Me voy y no regreso: El Chapo

julio 12, 2015 By Huellas de México

Me voy y no regreso: El Chapo

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***Suspicacias en la nueva fuga del “Chapo”

*** Escapó de una estancia con mayor seguridad dentro del mismo penal

***A 300 metros de la casa por donde salió, está la guarnición militar

***Más de mil 500 metros de arquitectura e ingeniería maestras

***Medio año para construir el túnel y nadie se dio cuenta

 
Por José SANCHEZ LOPEZ
joebotlle@gmail.com

Al igual que en la primera escapatoria de Joaquín Archibaldo “El Chapo” Guzmán Loera, del penal de supuesta alta seguridad de Puente Grande Jalisco, el 19 de enero del 2001; la escapatoria de este sábado 11 de la cárcel de El Altiplano Número Uno, ésta también de máxima seguridad, despierta nuevamente suspicacias por lo inverosímil de la manera como logró evadirse el narcotraficante más poderoso y peligroso del mundo, según autoridades de varios países.

En esta ocasión, de acuerdo a lo declarado por Monte Alejandro Rubido García, titular de la Comisión Nacional de Seguridad, el capo de capos se fugó de la prisión a las 20,52 horas, por un túnel de más de mil 500 metros que desembocó del baño de su celda a una casa en construcción, a kilómetro y medio, aproximadamente del penal.

El comisionado nacional de seguridad, informó que “El Chapo” estaba en la zona de tratamientos especiales, pasillo dos, estancia número 20, es decir en una de mayor seguridad que las demás, que el sistema de videovigilancia del Penal Federal del Altiplano I, mostró que Guzmán Loera se aproximó al área de regadera de la estancia 20 del pasillo 2, a las 20:52 horas e incluso que antes se le habían suministrados sus medicamentos (tranquilizantes) para mantenerlo quieto.

Además su expediente señala que “El Chapo” sufre dos padecimientos graves: diabetes y problemas cardiovasculares, un tipo de cardiopatía que le exigen atención médica inmediata.

Al prolongarse su ausencia, el personal de seguridad notó que el líder del cártel de Sinaloa no se encontraba en su celda. Al revisarla, encontraron un orificio rectangular de 50 por 50 centímetros dentro de la regadera.

Al recorrer el pasadizo, vieron que desembocaba en un túnel de 1.70 metros de altura y 80 centímetros de ancho, con una longitud aproximada de mil 500 metros.

El pasaje subterráneo que cuenta con ventilación e iluminación, termina en una construcción en obra negra en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México.

Informó que 18 elementos del centro penitenciario fueron retenidos y están siendo interrogados sobre los hechos en las instalaciones de la Procuraduría General de la República, en la Ciudad de México.

A lo largo del túnel, obra maestra de arquitectura e ingeniería, se encontró tubería de PVC, para la ventilación, estaba bien iluminado, había herramientas de construcción, tanques de oxígeno, recipientes con combustible, madera de cimbra y una motocicleta adaptada sobre rieles, como mecanismo de tracción con la que, presumiblemente, extrajeron la tierra de la excavación y transportaron las herramientas para la misma.

El túnel por donde escapó Guzmán Loera, finaliza en una construcción en obra negra al suroeste del penal del Altiplano, ubicada en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México y a menos de 300 metros se ubica la zona militar.

Al respecto, surgen varias interrogantes que hasta el momento no tienen explicación:

¿Por qué los militares, cuyo cuartel se sitúa a unos 300 metros, no se percataron de nada?

¿En qué tiempo las autoridades carcelarias decidieron averiguar por qué “El Chapo” no regresaba del baño? ¿Fue en una hora, en varias, hasta la madrugada del domingo, dándole el tiempo necesario para escapar?

Un túnel de esa dimensión y características, no se construye en un día, ni en semanas, se requieren meses ¿nadie se percató de lo que ocurría?

Si la penúltima ocasión que “El Chapo” se les escapó de las manos a sus captores, en Sinaloa, se descubrió toda una red de pasadizos subterráneos interconectados a sus siete casas que le permitieron escapar ¿no era obvio que el “narco-topo” recurriera a la misma práctica para tratar de evadirse del penal de supuesta “máxima seguridad?

Si la celda del “Chapo”, de 3 por 3 metros, aproximadamente, era monitoreada las 24 horas, a través de las cuatro cámaras de vigilancia instaladas en las esquinas de su estancia ¿por qué no pudo ser visto cuándo se ponía a excavar el túnel de cuando menos 10 metros que él mismo tuvo que hacer, para llegar a la conexión con el otro subterráneo que ya habían hecho sus cómplices desde el exterior para llegar a ese punto?

Si diariamente se les suministran a los reos no menos de 10 pastillas para mantenerlos tranquilos, quietos, lo que se traduciría en una población penal aletargada por medio de medicamentos para que no de problemas ¿de qué manera “El Chapo” las evitaba, porque es un hecho que para escapar tuvo que estar con sus sentidos al 100 por ciento?

