octubre 23, 2014 By Huellas de México

Crónicas de la masacre, los hechos en la trágica noche de Iguala

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Ciudad de México, 23 de oct.- El día de ayer el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, informó de los avances en las investigaciones para determinar los hechos acontecidos el pasado 26 y 27 de septiembre en la ciudad de Iguala, Guerrero, donde murieron 7 jóvenes, más de 20 resultaron heridos y 43 continúan desaparecidos. Algunas afirmaciones contrastan con las realizadas por estudiantes sobrevivientes de la masacre, quienes también han relatado una parte faltante de la realidad que sucedió aquella noche.

 

Lo que se sabe, de parte de la PGR

Una sola línea de investigación

A casi un mes de que se cumplan los hechos, lo que más destaca de los lentos avances, es que se habla ahora de una sola línea de investigación; el procurador afirma que los principales responsables y sospechosos de haber ordenado la masacre y desaparición de estudiantes, son José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, quienes se encontraban al servicio del cártel Guerreros Unidos, y quienes hasta ahora se encuentran prófugos de la justicia.

El procurador afirma que bajo las órdenes de José Luis Abarca, se hizo un operativo policial con elementos municipales de Iguala y de Cocula, para disuadir a los estudiantes de acudir al acto de pre campaña, disfrazado de informe de labores, de María de los Ángeles Pineda Villa al frente del DIF, ostentoso eventos con arreglos, flores, equipo de luces y sonido y reconocidas bandas amenizando el encuentro.

A pesar de que supuestamente ya se tiene la confesión de Sidronio Casarrubias, líder máximo de Guerreros Unidos, quien fue detenido en la carretera México-Toluca; aún no se sabe con precisión ni a donde fueron trasladados los estudiantes desaparecidos, ni cual fue su destino.

Para no entorpecer las investigaciones, el procurador se negó a dar más detalles del crimen.

 

Lo que se sabe, de parte de los estudiantes

Quienes son los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa

El periodista y escritor John Gibler, quien tras la marcha del 2 de octubre se trasladó a la normal rural de Ayotzinapa, y quien ha recabado de viva voz los testimonios de estudiantes sobrevivientes que estuvieron en Iguala la noche de la masacre, ha dado múltiples detalles de lo que sucedió aquella noche y las graves omisiones que se cometieron.

Los 43 jóvenes desaparecidos, formaban parte de los 140 estudiantes de primer ingreso de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, quienes formaban parte de un contingente de 80 jóvenes, quienes salían a realizar su primer actividad de campo.

Son más de 600 los aspirantes al año que tiene la rural de Ayotzinapa, no obstante solo ingresa un pequeño porcentaje, pues no hay recursos para admitir a más; esta escuela es muchas veces la única esperanza de estudiantes de familias pobres de zonas rurales de Guerrero, quienes no tienen recursos para costear la educación de los niños en escuelas privadas, o bien trasladarlos a ciudades donde sí se tenga acceso a la eduacción.

Una semana antes ya habían tomado un par de camiones de la terminal de Chilpancingo, con los cuales pretendían acudir a la marcha de conmemoración del 2 de octubre en la Ciudad de México, y estaban planeando ir por dos unidades más ese viernes 26 de octubre; no obstante se había implementado un operativo con policías antimotines en Chilpancingo, y decidieron ir hacia Ciudad Huitzuco, cerca de Iguala, para evitar cualquier tipo de confrontación.

Los estudiantes relataron al periodista, que se encontraban realizando la actividad conocida como «boteo» (repartir volantes y solicitar un apoyo económico voluntario a los conductores), antes de la caseta de Huitzuco, donde se detuvieron, pues notaron que adelante de la caseta había un retén policial, por lo que se iba a complicar llevarse algún camión con dirección a Chilpancingo; no obstante un camión con dirección a Iguala se detuvo y accedió finalmente a ponerse a disposición de los jóvenes, solicitando unicamente dejar a los pasajeros en Iguala, que era su destino, la cual quedaba cerca.

Es entonces que se forma una comisión de 15 estudiantes que se van a Iguala a dejar a los pasajeros; recalcando el hecho de que los jóvenes ni conocían del alcalde de Iguala, ni mucho menos del acto político de su esposa.

La comisión de 15 estudiantes posteriormente notó una actitud extraña en la terminal de Iguala, donde vigilantes y halcones comenzaban a rodearlos, por lo que solicitaron apoyo a sus demás compañeros, pues se encontraban un tanto retenidos.

Al llegar el grueso de estudiantes recuperan con poca resistencia a sus compañeros y se llevaron además dos camiones de la misma línea privada.

 

El primer ataque

Según el relato, es entonces que los cuatro camiones emprenden el camino de regreso a Ayotzinapa, no obstante uno de ellos tomó una avenida central de Iguala, lo cual pudo haber provocado la molestia de los Abarca, pues cuando habían pasado por las inmediaciones de la plaza central con dirección al al Periferico Norte, que es el camino para tomar la carretera a Chilpancingo, fueron alcanzados por policías, quienes comienzan a disparar al aire, por lo cual se bajan los estudiantes quienes no se espantaron en un primer momento, «pues jamás imaginaron» que los policías fueran capaces de algo tan brutal.

