mayo 21, 2015 By Huellas de México

PGR y CNS en Chilapa, amplían búsqueda de desaparecidos

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Ciudad de México, 21 de may.- En horas recientes se han registrado en Chilapa, Guerrero, síntomas de una nueva tragedia que podría volver a cambiar la historia de México. El hecho más grave es la desaparición de al menos 16 personas de la comunidad, no obstante persisten también múltiples señalamientos que sugieren complicidad, protección o desentendimiento gubernamental.

El conflicto en Chilapa es añejo, se tiene ampliamente documentado el historial de violencia que ha persistido en el lugar desde hace años, motivado por la constante disputa de grupos criminales que buscan dominar  el territorio, particularmente entre Los Rojos, encabezados por Zenén Nava Sánchez y el grupo criminal Los Ardillos, quienes tendrían su bastión en Quechultenango, Guerrero.

Fue el pasado 9 de mayo, cuando un comando de campesinos indígenas armados, ingresaron a la cabecera municipal de Chilapa, haciéndose con el control de edificios oficiales e instalando retenes y puestos de revisión, bajo una estricta disciplina y con dos únicas demandas: la de presentar ante las autoridades policiales a Nava Sánchez, y la de destituir al comandante de la policía de Chilapa, el capitán primero de infanteríaJob Encarnación Cuenca.

El comando armado, sobre quien pesaron sospechas desde el principio, recibió la anuencia de las autoridades federales y locales, quienes permitieron su operación durante seis días, tiempo en el cual se registraron múltiples desapariciones de personas de la comunidad; 16 casos han sido denunciados formalmente, aunque podrían ser 30 los desaparecidos, según el reporte de Proceso.

Fue hasta el pasado jueves 14, que autoridades militares finalmente entraron al relevo del control policial en la zona, tras alcanzar un acuerdo con el grupo armado, con quienes «negociaron» en mesas de diálogo, dejarlos libres y con todo su armamento ilegal, a cambio únicamente de retirarse del lugar, lo cual se cumplió, como relató la crónica de CNN.

De igual forma las autoridades acataron la destitución del militar Job Encarnación Cuenca del mando de los policías de Chilapa, para nombrar en su lugar al oficial Juan Suástegui Epifanio. No obstante los «presuntos comunitarios» advirtieron que de no concretarse la captura del líder de Los Rojos, en un plazo de una semana, volverán a tomar el municipio.

Asimismo trascendió que el grupo de «narco comunitarios», habría llegado proveniente de Quechultenango, precisamente la tierra de donde son Los Ardillos, como se describe en ElFinanciero.

Los habitantes de Chilapa, por su parte realizaron varias manifestaciones para exigir la presentación con vida de sus familiares, así como la salida del comando armado que tomó la cabecera municipal; esta situación generó gran tensión y connatos de enfrentamiento, en algunos de los cuales incluso fueron agredidos periodistas.

Resulta muy interesante también la experiencia contada en un extenso artículo, así como en un videoreportaje por el colectivo Subversiones, quienes realizan una crónica donde describen a gran detalle, la forma en la cual se pone en evidencia la protección gubernamental otorgada al grupo armado que tomó Chilapa, a quienes entrevistaron, y de quienes recavaron múltiples elementos para sugerir que efectivamente serían un comando armado compuesto por miembros de Los Ardillos, antagónico grupo criminal de Los Rojos.

Destaca entre las situaciones que se exponen, la actitud evasiva de del nuevo titular de la seguridad del municipio, Juan Suástegui Epifanio, quien pretendió engañar a los periodistas, afirmando que «el encargado de la seguridad no se encontraba«, que regresaran otro día.

Más tarde, el mismo sujeto delató su identidad, cuando decenas de pobladores exigieron su presencia para pedirle una explicación sobre el paradero de los desaparecidos, a lo que Suástegui respondió con una solicitud de voto de confianza.

Cabe señalar que en Subversiones ejercen también como activistas no solo como periodistas, por lo que identifican plenamente las características de grupos autónomos comunitarios, los cuales distan mucho del grupo de indígenas armados que tomaron Chilapa, a quienes se alude fueron llevados con engaños de venganza contra los «mestizos» de Chilapa.

El caso es tan grave que ha llegado ya el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, para instalar un operativo de búsqueda y rescate de los nuevos desaparecidos, refirió ElFinancero; mientras que la titular de la PGR Arely Gómez, también anunció el envío de expertos para apoyar en las investigaciones, como explica ElUniversal.

Milenio documentó de igual forma una lista inicial con fotografías de los desaparecidos, todos ellos personas humildes y jóvenes, quienes desaparecieron durante el periodo de retenes y dominio del comando armado sospechoso.

Con el contexto local no podían faltar las voces que comienzan a comparar esto con lo sucedido con Ayotzinapa; el columnista Carlos Puig, se pregunta como es que fuerzas federales se quedaron simplemente sentados, mirando como se perpetraba otro grave crimen más, para posteriormente dejar ir tranquilamente a los sospechosos de haber cometidos las desapariciones.

«El martes en la noche en MILENIO Tv mostramos imágenes de aquellos días. Jóvenes maniatados, madres llorosas, pobladores refugiándose en la Iglesia, encapuchados armados hasta los dientes y… fuerzas federales mirándolo todo. ¿Por qué no actuaron? ¿Creyeron que sí eran comunitarios?», se cuestiona el líder de opinión.

Por su parte el Comisionado Nacional Antisecuestro, confirmó que no se trata de un secuestro con fines económicos, pues no se ha pedido rescate alguno por las vícticmas, detalla ElFinanciero.

Cabe señalar que el alcalde priista Francisco García González se encontraba autoexiliado y escondido desde hace meses, no obstante tras los nuevos hechos ha vuelto a salir a la luz pública, reiterando que teme por su vida, aunque exigiendo que se restablezca el orden en la región, como expresó Excelsior.

Con Los Ardillos también se relaciona a la familia Ortega, entre ellos al coordinador del congreso, Bernardo Ortega, quien ha negado tajantemente tener algún vínculo con dicha organización criminal, deslindándose también de sus hermanos, a quienes calificó como ‘pendejos’ en una entrevista con Adela Micha a fines del 2014, señalando que si ellos cometieron algún crimen, lo deberán pagar  con todo el rigor de la ley, pues son sospechosos de pertenecer a la banda delictiva asentada en la región de Quechultenango.

Chilapa es una zona que tiene décadas de practicar el cultivo de amapola y cannabis, lo cual impulsó la economía local, carcterizada también por el trabajo de calidad de sus artesanos.

No obstante persiste un gran clima de tensión, mientras que las horas pasan y los rumores de que proximamente serán encontrados los cuerpos de los desaparecidos circulan en redes sociales de Chilapa.

 

 

David Galeano
Huellas.mx

 

 


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