Otra ocurrencia porque ya no le creen. Por Fernando Sánchez Márquez

julio 2, 2021 By

Otra ocurrencia porque ya no le creen. Por Fernando Sánchez Márquez

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Búnker y Huellas de México

A dos años y medio de dedicar gran parte de todos los días a mentir, engañar y descalificar a la Prensa con cargo al presupuesto de su bendita mañanera, el presidente de la República ya se dio cuenta que esa estrategia no le funciona. Tan es así que, en su afán por seguir engañando a la mitad de los mexicanos que lo eligió el dos de julio de 2018, ahora pretende hacer verdad todos sus engaños, a través de un “Quién es quién en las mentiras de la semana”. Su última ocurrencia.

Y como le urge limpiar el descrédito que se ha ganado a pulso por la cantidad de mentiras y engaños que ha expuesto a todo el mundo desde la conferencia mañanera, a una semana de haber hecho el anuncio, este 30 de junio puso en marcha oficialmente su “Quién es quién en las mentiras de la semana”, en el que él y solamente él es quien decide verdad o mentira. Todo ese procedimiento hace que su nueva ocurrencia sea una simulación, una pantomima y otra vez una tomada de pelo.

Desesperado porque sus mentiras hicieron estragos en las elecciones del 6 de junio pasado, por tres razones: obtuvo resultados negativos, porque su nivel de aceptación ha disminuido y porque hasta en sus giras de campaña, sus incondicionales ya no corren a tomarle la mano, sino a bloquearle el paso con insultos y demandas.

La sociedad mexicana ya se dio cuenta que, a pesar de sus múltiples proyectos, pocos o tal vez ninguno le ha dado buenos resultados y en cambio la población ya empezó a cobrarle las facturas, a no creerle tan ciegamente como al principio de su mandato y a perder el encanto por incongruente, pues cada vez es más evidente que no cumple lo que ofrece y no hacer lo que dice.

Parte de las grandes mentiras surgidas desde su pausada narrativa y que todo México las tiene presente son: Cancelaré el NAIM y lo construiré uno en Santa Lucía, donde por cierto hace tres meses inauguró con bombo y platillo una pista que tiene más de 30 años funcionando; La construcción del Tren Maya, tiene tantos problemas de operación, logísticos y de presupuesto que tal vez no se inaugure en 2024 como lo anuncia hasta el cansancio.

Ya domamos la pandemia, falso porque el virus ha matado a más de 232 mil 608 mexicanos y porque está latente una tercera ola de contagios por Covid-19.

Voy a vender el avión que ya rifé, el cual en lugar de venderlo a Estados Unidos, el nuevo presidente estadounidense, Jou Biden, terminó por venderle una termoeléctrica. Además, volveré a rifar el avión presidencial.

AMLO no se cansa de mentir, lo peor del caso es que nadie le pone un alto. Otras mentiras famosas del presidente tabasqueño son: No me comprometí a bajar el precio de la gasolina, respecto a los niños enfermos de cáncer y a quienes les quitó el medicamento ha dicho: No tienen cáncer, son grupos de choque, Hasta su incondicional López Gatell, copia fiel del mandatario acaba de hacer la peor de las declaraciones: Que los niños de cáncer quieren hacer un golpe de estado en contra del presidente López Obrador, por lo que ahora el poder legislativo pide su cabeza.

Ha tenido la desfachatez para pedir que publiquen que López Obrador es el mejor presidente del mundo; que es el presidente más atacado mediáticamente después de Madero. Todo empezó con su “Es un Compló” y ahora que el país está en manos del narcotráfico y del crimen organizado, causando matanzas de seres humanos como nunca se había visto en el territorio mexicano, no tuvo vergüenza en asegurar “México está en paz, México esta tranquilo”, será porque presume que la Guardia Nacional ya cuenta con 100 mil elementos distribuidos en 246 cuarteles, en lugar de sacarlos a combatir la narcoviolencia.

Existen tantas noticias falsas que no solo él mismo las ha emitido y luego desmentido a lo largo de la primera mitad de su mandato, que para evitar más criticas que le afecten políticamente a su mandato, puso en operación su “Quién es quién en las noticias falsas de la semana”. Plan que no prosperará, por ser una farsa y porque figura como juez y parte.

