noviembre 14, 2014 By Redacción Huellas

México en convulsión social

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Ciudad de México a 14 de noviembre.- Con respecto a la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, Arturo Zaldívar, Ministro de la Suprema Corte de Justicia, expresó: «A todos nos cimbra la violencia desmedida y el desprecio de la vida humana que parecen haberse apoderado de sectores de la sociedad, a todos nos duele como propia la tragedia que ensombrece a muchas familias a lo largo y ancho del País».

Mientras tanto, Felipe de la Cruz, padre de uno de los jóvenes y representante de los familiares, dijo que “nunca vamos a estar de acuerdo en la violencia, ni por parte del Estado ni de las organizaciones, pero tampoco podemos impedirla”. Luego del reclamo de empresarios y diputados del estado por los actos de protesta en Acapulco, Iguala y Chilpancingo, aseguró que, «no se puede hablar de una tregua. No estamos en guerra.”

Por su parte, empresarios, hoteleros y prestadores de servicios turísticos de Acapulco se declararon en huelga para el pago de impuestos federales, estatales y municipales, debido a los actos de protesta que califican como vandálicos ocasionados por maestros y estudiantes normalistas. Por lo que, anunciaron la conformación de un frente para defender a este destino de playa de futuras acciones que pretendan realizar integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y alumnos de la normal de Ayotzinapa.

En ese sentido, ante las múltiples formas de protesta luego de la desaparición de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, afirmó que no se puede exigir justicia violando la ley y advirtió que “en la violencia jamás encontraremos la solución a los conflictos”.

Por su parte, en opinión de Raymundo Riva Palacio erróneamente el Ejecutivo regaló tiempo en el caso Iguala, a grupos políticos y armados dentro y fuera de la ley, que avizoraron que a través de una causa legítima podían comenzar una rebelión. Por lo que, ni el presidente, ni su equipo de gobernación, se percataron de que en Iguala no sólo se había cometido un crimen, sino que empezó la contrarreforma nacional considero el comunicador.

A su vez, la columnista Ana Paula Ordorica refiere que: “Ante el panorama social y político tan descompuesto de los últimos días parece que hay dos opciones para explicar la estrategia del gobierno federal: o han decidido dejar hacer; dejar pasar para que ese mártir que llevan buscando los rijosos no llegue, o simplemente no hay estrategia.”; “Lo cierto es que estamos siendo testigos de que en México hoy hay quienes tienen licencia para delinquir. Por eso en un mes de protestas hemos visto que se ha quemado la puerta de Palacio Nacional y la sede del gobierno de Guerrero.”

No obstante, el académico de la UNAM, Pietro Ameglio señaló en entrevista para Aristegui CNN que estamos completamente desprotegidos como sociedad civil; si nosotros no nos organizamos y asumimos el control del poder, seguiremos delegándolo como siempre, y la espiral de guerra aumentará; Pietro Ameglio agregó que actualmente lo que más se reclama es justicia y “llama la atención de las proclamas, que es una palabra que ha estado muy presente y también el grito de ‘¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!’”, en referencia a los 43 estudiantes normalistas desaparecidos.

Mientas tanto, organizaciones civiles especializadas en seguridad y justicia publicaron un «manifiesto ciudadano» en el cual demandaron a los tres poderes públicos y a las fuerzas políticas «acciones contundentes con resultados concretos, medibles y cuantificables» con el objetivo de encarar el «recrudecimiento de la crisis de seguridad durante los últimos meses en varias entidades de la República mexicana».

Por su parte, mediante un comunicado, las Milicias Populares indicaron que: “el nuevo Pacto Contra la Impunidad que anunció el gobierno federal sería para carcajearse si no encubriera el crimen, la tragedia, la barbarie. El único fin de este reciclado Pacto por México entre cúpulas es mediatizar el descontento social y neutralizar el repudio internacional para mantener a salvo el saqueo de nuestros recursos naturales, la explotación de nuestra mano de obra y el pago de la deuda externa a la banca internacional. Su única meta es continuar esta guerra sucia cotidiana para evitar que el descontento popular se transforme en organización. El esfuerzo oficial para mediatizar a la naciente insurgencia popular, antes de que se organice y fortalezca, incluye incrementar la militarización especialmente en estados como Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Chihuahua y otros donde lo que menos les interesa es restablecer el Estado de Derecho…”

A su vez, el Gobierno de México, instruyó a la Embajada en Washington a que venda un país muy distinto al que todos conocemos de acuerdo con documentos obtenidos por SinEmbargo. “La instrucción de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) es afirmar, entre otras cosas, que la violencia se circunscribe a Iguala, Guerrero. Que el país está en paz y que el caso de los 43 normalistas desaparecidos es único y exclusivo. Y eso es una gran falta de respeto, y además una mentira. Aunque los conteos que hacían los medios sobre la cantidad de muertos de esta administración han venido desapareciendo, todos los cálculos indican que los homicidios, los secuestros y las desapariciones en este sexenio superarán a las de el periodo de Felipe Calderón Hinojosa.”

Además, el semanario inglés The Economist, en su artículo, “La creciente crisis de México: Reforma y democracia, pero no Estado de Derecho.”, señaló: “México se convirtió en democracia apenas en el año 2000, cuando siete décadas de régimen del Partido Revolucionario Institucional, la maquinaria política que elevó al presidente Enrique Peña Nieto, terminó con una derrota electoral. Desafortunadamente, la democracia no trajo Estado de Derecho a México”.

Por su parte, Ramón I. Centeno, comentó que aunque Andrés Manuel López Obrador “no jaló el gatillo de las pistolas que dispararon a los normalistas, ni tampoco dio la orden a los verdugos para que lo hicieran. Pero lo que el líder de Morena sí hizo fue facilitar que la mafia local llegara a la alcaldía de Iguala cuando tuvo la oportunidad de obstruirlo. AMLO prefirió desestimar las advertencias de la vieja militancia del PRD en Iguala sobre los vínculos criminales de Abarca, y optó por confiar en el buen juicio de Luis Mazón sobre su protegido.”; por lo que, el periodista criticó que AMLO en lugar de presentar una explicación ha insistido en negarlos; a su vez, a pesar de su “evidente evasión”, los seguidores de su nuevo partido, Morena, parecen estar conformes. Al respecto, refiere, ¿Por qué? “Mi hipótesis es que Morena, más que un partido común, es una comunidad carismática. En su trabajo clásico sobre el tema, Weber definió a la autoridad carismática como la que ‘descansa en la devoción a la santidad específica y excepcional, al heroísmo o al carácter excepcional de una persona individual, y a las pautas normativas reveladas u ordenadas por esta’. ; “¿Algo así como AMLO para sus fieles?”.

 

 

Redacción. Huellas de México


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