Antes de su llegada a dicho penal, no se había registrado ningún movimiento en el penal de los reclusos, sin embargo, en febrero de este año, se dio el lujo de encabezar un movimiento de protesta, junto con otros importantes narcos, como Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”; Miguel Angel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”; Daniel Arizmendi, “El Mochaorejas”; Andrés Caletri y otros, por supuestos malos tratos.

Comenzaba a controlar la prisión federal, luego se conocería la visita de una mujer que utilizó documentos falsos para ingresar al penal y poder estar en la visita íntima con el capo.

Trascendería que se trató de la diputada sinaloense y panista, Lucero Guadalupe Sánchez López, quien al ser exhibida negó tener vínculos con el capo e incluso el PAN negó que la mujer fuera panista y que fue postulada como candidata de coalición en 2013 por el Partido Sinaloense (PAS) junto con el PRD, PT y el PAN.

Esas voces de alerta no fueron tomadas en cuenta y la noche del sábado, finalmente Guzmán Loera, luego de 18 meses de prisión, fue recapturado el 22 de febrero de 2014, en Mazatlán, Sinaloa, se evadió espectacularmente.

En cuanto a su primera escapatoria, tampoco fueron aclaradas muchas dudas; se dijo, oficialmente que se había escapado en un carrito de lavandería, versión descabellada que nunca fue aceptada; que salió vestido de policía, rodeado de funcionarios de primer nivel durante una visita al penal de Puente Grande, conjeturas que también fueron rechazadas.

La hipótesis más creíble es que la fuga no fue el 18 de enero del 2001, cono informaran las autoridades, sino que Guzmán Loera simplemente ya no quiso regresar al penal desde el 14 de enero, es decir cinco días antes.

Testimonios de la población carcelaria señalaron que “El Chapo” era el dueño del penal, que salía y entraba cuando quería y que al conocerse la aprobación de un decreto presidencial que permitiría al mandatario en turno, en este caso a Vicente Fox, extraditar sin ningún trámite, a cualquier reo, simple y llanamente, Guzmán Loera ya no regresó “a su cárcel”.

Su fama, aunque negativa, le ha valido ser objeto de no menos de media docena de corridos, en los que hacen toda una apología del mítico narcotraficante al que se le atribuye una fortuna superior a los mil millones de dólares.

Uno de esos cánticos populares cuya letra podría ser aplicada tras su evasión, decía:

Yo soy Joaquín el Chapo Guzmán
Al que busca el gobierno y lo quiere encerrar
Ya me les pelé y más de una vez lo volveré a hacer
Que les quede claro que no volveré
A ese penal a pasar soledad
Bonita es la vida y la libertad

El nombre real del “Chapo” es el deArchibaldo no el de Joaquín, pero como así se llamaba su padre, quien lo golpeaba y lo corrió de la casa cuando era un adolescente, se lo cambió por el de Joaquín.

Nació el 4 de abril de 1957, en el poblado La Tuna, municipio de Badiraguato, Sinaloa, cuna de capos de la talla de Miguel Angel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”; Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”; Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; Ismael “El Mayo Zambada García; de quien se dice que fue quien lo entregó al gobierno de Enrique Peña Nieto; Rafael Caro Quintero, “El Narco de Narcos”; Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto” y otros narcotraficantes de importancia.

Guzmán Loera, de apenas 1.55 metros de estatura, de ahí su mote ya que en Sinaloa se les llama “chapos” a los de baja estatura, por chaparritos, se hizo a la sombra de Félix Gallardo, capi di tutti capi, quien mantuvo el control de todo el país durante décadas.

“El Chapo” en sus inicios sólo era un ladronzuelo de autopartes y gracias a Ramón Laija Serrano, jefe de sicarios de Félix Gallardo, logró ingresar al grupo junto con Héctor “El Güero” Palma. Su agresividad y pericia en el manejo de armas les sirvieron para destacar y en poco tiempo pasar a ser parte del grupo de ejecutores.

Cuando Félix Gallardo cayó en desgracia, también se comenta que fue el mismo “Chapo” quien lo entregó, comenzó a encumbrarse pero no pasaba de ser otro de tantos narcotraficantes sin mayor relevancia.

La primera vez que trascendió su fama, fue a mediados de 1991, cuando patrulleros de la Secretaría de Protección y Vialidad del DF detuvieron en calles de la colonia Jardín Balbuena a cuatro individuos que viajaban en una camioneta Suburban, sin placas de circulación, con vidrios polarizados y armas de grueso calibre. Los desconocidos ofrecieron 10 mil dólares para que los dejaran ir.

Los uniformados se asustaron ante lo ofrecido y quienes terminaron haciendo negocio, fueron el primer inspector Rogelio Herrera Pérez, alias “El Pispión”, titular del sector Venustiano Carranza; Fulvio Jiménez Turegano, ex motociclista de Policía y Tránsito venido a comandante de la Policía Judicial Federal y Santiago Tapia Aceves, entonces director operativo.

Confesaron haber recibido medio millón de dólares aunque extraoficialmente se supo que habían sido no menos de 5 millones de dólares los que recibieron a cambio de dejar libre al entonces todavía desconocido “Chapo” Guzmán.

