septiembre 2, 2013 By

Fracasa el golpismo

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Duro descalabro sufren quienes auguraron ríos de sangre por “represión”; frustración y enojo para quienes pretendieron impedir la aprobación de la ley de Evaluación de maestros; callan los que no han visto a López Obrador como el orquestador de la violencia magisterial

 

José G. Muñoz García
@josegmunoz

 

Luego de que los diputados habían sido obligados a retirar de la agenda legislativa la discusión de la Ley del Servicio Profesional Docente, hecho que fue tomado como debilidad institucional frente a poderes fácticos, los legisladores de la Cámara Baja, en un segundo aire aprobaron en lo particular y en lo general la madrugada del lunes 2 de septiembre dicha disposición legal, en el recinto oficial del Congreso, Palacio Legislativo de San Lázaro, resguardado por fuerzas de seguridad del Distrito Federal, en coordinación con fuerzas federales, pese a hitos de violencia que protagonizaron grupos anarquistas encabezados por los mismos que ya había encarcelado el Gobierno capitalino por actos vandálicos el 1 de diciembre de 2012.

 

Los diputados recibieron puntualmente el informe del Presidente Enrique Peña Nieto, entregado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para luego discutir la controvertida iniciativa de ley, mientras que en los alrededores maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y grupos vandálicos identificados como “Los anarcos” atacaron a granaderos del gobierno capitalino con bombas Molotov, piedras, varillas, palos y otros artefactos, sin que se registraran en esta ocasión heridos de ningún bando. Por estos hechos, se encuentran detenidos al menos nueve anarquistas, mismos que podrán salir bajo fianza, gracias a que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal convirtió en delito de vandalismo en “no grave”.

 

La mayor parte de los medios tradicionales describieron que los diputados sesionaron “amurallados”, en referencia al cerco de protección conformado por policías del GDF y federales, aunque pocos resaltaron el fracaso de los augurios, de que la coordinación entre fuerzas federalñes y locales se había dado para concretar una “brutal represión”, como lo escribiera el diputado por el Partido Convergencia, Ricardo Monreal, quien el 1 se diciembre pasado diría entusiasmado que uno de los anarquistas que provocaron violencia había muerto, convirtiéndose así en “el primer muerto de Enrique Peña Nieto, cuando había sólo ,perdió un ojo.

 

Monreal, en entrevista Con Carmen Aristegui y en un artículo periodítico publicado la semanada pasada, hizo negros augurios para el 1 de diciembre: señaló que  “todo está orientado a que este operativo de desalojo y repliegue de los maestros disidentes sea el mensaje central del primer informe de gobierno. Que la Nación y el mundo sean testigos de un acto de fuerza, firmeza y autoridad presidencial».

 

Dijo que poseía in formación de “primera mano” de que el gobierno de Peña Nieto preparaba un “Atencazo”: “Yo creo que es una represión moderna, van a utilizar las tanquetas, éstas que lanzan agua a presión que compró el gobierno de Calderón y va a estrenar Peña Nieto. Tengo información de primera mano, sé que lo están preparando”

 

Al respecto, el columnista Federico Arreola, hombre clave en el área de difusión de la campaña de Andrés Manuel López Obrador en 2006, publicó en SDPnoticias que Ricardo Monreal, “después de las elecciones (de 2012) inventó una llamada telefónica de un falso Luis Videgaray a un banco para “probar” de dónde había salido el dinero para la campaña del PRI), lo cierto es que no parece una actitud responsable la suya al asustar con el grito de la “represión” a los maestros. Si las cosas ocurren como dice Monreal (“sin que corra la sangre al río”, utilizando tecnología policiaca para controlar mítines, como el uso de tanquetas que lanzan agua a presión), pues no se reprimirá a nadie ya que, en ese caso, solo se hará un uso absolutamente legítimo y legal de la fuerza pública”.

 

La CNTE, apoderada de la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, alerta que cualquier intento de desalojo del plantón, será “responsabilidad” del gobierno federal. Parece que nadie les ha informado que la Constitución Política de los Estados Mexicanos en su artículo 9, establece:

“No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar. No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto o una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee”

 

El jurista Miguel Carbonell, reproduce una  tesis del Tribunal Españolo, que al respecto dice: “El derecho de reunión, como todo derecho fundamental, tiene sus límites, por no ser un derecho absoluto e ilimitado. Es, indudablemente, un derecho subjetivo de ejercicio colectivo, que al ser realizado incide en el derecho y en los intereses de otros ciudadanos y en la utilización exclusiva de bienes públicos; posibilitando, a veces, la alteración de la seguridad ciudadana y del orden general, que corresponde garantizar y salvaguardar al poder público”.(http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/dconstla/cont/2006.2/pr/pr9.pdf)

 

Luego entonces, como dice Arreola, si el gobierno capitalino o el federal o ambos coordinados desalojan el plantón que los maestros tienen en el Zócalo, estaría en el ejercicio de un acto de gobierno en uso de sus facultades, porque quienes violan la Constitución un día sí y otro también, son los maestros, porque violentan todo lo que est5á en su entorno y amenazan a los poderes legalmente constituidos.

 

Pero la lucha no termina con la aprobación en la Cámara Baja de controvertida iniciativa de ley, porque, según Francisco Bravo, dirigente de la Sección 9 del Distrito Federal, el miércoles habrá un “levantamiento”, término que huele a asonada, con una megamanifestación ´en la que participarán maestros de Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Durango, Tlaxcala, Guanajuato, Puebla, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Tabasco, Nayarit, Jalisco, Estado de México y la capital del país. Hasta ahora, ningún vocero de las secciones magisteriales de esas entidades ha confirmado su participación.

 

Por lo demás, hay que señalar también el fracaso de quienes se empecinan en señalar como responsable de estas movilizaciones y hasta de la violencia en que incurren los maestros a Andrés Manuel López Obrador, propietario de la franquicia política (en formación) Movimiento de Regeneración nacional (Morena) por el simple hecho de que el tabasqueño exterioriza con frecuencia su “apoyo” al movimiento de maestros.

 

Lo que sucede en realidad es que AMLO se sube a la ola propagandística anti Peña Nieto que han emprendido los maestros de la CNTE. No hay que perderse en las arenas movedizas del presente inmediato. Basta recordar que en 1977 los maestros de Oaxaca emprendieron una campaña con la que acabaron derrocando al gobernador Manuel Zárate Aquino, a quien acusaban de proteger a latifundistas. En ese tiempo, Andrés Manuel tenía apenas 24 años y Tabasco era gobernado por Leandro Rovirosa Wade. Recuérdese que el líder de Morena nació al mundo de la política con Enrique González Pedrero, quien gobernó Tabasco de 1983 a 1988.

 

Los maestros rijosos se comportan así desde hace por lo menos seis décadas y merced a ello han logrado colocarse a la  vanguardia de trabajadores públicos privilegiados. No han necesitado de los líderes nacionales del  SNTE. Siempre han  negociado y logrado sus canonjías sin la ayuda ni consejo de nadie. Cuando el sistema educativo se descentralizó, con lo que supuestamente se sometería a la CNTE a lo que negociara el SNTE con el gobierno federal y los estados, ellos simplemente utilizaron el método de ahora, y a veces más violento, sin consejero ni patrocinador alguno.

 

Lo que falta es que el Senado discuta y resuelva sobre la iniciativa de ley que tanto molesta a la CNTE y el día que lo haga, no será precisamente un día de campo para los senadores, pero que la sangre no correrá al río, no cabe la menor duda, pese a que los rijosos lo piden a gritos, en concordancia, caso curioso, con la derecha panista, que también pide que “les pongan en la madre”.

 

 


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