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No coincidía la camionetota con la casita, afirman vecinos

julio 14, 2015 By

No coincidía la camionetota con la casita, afirman vecinos

Por José Santos Navarro

“De vez en vez se veía una camioneta blanca, bonita, de lujo –una furgoneta, decían algunos vecinos-, la cual circulaba por el camino de terracería para llegar a la casa nueva pero jodida, de esas que construyen los pobres, cuyo único lujo es el techo de concreto. No coincidía la camionetota con la casita”, aseguró una mujer vecina de Santa Juanita, donde Joaquín “El Chapo” Guzmán, reinició su leyenda.

Como curiosa coincidencia Guzmán Loera a quien en los Estados Unidos se le compara con Al Capone, considerado, además, como uno de los más peligrosos y buscados narcotraficantes del mundo, fue reaprehendido un sábado de 2014 en Mazatlán y, su fuga, del penal del Altiplano de Máxima Seguridad, también en sábado. Y como dijo la autoridad: “sin necesidad de un solo disparo”.

Una vecina de la colonia Santa Juanita en Almoloya de Juárez, apunta que el momento clave de esta fuga se dio en mayo de 2014, tres meses después de la captura del Chapo Guzmán. Ya en el penal del Altiplano, cuando llegó un hombre gordo pero con apariencia apacible, “de buena gente” y, dijo, que su patrón le encargó construir una casa en la loma y preguntó si algunos hombres se interesaban en trabajar en la obra como albañiles.

La misma mujer, quien pidió omitir su nombre, dijo que su hijo fue uno de los trabajadores de dicha obra, que pagaban bien, que había comida, agua y refrescos en abundancia. Incluso buen trato, pero, levantada la obra negra los despidieron a todos, arguyendo –el hombre gordo- que su patrón había vendido y llegaría otro dueño con sus propios trabajadores. Era un hombre viejo, amable, de más de 70 años de edad quien dirigía la obra, que hoy se sabe era un túnel de kilómetro y medio que exactamente, con la más alta tecnología fue construido y desembocaba justo en el área de regaderas, donde, también, misteriosamente El Chapo ya sabía en qué instante debía estar ahí, en ese punto ciego del penal para iniciar la fuga que fue perfecta.

EL TÚNEL

Para entonces ya ningún vecino de la colonia ni del pueblo de Almoloya de Juárez trabajaba ya en la obra, aunque siempre había movimiento de gente trabajando, alguna vez una máquina excavadora, camiones con tierra, pero, todo ello se confundía también con las obras que realizaba el gobierno mexiquense como parte del suministro de agua que viene del río Cutzamala.

La colonia Santa Juanita en Almoloya de Juárez es una zona aún con vocación para la pobreza, rural, hay milpas, zacate crecido por todas parte, pero, los vecinos afirman que, aquí, la cosa es clara, que las autoridades deben de hablar con el ejidatario que vendió sus tierras, unas cinco hectáreas y, ¿quién compró?, pues estas acciones de compra venta de predios se realizan ante los ojos de la autoridad municipal.

“Aquí no’mas usted pega un tabique, y ya le cayeron los inspectores de obras del gobierno, del municipio, líderes sindicales y, aunque levante un jacal, todos quieren dinero, dizque por el permiso, la CTM, el cambio de uso de suelo… Todos quieren sacar mezcla de la pobreza y, por qué no vinieron cuando comenzó a construirse esta casa, porque cualquier otra construcción la clausuran o detienen sino hay papeles y los papeles cuestan”, precisó un campesino quien prefirió no decir su nombre.

Otra vecina afirmó que la casa donde desembocaba el túnel por donde escapó “El Chapo” Guzmán, se construyó en tres meses, de mayo a la fecha. Antes dijo, en esa loma sólo había hierba y caminos de lodo que no llevan a ninguna parte, pero, el dinero todo cambia, apuntó la mujerona con claridad y fuerza en su voz.

Respecto al nombre de quien vendió el predio, nadie quiso decir quién era el o la dueña, pues, aseguran que en la colonia Santa Juanita todos se conocen y todos saben que son gente de bien, pobres, pero trabajadores. “Que trabaje la autoridad para que sepan quien compró”, añade un hombre maduro quien entierra su vista pero mantiene el cuerpo erguido.