Como si nadie se diera cuenta que miente, el presidente López, negó recientemente actos de espionaje a periodistas que lo criticas constantemente. Se le está complicando tanto la vida que, incluso, se dio el valor de atacar a la clase media y a pesar de toda esta maraña, está moviendo las piezas para que el uno de agosto se lleve a cabo la consulta popular para enjuiciar a los ex presidentes: Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Otra pantomima con sello de AMLO.

Otro problema grave que cada vez es más evidente y que el presidente AMLO, o no toma en cuenta o no cuenta con un equipo de consultores y estrategas en comunicación que lo asesoren, lo oriente y le enseñen las técnicas básicas del arte de hablar, para conectar, convencer y sembrar mensajes positivos entre sus millones de televidentes, porque NO comunica, ¡difama!

Es falso que Andrés Manuel López Obrador sea un gran comunicador. Eso es mentira. Una cosa es que como presidente de México tenga a su entera disposición todo el tiempo, todos los días, la señal de la televisión oficial, a través de la cual emite sus mentiras a millones de mexicanos y extranjeros de otros países del mundo. No domina la comunicación verbal ni la corporal, también le urge un entrenamiento sobre manejo de imagen porque da pena verlo parado o en movimiento.

Otra cosa es que su comunicación es pésima, sin forma ni fondo; su discurso inexistente, sus exposiciones improvisadas carecen de estructura y estrategia por lo que la mayoría de sus explosivos y viscerales mensajes elaborados mentalmente sobre la marcha, los expone sin aceptar que los medios son para comunicar, informar y difundir sus planes y programas de gobierno, no para pelearse todos los días con ellos bajo el argumento de que son voceros de neoliberales y conservadores.

Con la prensa mentirosa como la califica, solo evidencia que todos los días llega al Salón Tesorería sin un tema cuidadosamente elaborado; sin discurso que contenga tres características: Estructura, Mensaje y objetividad. Solo expone ocurrencias con enojo y mal humor. Mas que venir a informar a la nación, llega a desinformar, confundir y dividir a la población mexicana.

Desde que implantó sus conferencias de prensa mañanera en Palacio Nacional, el 3 de diciembre de 2018, no ha habido un día en que no se equivoque al improvisar ideas mal estructuradas; un día en el que no comunique, sino difame; un día en que bajo sus “otros datos”, diga una cosa y mañana se corrija o se desmienta, porque no cuida su exposición, porque no sabe lo que quería decir.  No sabe que una cosa es hablar y hablar y otra es hablar para comunicar.

El cúmulo de investigaciones periodísticas publicadas consecutivamente en varios medios de comunicación, han puesto en evidencia sus engaños, falsedad y mentiras expuestas desde el pulpito de Palacio Nacional. Es por lo que el miércoles 23 de junio AMLO dio a conocer la próxima puesta en marcha de una nueva sección semanal denominada “Quién es quién en las noticias falsas”.

Por supuesto que, como presidente de México, no solamente puede hacer lo que se le pegue la gana, sino imponer cuantas ocurrencias se le vengan a la mente, aunque tenga o no razón, pues él sí hace uso de toda la omnipotencia de un mandatario. Lo lamentable es que en la mayoría de los casos se lleva entre las patas a sus fieles seguidores, mientras sus opositores cada vez son más y cada vez lo critican más.

Sarcástico y burlón como es su mala costumbre, el presidente tabasqueño, harto de tantos tropiezos difundidos por los periodistas de a deveras, ya no se aguantó y desde el atril de la mañanera del 23 de junio anunció su última ocurrencia. Sin embargo, nunca explicó la metodología, estrategia o procedimiento, simplemente porque no la tiene por ser una mera ocurrencia.

El día de la puesta en marcha de esta farsa, se desató una tormenta de memes y críticas a Lopez Obrador, primero porque no tiene sentido perder el tiempo en cosas menos importantes que atender situaciones graves de violencia e inseguridad en la zona norte del país. Pero bueno otro de sus ridículos ya está echado a andar. El presidente López Obrador, seguirá en su papel de irreverente no solo contra los medios de comunicación nacionales, sino también con la prensa internacional.

No se entiende por qué se atreve a lanzar esta farsa de “Quién es Quién” si a López Obrador le da lo mismo calificar de prensa mentirosa a medios nacionales como El Universal, Reforma o Milenio que, al diario inglés, The Gardian; al estadounidense, New York Times; o al más influyente de Estados Unidos, The Washington Post, entre muchos otros.

A todos los medios sin distinción los ha etiquetado de mentirosos o comparsas de quienes él identifica como neoliberales y conservadores.

f/fersanmar@gmail.com
t/@fsmarquez


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