El plan con el que Rusia quiere obtener los recursos del Ártico

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El Ártico, el más pequeño de los cinco océanos de la Tierra, sin embargo, debajo de la superficie del hielo marino, dicho océano esconde recursos naturales.

Se estima que contiene lo equivalente a miles de millones de barriles de petróleo y billones de metros cúbicos de gas natural, que representan entre el 16 y 26% de las reservas terrestres no descubiertas.

Y hay una superpotencia luchando por vencer en la carrera por explotarlo: Rusia.

Décadas después de la caída de la Unión Soviética, Rusia se embarcó en una misión para perforar el fondo del lecho marino del Ártico, enviando una flota de robots submarinos y embarcaciones no tripuladas. Y ahora, tras años de perforar en el área, planea utilizar tecnología nunca antes vista para llevar su misión al siguiente nivel.

En agosto de 2007, Rusia envió dos submarinos a 4.200 metros bajo el Polo Norte para plantar una bandera de titanio en el fondo del mar y reclamar el territorio.

De la misma manera que extraer petróleo del Mar del Norte era considerado un desafío de ingeniería en los 70, el Ártico plantea barreras similares. Con aguas de hasta 5 kilómetros de profundidad, y en gran medida cubierto de hielo, el Ártico es probablemente el sitio más difícil del mundo para perforar.

La Fundación para Estudios Avanzados de Rusia planea “el desarrollo de campos de hidrocarburos con total autonomía bajo el agua, bajo el hielo, en los mares del Ártico con severas condiciones de hielo”. En otras palabras: submarinos robots para buscar petróleo.

Pero hay quien sugiere que las metas planteadas por el Proyecto Iceberg no son realistas y que podrían ser una cortina de humo para el desarrollo de sistemas militares bajo el hielo.

La pieza clave es el Belgorod, de 182 metros de longitud, el más grande submarino nuclear jamás construido. El Belgorod llevará a cabo inspecciones submarinas y colocará cables para comunicación bajo el hielo, pero su función principal será fungir como nave nodriza de una flotilla de submarinos más pequeños.

Además, Rusia cuenta con un mando militar para el Ártico, “Es una plataforma para el despliegue de varios sistemas, incluyendo algunos que todavía no existen”, dice Vadim Kozyulin, analista de defensa en el Centro PIR, un centro de estudios ruso enfocado en asuntos de seguridad.

Quizá la parte más ambiciosa del Proyecto Iceberg sea el plan para que plantas nucleares submarinas funcionen como paradas de suministro de los submarinos que serán desplegados.

Se dice que los reactores subterráneos se encuentran en una etapa avanzada de desarrollo, con el objetivo de que el primero esté en operación para 2020.

Los caballos de batalla serán submarinos de aguas profundas no tripulados o vehículos submarinos autónomos (AUV, por su sigla en inglés).

Aunque los AUV ya se utilizan a menudo para estudios submarinos, no existe precedente de su uso para perforar el fondo del mar.

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Written By Huellas 2

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