octubre 17, 2013 By

Cultura, necesidad vecinal

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Max Vite G.

Los muros, los patios, el jardín de las casas de cultura tienen su historia. Antiguas habitaciones donde pernoctaron personas a veces comunes y corrientes, en otras algún hombre o mujer reconocido por la sociedad, ejemplo a seguir para la comunidad.

Hoy esos mismos muros sirven para acrecentar el conocimiento, pero sobre todo responden a la necesidad de los vecinos que demandan la apertura de más casas de cultura.

Ubicadas en polos opuestos, de barrios muy tradicionales, tienen un mismo propósito: ofrecer cultura a propios y extraños, lo mismo a vecinos de la delegación Cuauhtémoc, que a visitantes de otra demarcación o estado de la República.

“Cada lugar tiene sus características muy propias, en este caso hemos hecho un trabajo de integración cultural a partir de convivir las diferentes disciplinas que se trabajan”, afirma el coordinador de Artes y Oficios en la delegación Cuauhtémoc, Alfredo Aguirre Mangas.

En entrevista, el profesor Aguirre Mangas afirma que las casas de cultura se han formado por una necesidad de la gente, de los vecinos;  por ejemplo, en la Casa de Cultura “Alfonso Reyes”, la cual está en una esquina del parque “El Pípila”, éste era originalmente de los vecinos, era un terreno que compraron y el Distrito Federal tuvo la necesidad de hacer una lumbrera, por lo que pidieron una casa de la cultura a cambio, y así fue como nació  este recinto en la colonia Hipódromo.

Mientras que la Casa de Cultura “Jesús Romero Flores” surgió de una propuesta vecinal y en colaboración con el GDF se compró el inmueble y empezaron a dar vida a ese recinto., afirma el coordinador quien enfatiza que atienden desde 200 a mil personas por cada recinto.

“Es una necesidad que tenemos los seres humanos de un espacio sano, un espacio para sociabilizar, un espacio que nos brinde la oportunidad de crecer y salir, o de fomentar el ocio creativo, inclusive de despejarnos un poco de la televisión”, comenta al tiempo de afirmar que en estos recintos hay dos vertientes: están los talleres, que son abiertos y permanentes, donde se puede asistir en cualquier época del año y también hay diferentes actividades, pero tratamos de impulsar más las cuestiones artísticas, pero hay de otra naturaleza, como memoria barrial, inclusive algunas de cultura deportiva, donde la gente puede trabajar el cuerpo y la mente.

Con ocho recintos en esta zona, la delegación Cuauhtémoc cuenta además con museos, teatros, centros culturales y deportivos, amén de zonas de reconocido prestigio y espacios pequeños que cumple la misión de ofertar la cultura a los vecinos.

La idea es que las casas de cultura se conviertan en un punto de encuentro y la gente, que no se va a dedicar de manera profesional a esta actividad, pero que si tiene el gusto, encuentren en estos espacios la alternativa para desarrollarse como vecino, como comunidad, tratamos de darle importancia a esas actividades artística.

 

Tierra fértil

Al respecto, el servidor público comenta: “Tratamos de darle mayor realce a las actividades artísticas, tenemos una variedad de grupos de danza: polinesia, árabe, regional, colombiana, clásica, principalmente. Sin embargo, realza la importancia del teatro, “abrimos el espacio a los grupos, porque la Cuauhtémoc es tierra fértil para los grupos independientes de teatro, abrimos los espacios para que ellos puedan mostrar sus trabajos”.

Pero como afirma Aguirre Mangas, no sólo de pan vive el hombre y señala que la música también es una expresión que se trabaja en las casas de cultura. A través del canto, la guitarra, el piano, entre otras actividades, la gente tiene la oportunidad de encontrar estos espacios para alimentar el espíritu.


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