Lobo de oro resurge en Templo Mayor

lobo de oro 1
ComparteShare on Facebook10Tweet about this on Twitter1Share on Google+0Email this to someone
Agencia de Noticias
huellas.mx
 
En un hallazgo insólito, una bóveda de piedra resguardaba, cual caja de Pandora, la ofrenda de un lobo enterrado hace más de cinco siglos y adornado con piezas de oro.
En los últimos días arqueólogos han dado a conocer diferentes descubrimientos, desde el templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl y una estructura del Juego de Pelota, así como una torre edificada con un total de 461 cráneos de hombres, mujeres y niños, y el zócalo construido en la Plaza de la Constitución, entre otros.
Entre las 22 piezas se encuentran un pectoral en forma de disco, pendientes y una argolla para la nariz, todas realizadas en finas láminas de oro. La urna se localizó a espaldas de la Catedral Metropolitana, en una pequeña bóveda de 12 pies cúbicos que albergaba otras ofrendas de animales y plantas.
Respecto al hallazgo, el arqueólogo Leonardo López dijo: Estas son, sin lugar a dudas, las piezas más grandes y más refinadas descubiertas hasta ahora.
Lobo de oro 2
 Cabe señalar que para los aztecas el lobo era la representación encarnada de Huitzilopochtli, el señor de la guerra y el sol, incluso, se dice, representaba esa guía para los guerreros caídos a través del río del inframundo.
Para rescatar este tesoro histórico fue necesario demoler dos edificios que durante un par de décadas estuvieron fincados sobre el lugar.
Incluso se comentó que fue una casualidad que la bóveda estuviera intacta, pues en 1900 una tubería que pasó por ahí dañó una parte, sin embargo, los trabajadores de la época no vieron nada extraño en el lugar y no extrajeron las piezas de oro.
Lobo de oro 3
El lobo, de ocho meses, fue revestido con los ornamentos, así como con un cinturón de conchas provenientes del Atlántico poco después de su muerte y luego colocado en la bóveda por sacerdotes sobre una capa de cuchillos de pedernal, informó el arqueólogo Leonardo López Luján, del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Lobo 5
La bóveda de más de 33 centímetros cúbicos estuvo también rellena de otras capas de elementos vivos provenientes de la tierra, el mar y el aire, todos cargados con significado espiritual para los aztecas, pues el lobo, que representa a Huitzilopochtli, habría sido enterrado entre 1486 y 1502.
Recordó que llevan aproximadamente 205 ofrendas descubiertas en más de 40 años de excavaciones en el lugar, 16 de las cuales tienen contenidos de oro.
Lobo 4
El sacrificio y ofrenda de este lobo se llevó a cabo en los tiempos de Ahuizotl (1486-1502), emperador azteca más temido y poderoso que extendió sus dominios hasta Guatemala.
Aún es necesario hacer estudios en las costillas del pequeño lobo, para saber si como parte del sacrificio le fue extraído el corazón, tal como se hacía con los guerreros que eran sacrificados en las escalinatas del Templo Mayor.
ComparteShare on Facebook10Tweet about this on Twitter1Share on Google+0Email this to someone

Written By Max Vite

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *