noviembre 11, 2013 By Jose G. Muñóz

AHORA SI, JOAQUÍN SE PASÓ DE LA RAYA.

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Murió el ex dirigente quien fuera el todopoderoso del sector petrolero, Joaquín Hernández Galicia, a los 91 años de edad en un hospital de su natal Ciudad Madero, Tamaulipas.

Una breve semblanza nos remite a la figura de una especie de señor feudal que tenía acceso a toda la Corte imperial de los gobiernos en turno.

Están claras las imágenes de enorme concurrencia en su casa donde recibía a sus súbitos, los escuchaba y luego tomaba decisiones como todo un cacique sin reparar en normas legales, y sin reparar en lo que podría enojar a la autoridad. Fue un personaje que se impuso por décadas.

En visión retrospectiva todo su poderío se acabó cuando “se pasó de la raya”. Su pecado más grande y definitivo fue el panfleto que hizo circular contra el ex presidente Carlos Salinas de Gortari en el que recordaba el homicidio en que junto con su hermano Raúl se vieron inmiscuidos durante un juego entre niños.

Cuando Joaquín cometió la imprudencia de publicarlo derivó todo el operativo, con un cadáver y armas sembrados que condujo a su detención y encarcelamiento por largos años.

Fue, como se ha hecho vox populi, una aprehensión con muchas evidencias de irregularidades pero reflejó la fuerza presidencial en clara muestra de que nadie era intocable cuando se rebasan los límites.

Así se consumó lo que en adelante fue conocido como “El Quinazo”. De igual forma como en tiempos más recientes se consumó un segundo “Quinazo” en la persona de Elba Esther Gordillo.

La detención del líder petrolero fue el principio de un debilitamiento de lo que por muchos años había sido un corporativismo obrero con mucha fuerza e intocable.

Joaquín Hernández Galicia fue el emblema de un sindicalismo controvertido, corrupto y corruptor, que al mismo tiempo se ganó el aprecio de trabajadores y ciudadanos por la generosidad y apoyo que les brindaba.

Era común que regalara casas, despensas, trámites médicos o bien era testigo en bodas, padrino en innumerables bautizos y otros eventos sociales. Por mucho era más poderoso que el propio Presidente o gobernador en su territorio. Su método político consistía en distribuir favores para demandar apoyos que luego los canjeaba a la luz de poderío en prebendas políticas.

De los antecedentes que saltan a la vista, Hernández Galicia se convirtió en un fuerte opositor de Carlos Salinas cuando éste modificó los mecanismos para el transporte del crudo que en ese tiempo detentaba el sindicato petrolero.

Este cambio afectó en gran medida el enorme negocio y las grandes utilidades en perjuicio de la organización sindical.

Llegadas las elecciones, “La Quina” giró órdenes a sus agremiados para que votaran en contra de Salinas de Gortari, con lo que selló su suerte una vez que el proceso electoral de 1988 concluyó en medio de una generalizada percepción de fraude.

Por esos días ya con la investidura presidencial, Salinas de Gortari se presentó como abanderado de la modernización y en ese tenor dio un golpe de timón contra ese corporativismo que se había convertido en un lastre y en obstáculo para la buena marcha del país.

Dicha acción no fue sin embargo más que el cobro de una afrenta porque en la práctica se mantuvo ese corporativismo nocivo.

No fue sólo eso, porque hay que recordar que en este periodo surgen dos monstruos sindicales creados y auspiciados desde el poder presidencialista.

Uno, el de Elba Esther Gordillo al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE y el de Carlos Romero Deschamps, al frente del Sindicato de Tranakadpores Petroleros de la República Mexicana, pero hay otros casos emblemáticos como el del dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, Joel Ayala o el de Francisco Hernández Juárez, al frente del Sindicato de Trabajadores telefonistas de la República Mexicana que han amasado cuantiosas fortunas con sus respectivos cotos de poder.

Ese poder que antes era priísta, también se volvió panista y ahora perredista.

Lo que nadie se explica es la permanencia de Carlos Romero Deschamps a pesar de los escandalosos gastos que mantienen sus hijos que gozan de privilegios, autos de lujo y pago de hoteles para sus perros.

La muerte de quien fuera poderoso dirigente deja la puerta abierta para que en este nuevo intento modernizador del Presidente Peña Nieto, se cierre el negro capítulo de Carlos Romero Deschamps.


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