Desde el piso 6 del Metro envuelto en llamas. La experiencia de 20 empleados

enero 11, 2021 By Redacción Huellas

Desde el piso 6 del Metro envuelto en llamas. La experiencia de 20 empleados

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¡Vámonos! Hay una tarea: Salvar la vida

  • “Doy gracias a Dios de que nos permitió salir de esta con bien, porque todos cuando estábamos en la azotea, todos, pensamos que no la íbamos a librar

EDUARDO GIUSSEPPE MARTÍNEZ/Huellas

¡Vámonos!, ¡vámonos!,

Se está quemando esto…, decían en medio del caos cerca de 20 trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo que quedaron atrapados en el fuego y que en cuestión de segundos inundó su espacio.

Como pudieron, subieron a la azotea del edificio donde se encuentra el cerebro principal de ese monstruo naranja que amenazaba tragárselos con sus lenguas de fuego.

Del quinto piso hacia abajo ya no pudieron continuar por las escaleras ni por las salidas de emergencia, porque el fuego se los impedía, así es que una voz que en ese momento asumió el mando les indicaba. ¡Arriba!, ¡arriba!..

Para ese momento, un poco después de las 5.30 horas el humo ya no dejaba ver nada en el espacio que ocupa el Puesto Central de Control 1 (PCC1) del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Las alarmas contra fuego sonaban incesantes y una cascada de vidrios dejaba escuchar su chillido al desplomarse por la intensidad del fuego.

Los compañeros de trabajo trataban de calmarse unos a otros. ¡No te preocupes!, ¡todo va a pasar!, ¡espérate!, “no se alarmen”, gritaba una voz amiga pero ahí en ese espacio cubierto por las sombras de la noche y el espeso humo, ya asomaban los estragos en sus gargantas, en sus ojos llorosos y en la dificultad para respirar, mientras que su pensamiento se llenaba de una pregunta. ¿Qué va a pasar?, ¿qué sigue?, ¿Este es el final?…

Más adelante habría tiempo para soltar su rabia, su desesperación y su reclamo por algo que fue todo, menos una sorpresa porque lo que les ocurrió es el primero de otros que vendrán desafortunadamente más adelante, porque el diagnóstico oficial así lo señala.

UN REPORTERO EN APUROS PERO SIN SOLTAR EL CEL.

Mientras tanto Martín Cabrera, desde que prendieron las alarmas y luego en la azotea continuaba con su llamado al rescate, mientras daba detalles de lo que ocurría.

 

“Esperemos que pronto se acabé esto porque está bien cabrón”…

Y confiaba en su suerte, en el destino de que “aun no me tocaba”, en la naturaleza.

Y decía:

-Con que no cambie la dirección del viento, porque si no ya nos chingamos aquí…

Con voz temblorosa pero pasmosa serenidad, daba cuenta de cómo sus compañeros se encontraban asidos en medio de estructuras oxidadas, agitando algún saco o sueter para llamar la atención de su presencia en ese lugar.

“Aquí estamos bien parados y yo aquí estoy bien amachinado”, narraba, mientras en su mente rugía el deseo de ser rescatados cuanto antes.

Su deseo se cumplió cuando llegó personal de bomberos de nueve subestaciones desde distintos puntos de la ciudad, miembros de protección Civil y policías para bajarlos con una grúa telescópica, seguetas hidráulicas y arneses, al mismo tiempo que otros rescatistas habían llegado hasta la parte superior y descendían en estilo rappel por los barrotes para dirigir a los atrapados.

Los aspersores se activaron y fue cuando tomaron la determinación de escapar para poner a salvo su vida. Aunque intentaron salir del inmueble, las escaleras principales y las de emergencia se encontraban envueltas en llamas por lo que decidieron subir a la azotea.

Martín quien se desempeña como regulador de transportación de Líneas 2, 5, 6 y B capturó con su teléfono móvil lo sucedido desde el primer momento y platicó su experiencia con Grupo Imagen, -cuyo medio fue el que mejor cobertura realizó de este acontecimiento-.

TODOS NOS SACAMOS DE ONDA. LUEGO LA ANGUSTIA Y LOS RUEGOS A DIOS

“Todo inició con la alarma de incendio. Estábamos laborando y nos sacamos de onda, ¿por qué está sonando o qué? Entonces empezamos a ver humo, desde el principio no pensamos que fuera tanta la magnitud, en cuestión de segundos se llenó de humo y fue cuando tomamos la decisión de salir a la escalera de emergencia y subir a la azotea porque para abajo no se podía, entonces subimos a la azotea, pero ahí estaba también fuerte el humo y ya tomamos otra decisión de quedarnos en una estructura de metal que es en donde se podía respirar mejor”.

Posterior a su rescate y cuando ya estaba en manos de médicos todavía se complació del trabajo de uno de sus compañeros.

“Hay uno con todo mi respeto para él, Escalona Uribe, quien se aplicó; la verdad se arriesgó el bastante porque nos guío a muchos compañeros a ese lugar que era en donde mejor se podía respirar, era riesgoso, pero teníamos que tomar la decisión de quedarnos ahí a aspirar todo el humo o escalar ese lugar y bueno él fue un gran compañero que se portó muy bien con todos, nos apoyó para ir a ese lugar”, agregó.

Ya en el hospital a donde fue trasladado Martin expreso.

“Doy gracias a Dios de que nos permitió salir de esta con bien, porque todos cuando estábamos en la azotea, todos, yo creo, tuvimos el mismo pensamiento de que no la íbamos a librar, porque no se podía respirar, afortunadamente la mayoría guardó la compostura, son muchas emociones encontradas, principalmente la familia, ¿no? se piensa en la familia, ¿qué va a pasar? que no sabíamos nosotros que era lo que estaba sucediendo, nada más que era un incendio pero no sabíamos la magnitud, me dijeron con los que tenía comunicación que había sido un transformador que había tronado, parece, de los que hay ahí en la subestación, en el sótano”, detalló.

“Espero que se tomen medidas que esto sirva para que no vuelva a pasar,

Así transcurrieron tres horas que terminaron por borrar las bondades del Metro para dar paso a una triste realidad de un sistema envejecido, sin inversión suficiente y sin la capacidad para actualizarlo, por más que la Jefa de Gobierno clame y aseguré que la inversión está garantizada.

Peor aún más, el problema se complica por las consecuencias de la pandemia que aglutinan a miles de personas, sin poder tomar las precauciones debidas.


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