mayo 8, 2015 By

10 datos que exponen conexión entre militares y el crimen en Guerrero

Ciudad de México, 8 de may.- Las sospechas de que el Ejército Mexicano tuvo algo que ver con la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, no están basadas en simples especulaciones, existen ya una colección de múltiples datos que delatan a soldados y marinos mexicanos, quienes han estado ligados desde hace tiempo al crimen organizado, y por tanto son también fuerte objeto de sospecha.

 

1. Este jueves ElEconomista publica una investigación realizada en los archivos de la prisión militar, donde dan cuenta que entre el 23 y el 29 de diciembre del 2012, 17 efectivos del Ejército Mexicano, pertenecientes al 27 Batallón de Iguala, estuvieron “acusados de delitos contra la salud, en su modalidad de colaborar de cualquier manera al fomento para posibilitar la ejecución del delito de tráfico de narcóticos; traición a las Fuerzas Armadas Mexicanas y posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército”.

Todos estos elementos, “acusados de servir a la delincuencia en Iguala”, fueron liberados al poco tiempo, detalla ElEconomista.

 

2. No es el único elemento que vincula al Ejército en Guerrero con el crimen, una de las principales acusaciones de la organización que defiende a las familias de Ayotzinapa, es el caso del coronel Juan Antonio Aranda Flores, quien semanas antes de la desaparición de estudiantes, fue advertido acerca de César Nava González un policía de Cocula, quien se había apodarado del control de la policía municipal, de una forma evidentemente ligada al crimen organizado. Esto lo denunció otro ex militar, quien había sido asignado para encabezar a la policía de Cocula, pero prefirió huir del lugar y denunciar los hechos ante el coronel del Batallón 27 de Iguala, quien se fue a reunir con César Nava González. el criminal acusado.

Lo increíble es que no le hizo nada, por el contrario le permitió seguir operando en total impunidad; César Nava González hoy está preso acusado de haber sido uno de los principales artífices de la desaparición de estudiantes, pero sigue sin explicarse porque lo protegió durante tanto tiempo el Ejército, siendo que ya tenía conocimiento de su actividad criminal.

 

3. Cabe recordar que el Batallón 27 de Iguala, es subordinado a las órdenes de la Zona militar 35, con sede en Chilpancingo en Guerrero; de igual forma sigue siendo un misterio, porque no ha sido sancionado ni enjuiciado el comandante Alejandro Saavedra Hernández, quien estaba al frente del 35 batallón cuando se registró la desaparición de los estudiantes; este mismo comandante fue uno de los 3 altos mandos del Ejército, que estuvieron presentes en la bodega de Tlatlaya el día de la masacre en dicho lugar; siendo uno de los principales responsables del crimen y encubrimiento denunciado incluso por organismos internacionales. No obstante el cobijo de la impunidad lo sigue arropando también.

 

4. El caso de Saavedra Hernández merece analizarse a fondo, pues además de ser un mititar que se graduó el mismo año que ejecutan en Guerrero a Lucio Cabañas, fue en 2004 jefe de estado mayor del Batallón 27, en tiempos en que el coronel era Sergio Arau Cámara, un militar muy cercano al gran criminal de Guerrero, Mario Arturo Acosta Chaparro, uno de los principales ejecutores de la Guerra Sucia en la entidad. Bajo el dominio de Saavedra Hernández en Guerrero, han surgido señalamientos de que militares estuvieron recibiendo dinero del narco; “a las acusaciones de estar infiltrado se le sumó el desbordamiento de la violencia en municipios bajo su jurisdicción como San Miguel Totolapan, Arcelia y la sierra de Tlacotepec, donde más de mil pobladores tuvieron que desplazarse de sus comunidades en los últimos tres años debido a amenazas y asesinatos de pistoleros del crimen organizado”.

 

5. Cabe recordar que también están detenidos dos militares del Batallón 27, el capitán Barbosa y el teniente Crespo, ambos habían sido señalados previamente como culpables de la desaparición de estudiantes en narcomantas, firmadas por “el cabo Gil”, otro ex militar sospechoso de haber sido uno de los principales responsables de la masacre.

 

6. Los militares encerrados por sus vínculos con el crimen organizado, revelados por ElEconomista este viernes, pudieron haber estado relacionados con los hechos criminales cometidos por el Ejército Mexicano en Iguala ese mismo año, denunciados por organizaciones internacionales como Human Rights Watch, quien denunció que había pruebas contundentes para inculpar al batallón27  por la desaparición de 6 jóvenes, a quienes levantaron de un centro nocturno en Iguala, para posteriormente desaparecerlos sin dejar rastro ni explicación hasta la fecha.

 

7. De igual forma siguen sin explicación los testimonios de personas, y policías, algunos de ellos detenidos, quienes dan cuenta de la presencia de un comando de personas armadas vestidas de negro, con apariencia de profesionales, quienes participaron en la desaparición de los estudiantes en Guerrero. Dicha descripción coincide también con la indumentaria característica de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano, quienes realizan operaciones encubiertas de gran precisión.

 

8. Otro elemento inexplicable aún, es como a pesar de los nexos que ya se tenían identificados, de los Abarca con el crimen organizado (la esposa de Abarca, María de los Ángeles Pineda Villa era hermana de grandes capos de la droga vinculados a los Beltrán Leyva), la Sedena omitió todos los antecedentes, y de forma completamente ilegal, les regaló provisionalmente 5.2 hectáreas de su propiedad, para que pudieran construir en el lugar su espectacular Plaza Tamarindos, la más grande de Iguala. Como es posible que el Ejército Mexicano haya otorgado tal cantidad de terreno a un grupo criminal, y no exista una investigación al respecto. Lázaro Mazón confesó que el diputado Rubén Figueroa Smutny, nieto de Rubén Figueroa Figueroa, el principal artífice de la guerra sucia, fue el vínculo para que se concretara la donación del Ejército Mexicano, lo cual deja mucho para la reflexión.

 

9. Diversas investigaciones periodísticas, incluida una de 24-horas que cita informes oficiales, dan cuenta de la relación inusual del Ejército Mexicano con José Luis Abarca, a quien los demás alcaldes consideraban el enlace con el ejército mexicano, lo cual también presumía el alcalde de Iguala.

 

10. Aunque el mayor misterio de la criminalidad del Ejército en Guerrero, sigue siendo la impunidad en torno a crímenes anteriores como el genocidio de la Guerra Sucia, acto que debería ser condenable y sancionado para jamás volver a repetirse; no obstante el general Cienfuegos, dio un importante mensaje una semana después de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa,a el 8 de octubre del 2014, fecha en la cual rindió un homenaje a Hermenegildo Cuenca Dïaz, quien fue el secretario de la Defensa Nacional en tiempos de Echeverría, el gran asesino de la Guerra Sucia. Documentos publicados tanto por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Fe-mospp) como por la Comisión de la Verdad en Guerrero, dan cuenta que el general ordenó la “captura o exterminio” de toda persona vinculada a Lucio Cabañas Barrientos, de esta manera se realizaron cientos de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, “a quienes después de obligarlos a decir la información que tienen respecto a los grupos y movimientos de Lucio Cabañas Barrientos, les dan a tomar gasolina prendiéndoles fuego y abandonándolos en lugares solitarios donde aparecen desfigurados por los efectos del fuego, independientemente de dispararle sus balazos”. Este tipo de criminales son los que hoy en día siguen siendo homenajeados en la Sedena, más sospechosa que nunca.

 

 

Raúl Flores Durán
Huellas.mx

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