Meade impulsa contrincante

José García Sánchez

Meade sigue en franco apoyo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Su apoyo es incondicional aunque eso sí, involuntario.

El punto de referencia, base del discurso de campaña del candidato del PRI a la Presidencia de la República, es Andrés Manuel López Obrador, no puede evitar aludirlo, lo toma en cuenta más que sus propios seguidores y lo menciona cada vez que puede.

Hace poco Meade reviró que él si mantendrá la pensión a los expresidentes de la República, luego de que López Obrador anunció que de triunfar en las urnas se las cancelará.

No sólo eso, sino que le advirtió púbicamente a Fox, que el expresidente tendrá derecho a una pensión que le es adecuada a su edad, y que él mismo instauró en la Ciudad de México, para personas mayores de 65 años. Lo que se conoce como la “tarjeta de Obrador”.

Meade con la afirmación de mantener la pensión vitalicia a los expresidentes le coloca alfombra roja al próximo apoyo que podría obtener de Vicente Fox, como si esto pudiera representarle alguna ventaja. Fox empieza a criticar a Anaya y encuentra públicamente semejanzas con Meade.

Meade se ha pronunciado infinidad de veces contra el populismo cuando en realidad ha demostrado que o sabe en qué consiste, quiere colocar cuñas a su discurso de términos administrativos que sólo muestran su desconocimiento de la política.

Pero su referente siempre será López Obrador ante la carencia de proyectos propios y la necesidad de ocultar su febril continuidad al régimen de Peña Nieto.

En otra ocasión el candidato del PRI dijo que México es “una gran país” y no por “recetas mágicas ni populistas iluminados”, refiriéndose a López Obrador, porque no es posible pensar que le llama así a alguien que se parece mucho a él como Ricardo Anaya, que quieren que cambie sólo el nombre del presidente, pero que todo siga igual, como sucedió precisamente con Vicente Fox, cuando todo mundo esperaba la transformación que nunca llegó, seguía gobernando el PRI con un personaje silvestre en la silla presidencial.

Más recientemente Meade, que está en contra de que los criminales estén en las calles como propone Andrés Manuel López Obrador.

En el discurso los une la presencia del fantasma de Andrés Manuel, como fuente de inspiración de quienes le elaboran sus discursos, sin saber que lo nombran tanto que pareciera que ellos mismos votarán por Morena.

El hecho de que se encuentre el candidato de Morena en las preferencias electorales no quiere decir que vaya a ganar, pero el impulso que le otorgan Meade, Anaya y Fox podría llevarlo directo a Los Pinos gracias a las menciones de su inevitable e involuntario aliado.

Debe señalarse una nueva estrategia del PRI para que haya un aparente apoyo a su candidato consiste en reunir gremios en un lugar determinado del país. Es decir, si se trata de cafetaleros y la reunión es en Ciudad Cardel, asistan los cafetaleros priistas de todo el país para hacer bola, aparentar multitudes y echarle montón a Meade que no puede llenar un solo recinto en ciudad alguna del país. Eso es lo que debe preocuparle.

Los boletines del PRI aseguran que en esa ciudad de Veracruz hubo un lleno total del recinto del evento, 22 mil cenecistas. La CNC se convirtió en un elefante blanco. No hay cenecistas, hay acarreados, la situación del campo lo confirma. El problema aquí radica en que al inflar la asistencia o crearla de manera artificial, la maquinaria de gobierno quiere empezar a establecer en el campo su centro de operaciones para echar a andar un fraude electoral que anuncia esa cargada ficticia en favor de su candidato.

El PRI debe tener un candidato fuerte, es el partido en el poder, no lo ha logrado sostener.

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