abril 23, 2015 By Huellas de México

Obama pide perdón por matar con un drone a dos rehenes

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En una declaración absolutamente fuera de la norma con la que el presidente de Estados Unidos buscó hacer de la necesidad virtud, Barack Obama compareció esta mañana en la Casa Blanca para admitir que dos rehenes en manos de Al Qaeda murieron el pasado enero en una operación contraterrorista en la región fronteriza entre Pakistán y Afganistán. Las víctimas son el estadounidense Warren Weinstein, 73 años, secuestrado en 2011, y el italiano Giovanni Lo Porto, 40, en manos de los terroristas desde 2012.

Apesadumbrado, Obama pidió disculpas a las familias por haber matado de “forma accidental” a ambos hombres. “Como presidente y comandante en jefe asumo toda la responsabilidad». “Como marido y padre no puedo ni imaginar la angustia que las familias de Weinstein y Lo Porto están viviendo hoy”, dijo el presidente emitiendo un profundo suspiro. La Casa Blanca ha anunciado que compesará a las familias de los inocentes fallecidos.

Con su declaración, Obama buscaba adjudicarse la etiqueta de la transparencia ante tamaña tragedia. Y sin embargo omitió dos importantes datos durante su breve alocución. Que el ataque en el que murieron los rehenes fue un ataque perpetrado con drones y que en una operación posterior en esa zona fallecieron dos miembros de Al Qaeda que tenían pasaporte estadounidense.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en su habitual rueda de prensa diaria, ofreció más información. Las fechas en las que ocurrieron los ataques fueron el pasado 17 y 19 de enero, respectivamente. Earnest insistió en la palabra “accidental” para definir la muerte de Weinstein y Lo Porto y relató que el campamento atacado en primer lugar, y en el que se encontraban estos últimos, fue vigilado durante “muchas horas” y no existía constancia de que ambos hombres estuvieran ahí.

Para salir al paso del debate que se avecina sobre el polémico uso de drones, la Casa Blanca informó en un comunicado que la operación que costó la vida a Weinstein y Lo Porto «era legal y estaba dentro de las políticas antiterroristas» ejercidas por el Gobierno de EE UU. Aún así, la Administración está llevando a cabo «una revisión independiente» para determinar qué pasó y evitar que algo semejante vuelva a pasar en el futuro. «Haremos lo posible para evitar que se repita», subrayó Obama.

Entonces, Obama recurrió de nuevo a utilizar un error para resaltar una cualidad de Estados Unidos. “Una de las cosas» que hacen de esta nación “un país excepcional» es «nuestra disposición a enfrentar de lleno nuestras imperfecciones y aprender de nuestros errores», declaró Obama. «He ordenado una revisión completa de lo ocurrido. Vamos a identificar las lecciones que se pueden aprender de esta tragedia», prometió.

Lo sucedido representa un duro golpe para la Agencia Central de Inteligencia (CIA, siglas en inglés) y su programa secreto de ataques con drones en Pakistán, que el presidente Obama heredó al llegar al poder en 2009 y posteriormente extendió. Dos días después de la operación que costó la vida a los dos rehenes occidentales, un ataque contra un campamento de Al Qaeda mataba a Ahmed Farouq, ciudadano norteamericano y líder de la organización terrorista en Pakistán, y a Adam Gadahn,, también estadounidense cuyo nombre de guerra era Azzam El Americano, propagandista de Al Qaeda y quien durante la Administración de George W. Bush fue acusado de traición y proveer apoyo militar al terrorismo.

Normalmente, la Casa Blanca debe obtener una autorización especial para atacar a un norteamericano sospechoso de querer atentar contra EE UU. Pero supuestamente este no era el caso ya que ni Farouq ni Gadahn eran los objetivos de la operación, según el portavoz de la Casa Blanca, que no quiso especificar quién lo era entonces.

El concepto de guerra quirúrgica trajo consigo el de víctimas y daños colaterales, porque no existen guerras asépticas. Obama hoy ha recreado un escenario en el que habló de la “confusión de la batalla” para tratar de justificar la muerte de dos inocentes. «Es una verdad amarga y cruel que en la confusión de la guerra en general, y en nuestra lucha contra los terroristas en particular, esos errores, algunas veces errores mortales, pueden suceder», concedió el mandatario, que tras concluir su exposición abandonó la sala de prensa, cabizbajo, sin aceptar preguntas, que por otra parte ningún reportero intentó pronunciar.

 

 

 

Fuente. elpais.com


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