El otro hecho que lanzó al “estrellato” al incipiente narco pero que sería su perdición, ya que representaría su captura, ocurrió el 24 de mayo de 1993 cuando el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo fue abatido por sicarios de los hermanos Arellano Félix, en el aeropuerto de Guadalajara, Jalisco, al confundirlo con “El Chapo”.

En menos de un mes, el 9 de junio de ese mismo año, “El Chapo” fue detenido en Guatemala y entregado al gobierno mexicano.

Fue confinado en el penal de Almoloya y a fines de 1995, al descubrirse un supuesto intento de fuga, se le envió al penal de Puente Grande, Jalisco, donde provocó la relajación de la disciplina a tal grado que se sabía que el presidio de supuesta alta seguridad era propiedad de Guzmán Loera, del “Güero” Palma y de Arturo Martínez, líder de “Los Texas”.

“El Chapo” Guzmán gozaba de toda clase de privilegios: teléfonos celulares, drogas, licor, mujeres, celdas espaciosas, extorsión a reclusos y un completo autogobierno en el que los presos importantes, salían y entraban de la cárcel cuando querían. “El Chapo” no faltaba a ningún partido de fútbol de sus equipos favoritos: el Guadalajara y el Atlas.

A fines de 1999, la SCJN dio a conocer la aceptación de la procedencia de extradición de delincuentes mexicanos a Estados Unidos, lo que significaba para Guzmán Loera que en cualquier momento pudiera ser enviado al vecino país.

Una prisión que cuenta con filmación en áreas recreativas, comedores, oficinas, sensores en celdas, visita íntima y subterráneos, muros de contención, mallas ciclónicas; zonas electrificadas, control de internos, revisión de celdas cada media hora; rotación del personal de vigilancia, cerraduras electromagnéticas, arcos detectores, zonas de revisión con perros adiestrados y puertas operadas a través de dispositivos electrónicos, es insalvable si no se cuenta con cómplices.

Tras su primera fuga del penal de Puente Grande, su imperio creció a tal grado que sus operaciones se extendieron a varios continentes, lo mismo en América que en Europa e incluso hasta en China.

Su mala fama y poder crecieron a tal grado, que varias veces apareció en revistas internacionales (Forbes y Times), como uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo.

La vida sentimental del “Chapo” siempre ha revestido especial importancia para el narco;, a sus 58 años de edad, se ha casado cuatro veces y procreado 10 hijos.

La primera con Alejandrina María Salazar Hernández, luego con Griselda López Pérez, también conocida como Karla Pérez Rojo (en dos ocasiones) y la últimas vez con Emma Coronel Aispuro.

En 1977, contrajo nupcias en el poblado de Jesús María, Sinaloa con Alejandrina María Salazar, con quien procreó tres hijos: Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y César Guzmán Salazar.

A mediados de los ochentas, El “Chapo” Guzmán se volvió a casar con Griselda López Pérez, también conocida como Karla Pérez Rojo. Con ella tuvo cuatro hijos: Édgar, Joaquín, Ovidio y Griselda Guadalupe López Pérez. En mayo de 2010, Griselda López Pérez, fue detenida por militares en Culiacán, Sinaloa y tras declarar en la SIEDO, se determinó su libertad con las reservas de ley.

En noviembre de 2007, “El Chapo” Guzmán se casó con la entonces reina de belleza de 18 años, Emma Coronel Aispuro en Canelas, Durango con quien procreó dos niñas, gemelitas, en el 2011 en los Angeles, California.

Para la PGR, “El Chapo” opera en toda la República, en tanto que la Oficina Europea de Policía (Europol), considera que ya ha penetrado en Europa y Oceanía, mientras que el gobierno de Hong Kong liga al capo con las tríadas 14K y la Sun Yee On, de origen chino, con base en Hong Kong, Taiwán y China continental.

Por otra parte, expertos en materia de narcotráfico estiman que pese al tiempo que estuvo encarcelado, su estructura criminal se mantiene intacta a través de su principal hombre de confianza, Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”.

Ahora, tras su nueva escapatoria y dada la versión de que fue su amigo, subalterno y socio, Ismael “El Mayo” Zambada quien lo entregó a las autoridades en febrero del año pasado, se teme una escalada de violencia para cobrar venganza.

Habría que recordar que durante los 13 años que estuvo libre, luego de su evasión en 2001, se registró la mayor ola de violencia y ejecuciones que situó a México en el umbral de una escalada de violencia sin precedentes, en la que los narcos cobrarían viejas facturas, prohijadas por “La Madre de las Batallas” y la “Guerra Contra las Drogas” –Fox y Calderón–, lo que dejaría una estela de sangre que cubriría a toda la República Mexicana provocando no menos de 200 mil muertos y desaparecidos, así como miles más de víctimas “colaterales”.

La interrogante es si “El Chapo” pueda ser recapturado en los primeros tres días posteriores a su escapatoria, consideradas como claves para su reaprehensión o bien tengan que transcurrir otra vez muchos años para llevarlo tras las rejas.

El gobierno actual tiene dos grandes pendientes que, aparentemente, estaban resueltos y ya no eran de su incumbencia, se llaman: Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y Rafael Caro Quintero.
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