febrero 2, 2014 By Huellas de México

Miles despiden a Édgar Tamayo en Miacatlán

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MIACATLÁN, Morelos, 2 de febrero. Édgar Tamayo Arias, el mexicano que fue ejecutado en Texas hace 11 días por el homicidio de un policía, fue despedido entre aplausos y arengas por más de 1,500 personas, cuando sus restos fueron enterrados en el panteón de su pueblo natal, Miacatlán, Morelos.

Sergio Arias Carreño, alcalde de Miacatlán, aseguró que la causa de Tamayo Arias –quien era su primo– unió a los habitantes del pueblo y fomentó la solidaridad de muchos mexicanos que a través de sus manifestaciones, oraciones y protestas, permitieron darle al morelense tres horas más de vida el pasado 22 de enero, fecha en que fue ejecutado en la cárcel de Houstville, Texas.

Édgar Tamayo llegó en un féretro a Miacatlán 28 años después de que salió de este municipio; 20 de estos 28 años los pasó dentro de una prisión por el asesinato del policía texano, Guy P. Gaddis; sin embargo, su defensa no sólo sostuvo que su sentencia estuvo precedida de serias inconsistencias e irregularidades legales, sino que tampoco se pudo comprobar que el morlense hubiera disparado los tiros que asesinaron al uniformado.

«La injusticia estadounidense lo hizo un mártir y un héroe mexicano», consideró Taurino Castrejón Salgado, dirigente de la Unión de Campesinos y Emigrantes Mexicanos.

Tras ser velado en su domicilio desde el viernes pasado, donde fue recibido por sus padres, Héctor Tamayo e Isabel Arias; por sus hermanos, otros familiares, así como por centenares de coterráneos que desfilaron por su casa, los restos de Édgar Tamayo Arias fueron llevados a la iglesia del pueblo donde se ofició una misa de cuerpo presente.

«Édgar ya está en buenas manos, lejos de la injusticia y maldad de los hombres”, afirmó el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, durante el mensaje que pronunció durante la misa.

En la Iglesia de Santo Tomás, Castro Castro fustigó la falta de humanidad del estado de Texas y de su gobernador, Rick Perry; consideró que el mandatario texano envió a Tamayo a morir el pasado 22 de enero, a pesar de que, según el sacerdote, era inocente.

«Se le hizo la prueba de Harrison, para saber si él había disparado (y matado al policía Guy Gaddis), y resultó falsa», aseveró.

«Era inocente», añadió.

Al salir de la iglesia, el compositor Teodoro Bello, amigo de la familia, entonó a capela la canción «Inyección Letal», que comercialmente interpreta el grupo norteño «Los Tigres del Norte» y cuya composición fue inspirada en la historia de Édgar Tamayo quien se escribió de forma constante con el artista.

Antes de ser enterrado en el panteón local, Tamayo Arias fue llevado al rodeo local, donde fue destacado por su pasado como jinete. El féretro dio una vuelta al corral, siempre acompañado de música de banda, chinelo, una bandera de México y centenares de personas, como lo pidió Édgar, quien en una carta escrita antes de morir pidió un funeral «no tradicional».

Sus restos fueron depositados a las 18.45 horas, mientras la banda de viento tocaba la melodía «Amor Eterno».

 

 

 

Fuente: adnpolitico.com


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