Lalo murió tras el desplome de la Torres Gemelas

La sangre llama, hermanos para siempre

Por José Santos Navarro

Floriberto Sánchez Durán sentía que su hermano Lalo -quien sufría de cáncer en el rostro estaba ya muy grave y a quien en una primera cirugía le habían hecho trasplantes en media cara, ya no resistiría mucho-. “Échale ganas hermanito”: dijo Floriberto a Lalo la última vez que se despidieron allá en la ciudad de Nueva York. “No te pongas triste, vendremos al maratón, le prometió.

Lalo a quien así le decían desde niño, porque su verdadero nombre era Hilario Sánchez Durán, él, como otros muchos mexicanos emigró a los Estados Unidos en busca de un mejor futuro: el sueño americano.

Durante varios años radicó en la ciudad de Nueva York y trabajó como mesero en un restaurante a dos calles de la llamada “zona cero”, de aquel trágico 9 de septiembre del 2011 en que fueron derribadas las Torres Gemelas.

Pasados estos trágicos eventos terroristas, Lalo como otras muchas personas (ciudadanos, bomberos, rescatistas, voluntarios, policías, entre otros) quienes estuvieron en la “zona cero” con el paso del tiempo enfermaron y sus diagnósticos en todos ellos fue de asma, cáncer de piel y leucemia.

Noticias periodísticas tras el llamado 9-11, informaron que los rascacielos no se cayeron por el impacto de los aviones, sino porque las torres tenían dispositivos nucleares de autodestrucción, por ello, quienes se vieron atrapados en aquella nube de polvo inhalaron o ingirieron polvo o vapor radioactivo, incluso se contaminaron quienes llegaron a auxiliar horas o días después.

Meses después de la catástrofe que enlutó al mundo, al aumentar el número de pacientes, de personas que estuvieron en la “zona cero”, doctores y especialistas en salud, explicaron que los cuadros de cáncer se debieron al asbesto, gases tóxicos, partículas de polvo y otros elementos. Pero el diagnóstico se cayó cuando otros médicos confirmaron que en la llamada “zona cero” hubo radiación nuclear, la cual genera daño a la médula ósea (cáncer) y no el asbesto que tiene el cemento.

Lalo fue una de esas otras víctimas, sufrió cáncer en la cara y efectivamente murió meses después de haberse despedido de su hermano Floriberto, quien acompañado por su esposa María Peregrina, dieron ánimo a Lalo para que luchara por su vida.

Le prometieron que regresarían a correr el maratón de Nueva York, porque María Peregrina -esposa de Floriberto-, había corrido once maratones en diversas ciudades. Aquel día Floriberto en silencio, al oído prometió a su hermano que él también correría la maratón, aunque nunca lo había hecho.

Llegó la mala noticia. Lalo murió. Hubo dolor y tristeza en la familia Sánchez Durán, pero, del sufrimiento nació la fuerza, el carácter de enfrentar a la vida. Floriberto estaba decidido a correr la maratón de Nueva York por tres razones: Por Lalo, por su hermanito a quien le prometió en silencio que correría; por la motivación que le infundía su esposa María Peregrina y, porque sabía que el deporte es salud.

El 1 de noviembre del 2015, justo en su cumpleaños, Floriberto, su esposa María Peregrina y su sobrina Ximena corrieron la maratón de Nueva York, hicieron más de seis horas, pero llegaron a la meta. Con la satisfacción del deber cumplido. Floriberto, con su medalla –de participante- colgada al cuello miró al cielo e igual, en silencio ofreció el esfuerzo a su hermano Lalo. Cada uno había cruzado su meta.

Floriberto dice a Huellas de México que es maravillosa la experiencia del deporte, de haber participado en uno de los maratones más importantes del mundo: el de Nueva York 2015, donde los ganadores, los campeones, los profesionales del asfalto corren los 42 kilómetros en poco más de dos horas. “Corren como los automóviles a 20 kilómetros por hora. ¡Es sorprendente!

Sin embargo, apunta que los campeones de la maratón también se asombran de la hazaña de quienes llegan al último, luego de ¡seis horas corriendo sin descansar! Es una maravilla del cuerpo humano: “si se prepara debidamente para este tipo de eventos”, sostiene Floriberto quien además es músico y reconocido compositor mexicano, quien actualmente vive en la hermosa y mágica ciudad blanca de Mérida, Yucatán, donde a diario corre el maratón de la vida…

Hoy, se cumplen 17 años de aquel 11-S en Nueva York y Floriberto guarda con gran cariño el recuerdo de su hermano Lalo, quien fue en busca del sueño americano.

Written By José Santos Navarro Monroy