La casa se levantó con rapidez, pero, misteriosamente se quedó en obra negra. El domingo 12 de julio decenas de periodistas nacionales y extranjeros comenzaron a llegar a la colonia Santa Juanita, donde también se aprecia el crecimiento desordenado de viviendas, cinturones de miseria que brotan como la hierba en los alrededores del penal del Altiplano.

Varios de los entrevistados coinciden en afirmar que en la casa en obra negra, se veía seguido una furgoneta blanca, que iba y venía como fantasma por el camino de terracería que ellos mismos emparejaron, pero, nunca imaginaron el desenlace, con la fuga de “El Chapo” Guzmán, del que sonrientes decían que se trataba del famoso narcotraficante, presuntamente el más buscado y considerado como el Enemigo Público Número Uno de los Estados Unidos. Hubo risas en tono de burla.

En lo que fue una plática y no una entrevista, otro de los vecinos, recordó que cuando reaprendieron al capo en Mazatlán (en febrero de 2014), el presidente Enrique Peña Nieto dijo en las redes sociales: «Reconozco la labor de las instituciones de seguridad del Estado mexicano, para lograr la aprehensión de Joaquín Guzmán Loera en Mazatlán». Además, en boletín de prensa de la Marina se informaba que no hubo necesidad de un solo disparo. Ahora, tampoco.

Aún con el rostro de sorpresa, los vecinos no dan crédito de cómo esas brechas y senderos que ellos han recorrido por años, fuera la vía de escape del Chapo. Otras de las mujeres comentó, que a ella sí se le hacía extraño ver una camioneta de lujo supervisar la construcción de una casa austera, como las que construyen los pobres de la zona, sin más lujo que un buen techo de cemento y dos o tres ventanas para apropiarse de la luz del sol. “Aunque –apuntó- de ser sincera esa gente daba buena impresión”.

La casa del túnel es una construcción con una parte que asemeja una vivienda de un solo piso y ventanas, mientras que la otra parte es de mayor altura —como si fuera un almacén o bodega. Los ranchos más cercanos, de apariencia similar, se encuentran a unos 300 metros y son habitados por granjeros y campesinos.

Otros de los vecinos, un hombre de aspecto ranchero, dijo que a los nuevos dueños no se les veía mucho, pero llegó a coincidir con un hombre y una mujer, aparentemente un matrimonio, que eran muy educados.

Cuenta que un día sus vacas se metieron al predio vecino, donde se construía la casa que hoy es historia. “Fui por ellas, varios hombres me vieron y nadie dijo nada, ellos seguían trabajando, al menos ese aspecto daban, de estar trabajando, pero, quien iba a imaginar lo que ahí se escondía”.

Un joven del poblado quien trabaja en una refaccionaria automotriz, admitió haber escuchado la llegada de un helicóptero sobre las 9:30 o 10:00 de la noche del sábado 11 de julio, la noche de la fuga, pero que no le sorprendió hasta que se comenzaron a escuchar sirenas de las patrullas, ya que a menudo aterrizan helicópteros en la prisión o en la zona militar.

El predio ejidal de unas cinco hectáreas donde se construyó la casa que quedó en obra y novela negra, donde está la boca del túnel por donde escapó “El Chapo” Guzmán, está franqueada casi en su alrededor por una barda de tabique de poco más de un metro de altura, la cual, afirman más bien servía de trinchera por si eran descubiertos antes de tiempo.

Nunca nadie sospechó de nada, porque había un movimiento normal, no había escándalo, ni aglomeraciones, ni nada. Cualquiera que vive aquí y viera hacia la casa de la loma, jamás se hubiera imaginado lo que ahí se construía, apuntó otro de los vecinos.

Otro hombre ranchero, de una vivienda un poco más alejada, coincidió en las fechas en las que se construyó la casa y señaló que los vecinos decían que eran personas que llegaron de Guerrero, si bien reconoció que él nunca habló personalmente con ellas.

Cabe señalar que la fuga estuvo muy bien planeada. Construcción, tiempos, movimientos y todo encajaba con el ambiente que se vive a diario en la zona cercana a la prisión y donde se toma camino para alcanzar fácilmente las autopistas libre o de cuota a Atlacomulco; la de cuota también a Morelia, la carretera a Toluca y el entronque con la autopista a Lerma y de ahí a la ciudad de México.

Ahora también en Santa Juanita se construye en el predio de la historia, una nueva leyenda: La otra fuga del “Chapo”.

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