Fallece Posada Carriles, ex agente de la CIA que tiró avión cubano

23 de mayo 2018.- El polémico exiliado cubano y exagente de la CIA Luis Posada Carriles falleció hoy a los 90 años sin derrocar a Fidel Castro, convertido en figura admirada por gran parte del exilio en Miami y considerado terrorista por La Habana.

El hombre al que Castro (1926-2016) llamó el “más famoso y cruel terrorista del hemisferio occidental” falleció hoy, como una ácida ironía del destino, a los 90 años, la misma edad que tenía su némesis castrista al morir.

“Fuimos compañeros en el esfuerzo contra Castro, estuvimos juntos en el Ejército de EE.UU., donde tuvimos un entrenamiento extenso, y le recuerdo como un patriota”, dijo a Efe José Basulto, fundador del grupo del exilio Hermanos al Rescate.

Sobreviviente de un ataque en 1996 por cazas MiG de la Fuerza Aérea de Cuba contra tres avionetas de esa organización que dejó cuatro muertos, Basulto aclaró que él optó “por la no violencia” en la lucha para derribar al régimen castrista.

Por el contrario, Posada Carriles “trató otros métodos, pero no tuvo éxito tampoco (en el intento por hacer descarrilar el castrismo)”, añadió Basulto, quien se franqueó al revelar que el entrenamiento que recibieron en EE.UU. fue “para la violencia”.

“Como amigo de él que fui, le recordaré con respeto”, dijo este exiliado que guarda en su casa uno de los cuadros que expuso en una galería en 2011 Posada Carriles.

Para Arturo Hernández, abogado y amigo del anticastrista, la obsesión de Posada Carriles no era Fidel Castro, sino “la libertad de su pueblo cubano”.

“Siempre se consideró un individuo totalmente comprometido con la defensa y libertad de Cuba”, subrayó a Efe Hernández, quien fue el primero en confirmar el fallecimiento hoy de Posada Carriles, quien vivía en una residencia para excombatientes en el sureste de Florida, aunque según algunos medios murió en un hospital.

Posada Carriles (Cienfuegos, 1928) fue sin duda una de las peores y más largas pesadillas del régimen cubano. El exagente de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) hizo de su vida un intento constante de asesinar al que fue durante décadas presidente de la isla caribeña.

Su último intento probablemente se produjo en el año 2000, cuando Castro denunció un plan para asesinarlo en Panamá, donde asistía a una Cumbre Iberoamericana.

Posada Carriles fue detenido por ese motivo en el país centroamericano, aunque la entonces presidenta, Mireya Moscoso, le indultó antes de dejar el mando, tras lo cual viajó a El Salvador y de ahí entró a EE.UU. en 2005 de manera ilegal, por lo que debió enfrentarse a la justicia de este país.

Otros capítulos terroristas ligados supuestamente a Posada Carriles son lo que le señalan como participante en la explosión de una bomba en el hotel Copacabana de La Habana en 1997, que mató a un turista italiano; o en la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 personas.

Para Orlando Gutiérrez, director del Directorio Democrático Cubano, Posada Carriles fue un cubano que “dedicó su vida incansablemente a luchar contra el comunismo y sacrificó su vida por esa lucha”.

Gutiérrez quiso dejar claro que su organización no apoya ninguna acción terrorista, definida como el “uso de la violencia contra civiles desarmados para promover un fin político”, y, en ese contexto, dijo a Efe, Posada Carriles no puede ser acusado de terrorismo.

Al exagente de la CIA “se le acusó de un gravísimo acto de terrorismo, pero él dijo siempre que era inocente y ninguna corte (en EE.UU.) le encontró culpable”, agregó.

A juicio de Gutiérrez, “la lucha de liberación y enfrentamiento con militares castristas o comunistas en la que participó el anticastrista fue una lucha legítima”.

La figura de Posada Carriles “será recordada como la de un luchador incansable en contra del comunismo”, afirmó.

Posada Carriles llegó a estar preso casi nueve años en Venezuela por la voladura del avión, pero en 1985 se fugó de la prisión, disfrazado y con un documento falso.

El exagente de la CIA perteneció además al Ejército de Estados Unidos entre 1962 y 1963 (alcanzó el grado de subteniente) y participó en el fallido desembarco de bahía de Cochinos (Cuba).

A la muerte de Fidel Castro en noviembre de 2016, el anticastrista exiliado dijo que consideraba “injusto” que su enemigo jurado muriese en el “mejor hospital” de la isla y “tan tarde”, aunque aún así veía su muerte como un “triunfo”.

Reconoció entonces al diario Nuevo Herald que quiso matar al líder cubano varias veces, pero el “destino” no quiso ayudarle.

“Castro buscaba la oportunidad para matarme a mí y yo para matarlo a él”, sentenció en la entrevista Posada Carriles.

EFE

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