Asesino sin piedad y filántropo, contrastes extremos del Chapo

julio 20, 2015 By Redacción Huellas

Asesino sin piedad y filántropo, contrastes extremos del Chapo

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Ciudad de México a 20 de julio.- La leyenda del Chapo Guzmán cuenta de un hombre nacido de las entrañas del pueblo de Sinaloa, que pese a convertirse en un hombre poderoso no se olvido de sus raíces ni de su gente; no obstante, el perfil psicológico del capo revela un asesino frío y calculador.

En Badiraguato, Sinaloa, el pueblo de ilustres narcotraficantes, Joaquín “El Chapo” Guzmán es considerado “un humanista, un hijo predilecto, un filántropo”. En ese sentido, las autoridades municipales consideran a “El Chapo” como “hijo predilecto”. Su historia está ligada supuestamente a obras de beneficencia, a actos de filantropía. “Dicen que ha ayudado a cientos de personas, gente que le cuenta sus problemas económicos y que él de manera “generosa” los apoya.”, publicó Sinembargo.

Por su parte, un antiguo informe psicológico elaborado por la Procuraduría General de la República revela que: “Joaquín Guzmán Loera mata, pero nunca en caliente. Sólo aprieta el gatillo cuando más daño puede causar. Es un animal de sangre fría y mente compleja que adora, por encima de todo, el poder.” Además, el documento exhibe que la energía de El Chapo surge de una “profunda frustración”. “Nacido en las montañas de Badiraguato (Sinaloa) en 1957, en un entorno mísero y agrícola, maltratado por su padre, acomplejado por su baja estatura (de ahí el apelativo chapo, corto), el líder del cártel de Sinaloa es un volcán de resentimientos que a diferencia de la mayoría de sus pares, ha encauzado su brutal agresividad con una “alta capacidad de reacción racional”. “Es tenaz y su sentimiento de inferioridad se refleja en una expresión de superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder.”, recopiló El País.

Además, con la fuga de El Chapo Guzmán del penal del Altiplano, se prevé que se apacigüen las fricciones en la cúpula del cártel de Sinaloa, reagrupada durante su tiempo en prisión en torno a sus hijos y los viejos narcos; al respecto, una anécdota que cuentan sucedió hace algunos meses: “Iván Archivaldo, uno de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, tomó la carretera hacia Tacuichamona acompañado de sus sicarios. Se dirigía a un poblado al sur de Culiacán, la capital del Estado, para ajustar cuentas con uno de sus traficantes. A mitad de camino, cuando estaban por entrar a El Salado, sonó la radio. “Devuélvanse”, le dijeron. La voz era de un alto mando de Ismael Zambada, El Mayo, uno de los líderes de la organización, originario de ese rancho.”; en ese sentido, al parecer El Mayo ha marcado su territorio el cual tuvo que ser respetado por los hijos de su socio.

 

 

Redacción. Huellas de México


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