Destapan el “Zócalo” en CDMX

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La Secretaría de Cultura y el INAH detectaron el basamento erigido en 1843
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Hace 174 años, una plataforma circular (de 8 metros de diámetro y 28 centímetros de altura) terminó siendo —en el imaginario colectivo y el habla popular— el apelativo de la entonces Plaza Principal de la Ciudad de México. Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron el zócalo de ese Monumento a la Independencia que se quedó en esbozo y que en una vuelta de tuerca, histórica y retórica, bautizó una explanada de más de 20 mil m².

En un comunicado, la Secretaría de Cultura indicó desde el pasado 21 de abril el INAH realiza la supervisión arqueológica del proyecto de rehabilitación de la Plaza de la Constitución, la cual contempla la sustitución del piso de concreto y la adecuación de la infraestructura peatonal y urbana por parte del Gobierno de la Ciudad de México. Dichos trabajos permiten a los arqueólogos bajar sólo 50 centímetros con respecto a la superficie, suficientes para hallar elementos históricos como en este caso.

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Fue así que al acercarse al norte del asta bandera registraron “la sección de una plataforma de planta circular a escasos 30 centímetros de profundidad. Ésta posee 8 metros de diámetro por 28 centímetros de alto y está rodeada por un patio circular de 3 metros de ancho”.

Los expertos explican que este espacio estaba delimitado por una banqueta circular de 28 centímetros de altura, la cual presenta accesos al norte y al oriente —alineados con las entradas principales a la Catedral Metropolitana y al Palacio Nacional–, que serviría para instalar una balaustrada.

Los arqueólogos observaron que el basamento fue afectado por una excavación hecha a fines del siglo XX para introducir el asta bandera, de ahí que se encuentra seccionado, no obstante, es probable que la banqueta hubiera contado con accesos hacia los cuatro puntos cardinales. 

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El arqueólogo Alejandro Meraz Moreno explica que “la plataforma está construida con un núcleo de mampostería y paramento de bloques de basalto de diferentes dimensiones; el piso del patio consta de lajas, mientras que la banqueta está conformada por grandes bloques de basalto, riolita y andesita”. Asimismo, en 1875, cuando sobre la plataforma (el zócalo) se instaló un quiosco traído de Francia, le fue adosado un murete circular de ladrillos y argamasa, el cual también ha sido registrado.

Los especialistas de la DSA narran que conforme a la documentación, se sabe que en 1843 López de Santa Anna quiso aumentar el espacio libre de la Plaza Mayor de la Ciudad de México y para ello mandó derribar el mercado del Parián (venido a menos en esa época) que ocupaba casi la mitad de la misma. Su idea era erigir un Monumento a la Independencia al centro de la explanada y con ese fin se convocó a un concurso con la Academia de San Carlos, resultando ganador el proyecto del arquitecto Enrique Griffon,  pero “Su Alteza Serenísima” designó la realización de esta obra a Lorenzo de la Hidalga.

Por una litografía de Pedro Gualdi, de 1843, y una carta del escultor Manuel Vilar, se tiene conocimiento que el monumento estaría “compuesto de un basamento octavado. Encima de cada ángulo habrá un héroe de la Independencia, y dentro de este basamento estarán los cuerpos de éstos […] Encima de éste habrá otro basamento con bajorrelieves, y otra estatua en cada ángulo, que sostendrá la columna fajada con ornatos y el capitel compuesto, encima del cual habrá la estatua de la República, y se subirá por dentro de la dicha hasta ésta”. 

Los arqueólogos indican que en 1983, durante los trabajos de salvamento arqueológico con motivo del proyecto de la Línea 8 del Metro —la cual pretendía cruzar la Plaza de Constitución—, su colega Fernando Miranda y un equipo de colaboradores registraron el basamento, pero éste no pudo ser explorado en su totalidad debido a la suspensión de los trabajos que se obtuvo gracias a la movilización ciudadana y del propio INAH.

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Alejandro Meraz, Gonzalo Díaz, Rubén Arroyo y Ricardo Castellanos comentan que en cuanto a testimonios arquitectónicos de la época prehispánica, en ese mismo reporte de 1983 de Fernando Miranda, se consignaron al poniente de lo que hoy es la Plaza de la Constitución, la presencia de pisos y restos de estructuras mexicas. Sin embargo, la parte oriente de lo que hoy es el Zócalo debió ser un tianguis o un lugar abierto al sur del Recinto Sagrado de Tenochtitlan, sin olvidar que en sus inmediaciones fueron encontrados en 1790, las esculturas de Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc.

Por el momento y luego de un registro minucioso (en fotografía, dibujo y escaneo), el equipo de especialistas del INAH ha protegido debidamente los vestigios históricos del zócalo mediante una cubierta geotextil y tepetate, para permitir la continuidad de los trabajos de rehabilitación de la Plaza de la Constitución, a cargo del Gobierno de la Ciudad de México y las empresas PIASA e IIIMSA, que en todo momento han colaborado con las tareas de salvamento arqueológico.

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Written By Max Vite

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