Según los testimonios los jóvenes se bajaron y defendieron con piedras, al tiempo que unos empujaban la patrulla que les cortaba el paso, fue entonces que empezaron a disparar contra ellos, por lo cual rapidamente se subieron al camión y emprendieron a toda velocidad la marcha por la misma avenida.

Los jóvenes cuentan, que la intención no era hacer nada en Iguala, que de hecho estaban apurando al chofer, quien iba sospechosamente a muy baja velocidad, cuando se registró el incidente.

 

El segundo ataque, la emboscada mortal

Los jóvenes de ese camión que se fue por el centro de la ciudad cuentan que ya estaban a punto de llegar al Periférico Norte, cuando les corta el paso otra patrulla; es en eso que el chofer del camión se baja corriendo y llegan a este punto otros dos camiones de estudiantes provenientes del Periférico (el cuarto camión tomó otra ruta), quienes ya venían también perseguidos por policías, quienes los acorralan en este punto.

Los estudiantes cuentan que rapidamente tratan de quitar a empujones la patrulla que estaba obstruyendo el camino, pues a pesar de los disparos era la única oportunidad de escapar; no obstante es en ese momento que una bala impacta en la cabeza del compañero Aldo, quien cayó al suelo instantáneamente, ante el desconcierto de los estudiantes, quienes comenzaron a darse cuenta de la magnitud de la pesadilla en la que se encontraban.

Ante la ferocidad de los ataques los estudiantes se suben a los camiones, mientras que durante el operativo llegan cada vez más policías, quienes disparan hacia los camiones apuntando a cualquiera que se asome, rompiendo vidrios que caían sobre los estudiantes que trataban de refugiarse debajo de los asientos.

Es en este operativo de aproximadamente hora y media, en el que varios testigos alcanzaron a ver como bajaban a los estudiantes del tercer camión, quienes eran sometidos boca abajo y posteriormente trasladados en patrullas; son estos estudiantes quienes hasta el momento representan la mayoría de los desaparecidos.

Tras la balacera los estudiantes describen como los policías intentaron limpiar la sangre y llevarse los cartuchos, antes de abandonar la escena del crimen; minutos después llegaron dos camionetas de apoyo provenientes de la rural de Ayotzinapa, quienes ya habían sido alertados de los ataques contra los estudiantes.

Es entonces que los estudiantes deciden quedarse en el lugar para resguardar la escena del crimen y convocar a la prensa para dar cuenta del asesinato de su compañero y la detención de los otros estudiantes.

 

El tercer ataque, disparando a matar

Ya en horas de las madrugada, es que llega un grupo de periodistas, quienes incluso tienen grabaciones del momento en el cual se encuentran con una escena del crimen vacía, unicamente están los estudiantes quienes tenían como 5 minutos que comenzaron a narrar a los comunicadores lo sucedido, cuando en ese momento, un grupo de encapuchados comienza a rafagear con metralletas desde un par de vehículos civiles, hacia las personas; es en este ataque que otros dos jóvenes fallecen a manos de desconocidos.

En ese instante se desata el caos en la zona, todos corren como pueden y hacia donde pueden, muchos de ellos se escurrieron entre las calles de Iguala buscando a alguien que les diera refugio ante la balacera, lo cual consiguieron algunos de los sobrevivientes.

 

La inexplicable ausencia de autoridad

Cabe señalar que hay fotografías que dan cuenta que el coronel José Rodríguez Pérez, comandante del 27 Batallón de Infanteria, el cual tiene su sede a tan solo 3 km del lugar de la balacera, se encontraba en primera fila en el evento del DIF en el centro de Iguala, al lado del presidente municipal y su esposa, a tan solo unos metros de donde se registró la primera balacera; como es posible que a unos cuantos metros de distancia un estudiante fue asesinado y no se implementó ningún operativo, ni siquiera para ir a recoger el cuerpo.

Testigos afirman que pasaron cinco horas con el cuerpo tirado en el piso, sin que llegara ninguna autoridad, fue hasta que llegó el grupo de periodistas, que se presentó alguien en el lugar, pues al parecer también se había dado la orden de no pasar por la zona.

Fue hasta que llegaron más estudiantes y maestros de Ayotzinapa, acompañados por policías estatales, que los jóvenes que estaban escondidos comenzaron a salir, todavía temerosos y desconfiados de las patrullas, dando cuenta de los hechos acontecidos.

«Hay que tener muy presente la presencia y la actuacion de la policía munipal, de los hombres de negro encapuchados disparando, conjuntamente con la ausencia del ejército federal, para mi no son cosas separadas o aisladas, sino que son cosas vinculadas a algo mismo», describe el periodista al narrar los hechos.

Testimonio completo de Gibler en un encuentro con zapatistas:

 

 

Raúl Flores Durán
Huellas.mx


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