perdonados ni por lo mexicanos ni por la historia.


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