En SEDENA se rompe el cerco

octubre 16, 2020 By Redacción Huellas

En SEDENA se rompe el cerco

Comparte
  •  
  • 17
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
    18
    Shares

AMLO conocía todos los antecedentes

  • El General Audomaro, pieza clave para cortar la camarilla castrense que durante 24 años había copado los principales cargos en la dependencia

REDACCIÓN HUELLAS DE MÉXICO

En la detención del ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, al Presidente López Obrador no le agarraron fuera de lugar.

Desde años atrás conocía los antecedentes de cómo venía operando la Secretaría de la Defensa y sobre todo la peligrosa infiltración del crimen organizado en varias unidades operativas en estados como Tamaulipas y Guerrero.

De acuerdo con textos de Juan Velediaz, publicados en el blog Estado Mayor mx que coordina Jorge Medellín, no fue casual que la designación del actual titular, Cresencio Sandoval, quien se desempeñaba como comandante de la cuarta región militar en Monterrey, haya roto con la “tradición” de nombrar a un general miembro de la plana mayor.

Al quedar comprobado que no formaba parte de ninguna camarilla al interior del ejército, se garantizaba por primera vez en mucho tiempo, que se rompía la “burbuja” de intereses creados alrededor del secretario designado.

Si hay alguien de confianza al lado del presidente, ha sido el General retirado, Audomaro Martínez Zapata, quien sin mucho presumir fue el factótum que pesó en el ánimo de su amigo y paisano para la designación del General al frente de la Defensa nacional.

HABÍA QUE ROMPER LA INERCIA QUE ASFIXIABA

Si algo que tenía claro el general retirado Audomaro Martínez Zapata en ese proceso de sucesión era que había que romper con la inercia al interior de la cúpula militar que permitía se perpetuaran los mismos intereses de la camarilla castrense que durante 24 años ha copado los principales cargos en la dependencia.

De manera constante, permanente, el general Audomaro, ya en retiro a partir de 2006, comenzó a analizar desde fuera al ejército manejado por las camarillas que a él y otros militares de diferente nivel, los habían marginado.

Su amistad con López Obrador data desde 1980 cuando lo conoció en Villahermosa, siendo un joven director del Instituto Indigenista del gobierno de Tabasco. Martínez Zapata era por entonces subjefe de Estado Mayor de la 30 zona militar.

FRUCTIFICA UN SEGUIMIENTO DE AÑOS

Desde entonces su condición de paisanos los ha mantenido unidos, lo que derivó posteriormente que se convirtiera en su jefe de seguridad en su campaña presidencial de 2006.

Fue a partir de ese año en que el general Audomaro, ya como militar en retiro, comenzó a analizar desde fuera al ejército manejado por las camarillas que a él y otros militares de diferente nivel, los habían marginado.

Pasaron los años y con amigos y subalternos que conservaba poco a poco se enteró cuáles fueron las fallas en la coordinación entre las fuerzas armadas, la falta de disciplina y la peligrosa infiltración del crimen organizado entre los mandos militares, en la gestión de Calderón.

Con el sexenio de Enrique Peña Nieto el general Martínez Zapata vio cómo Salvador Cienfuegos Zepeda, asumió el mando de secretario de la Defensa Nacional.

Martínez Zapata ya no ascendió y le llego la edad de retiro, pero nunca dejó de estar al tanto de lo que ocurría al interior de la milicia.

Fue en el año 2012 en Tabasco, donde Martínez Zapata en su calidad de secretario de seguridad pública conoció al titular de la 30 zona militar, Luis Crescencio Sandoval González.

Para 2018, llegó el triunfo electoral de López Obrador y con él la revisión de las hojas de servicios de todos los generales de división. Lo que más llamó la atención del currículum del general Sandoval González no solo fue su curso de operaciones de apoyo a la paz, tomado en instalaciones del ejército canadiense en Ontario, sino que no formaba parte de ningún grupo de interés.

Sus ascensos se dieron todos en tiempo y forma. Y sobre todo su preparación profesional en instalaciones militares de Estados Unidos, más su roce internacional al participar como representante del ejército mexicano en reuniones y foros con fuerzas armadas de Europa y América.

El General Audomaro consideró que tenía los atributos necesarios para su ascenso al mayor nivel en la Secretaría de la Defensa Nacional.

CON SANDOVAL SE ROMPIÓ LA HEGEMONIA DE UN GRUPO EN EL PODER

Con la invitación al General Luis Cresencio Sandoval González como Secretario de la Defensa Nacional, se daba fin a la hegemonía de uno de los grupos de poder que se apodero de la cúpula militar en los últimos años. El Grupo de Generales protegidos por el ex Secretario de la Defensa en el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León, Enrique Cervantes Aguirre.

Este a su vez, protegido del ex Secretario de la Defensa Nacional Marcelino García Barragán.

Todos Generales que acumularon ascensos y condecoraciones en un sexenio o dos, que siguieron ostentando poder por medio de sus protegidos, acumulando riquezas incalculables al terminar sus respectivos cargos, pero garantizando la impunidad por su sucesor.

Con la llegada del General Sandoval González, se cortó de tajo con toda esa cofradía de poder e impunidad que ha permeado en los últimos 24 años en la plana mayor de la SEDENA, con un perfil de militar distinto a los demás, no militares protagonistas en política.

Desde antes de su detención en Los Ángeles, la gestión del General Cienfuegos había sido duramente criticada al interior y exterior de las Fuerzas Armadas por los constantes rumores de corrupción y violación a los Derechos Humanos. Una constante en su contra es que se ha sacrificado al personal en aras de ganar credibilidad ante los constantes ataques de grupos y activistas de Derechos Humanos así como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En términos del especialista en seguridad, César Gutiérrez Priego al actual secretario su antecesor le dejó un barril de pólvora tanto al interior como al exterior de la dependencia.

César Gutiérrez Priego tomó la defensa de su padre, el General Jesús Gutiérrez Rebollo, al percatarse de los problemas para poder defenderlo aunado a la falta de abogados capaces en temas militares. Recalca como su padre antes de morir hablaba con compañeros suyos y personal militar, encontrando un común denominador: problemas legales derivados de labores en el combate a la delincuencia organizada y al narcotráfico junto al abandono por parte de sus superiores.

Entre las últimas palabras del General Rebollo, estuvo el pesar de que los militares que entregan su vida a una institución como el Ejército podían quedar abandonados y en el olvido por cumplir órdenes, generales abandonando a su tropa.


Comparte
  •  
  • 17
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
    18
    Shares

COMMENTS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *