México un bonito florero en el T-MEC

julio 9, 2020 By enriquesm

México un bonito florero en el T-MEC

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Frente a las expectativas de crecimiento y grandes obstáculos estructurales por salvar…

  • El presidente López Obrador va a la reunión con su homólogo Donald Trump, convencido que puede ser “el fiel de la balanza” en el destino de los Estados Unidos. Algo increíble.

ENRIQUE SÁNCHEZ MÁRQUEZ

Con la mirada de México puesta en mejores perspectivas comerciales el pasado 1 de julio finalmente entró en vigor esta nueva etapa de la relación con América del Norte, sin embargo dos factores inquietantes saludan su llegada: La falta de confianza del capital privado nacional y extranjero para invertir en el país, y la notoria ausencia de los empresarios en el arranque de esta alternativa de desarrollo, entre otros grandes obstáculos.

Un factor circunstancial pero incómodo que podría contar en el futuro para un ágil intercambio comercial con el enorme mercado norteamericano es el sesgo político que envuelve la reunión entre los dos mandatarios, Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump ante el disgusto manifiesto del candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Joe Biden quien va adelante de las encuestas en su empeño de sacarlo de la Casa Blanca en noviembre próximo.

A la vista de un gran sector del electorado norteamericano, Biden, -que nunca ha visto con buenos ojos a los mexicanos, es considerado un experto en política exterior con décadas de experiencia en Washington, destacado orador y poseedor de un encanto con el que llega con facilidad a la gente.

«Pelearé por ganar la batalla por el alma de nuestra nación”, ha dicho, durante sus recorridos en busca del voto, donde avanza de manera consistente.

Las evidencias de este proceso contrastan con la actitud del presidente López Obrador quien no comparte la misma preocupación de economistas, políticos, analistas e investigadores de las relaciones bilaterales del país, al afirmar que “no soy un vendepatrias”, haciendo a un lado las previsiones negativas que esto entraña.

Aún así, a pesar de todas las excitativas, llamadas y demandas para que no asista a la reunión con Trump ha sido visible su determinación de tomarse la foto con su homólogo en los jardines de la Casa Blanca, sabiendo que éste lo necesita para presentarlo como aliado en su estrategia reeleccionista, atemperando momentáneamente sus muestras de xenofobia, racismo y actitud antimexicanista que ha mostrado de manera reiterada durante toda su gestión.

En el yo interno del presidente parece contar más su convencimiento de poder convertirse en una pieza clave y definitiva, como el “fiel de la balanza” para el destino de una de las naciones más poderosas e influyentes del imperio neoliberal, expuso en su discernimiento Ramiro Oquita Padilla, especialista en temas jurídicos y militares, y ex funcionario de la anterior Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.

CRISIS ECONÓMICA Y DE SALUD LAS PRIMERAS BARRERAS

Frente al optimista panorama que el propio mandatario ha reconocido con la llegada del T-MEC, otros rasgos que saltan a la vista y que deben tomarse en cuenta por la trascendencia que tienen en la vida nacional, son la crisis económica y de salud que se agravaron a partir de la expansión global de la pandemia.

Julio Faesler, politólogo, ex diputado, ex embajador y experto en comercio internacional, mira con preocupación y reserva el renovado tratado con Estados Unidos y Canadá que ha sido presentado con amplia perspectiva para México, pero cuya balanza comercial es mayoritariamente negativa, además que se ve ensombrecido por el atraso en nuestro desarrollo económico y social.

Advierte que “no aumentaremos nuestro nivel de vida sin un gobierno que no se desprenda de lastres demagógicos y de politiquería barata y empiece a encauzar programas educativos, económicos, de salud y seguridad”. Los retos demandan alta calidad de gobernanza, con total honestidad y honradez, que inspire a la nación a cumplir las metas más altas, lo cual ya es un problema de fondo.

La creciente desigualdad actual, la acumulación de riqueza en pocas manos y la corrupción que las acompaña son el resultado que nos está llevando a manifestaciones de descontento popular que sólo se disiparán con mejores condiciones de empleo, salud, educación y seguridad, precisó el investigador.

En este contexto, donde además se esperan presiones de Estados Unidos y Canadá, el arranque del T-MEC será todo menos la luna de miel que quizá esperan AMLO y su canciller, como lo sostiene Alejandro Poire, maestro y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard, analista y ex secretario de Gobernación en el periodo de Felipe Calderón.

Basta recordar que el propio representante comercial del gobierno de Trump, Robert Lighthizer advirtió el pasado 17 de junio ante una de las comisiones más poderosas de la Cámara de Representantes que se aprovecharía el nuevo tratado para forzar a México a cumplir sus promesas en materia laboral, medioambiental, de propiedad industrial, y un largo etcétera, en tanto el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau expresó el pasado viernes 3 de julio: «Obviamente, estamos preocupados por la propuesta de aranceles sobre el aluminio y el acero que los estadounidenses han presentado recientemente», tema que involucra directamente a México.

AMARGAS Y DESCOMUNALES DIFERENCIAS

Con la entrada en vigor del T-MEC no hay mucho que esperar.

A primera vista las ventajas son poco optimistas para México porque difícilmente, en el corto o mediano plazo, no podrá superar las condiciones de asfixia en que se encuentra frente al mercado norteamericano que abastece del 81 por ciento de productos e insumos que requiere la industria nacional y un campo devastado ante la ausencia de una estrategia agrícola.

Este acuerdo, por encima de sus grandes expectativas inicia sus operaciones con el informe del Fondo Monetario Internacional que pronostica un desplome de cuando desplome 10 puntos porcentuales del PIB mexicano, por cierto, muy abajo del promedio aproximado de 2 por ciento que ha venido registrando en las últimas dos décadas.

La diferencia de sus balanzas comerciales de las tres economías involucradas, son descomunales y eso se observa en sus respectivos productos internos brutos, (PIB) que es la medición de producción total de bienes y servicios de cada país.

De acuerdo con los datos recientes de 2019 Estados Unidos registra 21.344 billones de dólares; Canadá, 1,898 billones de dólares y México, 2,658 millones de dólares que representa una diferencia de 8 mil veces más abajo respecto al primero y 714 abajo con el segundo; lo que significa en términos del lenguaje presidencial “un bonito florero” para las otras dos naciones.

LOS EMPRESARIOS SE SIENTEN MARGINADOS

En este nuevo capítulo de las relaciones comerciales con los dos países vecinos del norte, el empresariado nacional representa una parte fundamental, como lo ha sido desde que entró en vigor el antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte el 1 de enero de 1994.

Extraña por ello, que virtualmente los hayan dejado fuera del encuentro contemplado con Trump la siguiente semana, abriendo espacio para una reducida comitiva empresarial que no oculta el distanciamiento del presidente López Obrador con este sector.

Recientemente el gobierno ha dado señales negativas a los inversionistas privados y extranjeros que iniciaron con la cancelación de las obras del nuevo aeropuerto internacional de Texcoco y a las que se sumaron otras como la cancelación de a planta de Constellation Brands y en los últimos días el amago contra una planta de energía eléctrica en Tuxpan, de la compañía española Iberdrola.

Ha sido muy notorio el enfriamiento que se dio entre el Primer Mandatario y “su gran amigo” de muchos años, Carlos Salazar, dirigente del poderoso Consejo Coordinador Empresarial a partir de un evento virtual celebrado el pasado 7 de abril cuando se abrió el planteamiento de pedir la renuncia del Mandatario.

En esa ocasión Salazar, tratando de mediar la situación que finalmente lo hizo quedar mal con sus asociados y con el Ejecutivo Federal, sostuvo:

“Parece que no entendemos la democracia que tenemos. Por más comunicados que ustedes puedan lanzar de que se vaya, el señor tiene el apoyo que le dio esta estructura democrática y dentro de un año y pico tendremos la posibilidad, porque así lo estableció nuestro congreso, de hacer una revisión democrática, un rechazo de mandato, ahí es el momento. Si alguien cree que ahí es la forma, organícese, yo quisiera que la parte política del país saliera a hacer su trabajo”.

Eso le valió para que no le extendieran invitación a tan magno evento.


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