octubre 28, 2014 By Ulises Navarrete

Francisco: Ahora resulta que soy comunista por pedir tierra, trabajo y vivienda

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VATICANO.- «Tierra, trabajo y vivienda» fueron las peticiones que el Papa Francisco lanzó durante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en donde se abordan temas como la pobreza o la exclusión social.
Sus palabras llegan en una particular jornada de estudio sobre su pensamiento social enmarcada en este encuentro que congrega a 200 representantes de un centenar de organizaciones de base de todo el mundo.
Francisco se congratuló de recibir en el Vaticano a los representantes de unos pobres que «no sólo padecen la injusticia, sino que también luchan contra ella», que no esperan la ayuda de cualquier organización humanitaria.
En un encendido discurso que resonó entre los muros del Aula Vieja del Sínodo, aseguró también que, por sus peticiones, en ocasiones es tachado de «comunista».
Sin embargo, rechazó inmediatamente esta calificación al recordar que «el amor por los pobres está en el centro del Evangelio.
«Este encuentro nuestro no responde a una ideología (…) Ustedes tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuchen vuestras voces, que, en general, se escuchan poco (…) Tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman», dijo.
El papa recordó que su petición de «tierra, trabajo y vivienda» responde a «un anhelo muy concreto que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos» y que, a su juicio, está cada vez «más lejos de la mayoría».
Incluso, el representante de la Iglesia católica comentó: Es extraño, pero si hablo de esto –tierra, trabajo y vivienda- para algunos resulta que el Papa es comunista, afirmó Francisco,
En relación con la tierra, Francisco agradeció a las decenas de campesinos presentes en el acto por custodiarla y mostró su preocupación por la ecología, tema capital de su próxima encíclica.
El mal uso de la tierra, unido a la especulación financiera, condicionan a su juicio el precio de los alimentos, «tratándolos como cualquier mercancía», lo que provoca el hambre y la muerte a millones de personas.
Calificó de «escandaloso» el desecho de toneladas de alimentos, que supone un verdadero atentado contra «el derecho inalienable» de la alimentación.
Sobre el derecho a la vivienda, reclamó «una casa para cada familia» y criticó el hecho de que las «vanidosas» ciudades actuales ofrezcan placeres para una «minoría feliz» y, en cambio, nieguen el techo a miles de vecinos.
Por último se detuvo con especial ahínco en la dimensión del trabajo y recordó que «no hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo».
Organizado y promovido por el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, este acto ha congregado a un centenar de organizaciones de apoyo a quienes menos tienen, con especial participación de los países latinoamericanos.


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