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Obama da multitudinario discurso en Kenia

Barack Obama, animó este domingo a los africanos a rebelarse contra “el cáncer de la corrupción” para terminar con un mal que ha impedido el desarrollo del continente.

“En África hay muchos países que sufren este problema, y se tolera porque siempre ha estado ahí”, señaló Obama en un discurso pronunciado en un polideportivo abarrotado de Nairobi.

Según el presidente estadounidense, “habrá que tomar decisiones difíciles, pero el progreso requiere enfrentarse con los rincones más oscuros del pasado”, por lo que líderes políticos, sociedad civil y ciudadanos deberán trabajar juntos para revertir esta situación.

La lucha contra la corrupción solo será efectiva si hay “leyes duras”, pero también “un pueblo que se levante y diga basta”, remarcó.

A pesar de los evidentes problemas que padece este país a causa de la corrupción, Obama alabó al gobierno keniano por sus iniciativas para combatirla, como el reciente informe en el que señalaba a políticos de alto nivel que tenían casos pendientes de investigar.

 

Tras una reunión con la sociedad civil keniana, Obama terminará una visita oficial de dos días a Kenia, la tierra natal de su padre, en la que ha inaugurado la sexta edición de la Cumbre Global de Emprendedores y se ha entrevistado con el presidente del país, Uhuru Kenyatta, para negociar acuerdos bilaterales y de seguridad.

Obama partirá hoy mismo a la vecina Etiopía, otro aliado clave de Occidente en materia de seguridad pero muy cuestionado internacionalmente en el ámbito de los derechos humanos, para reunirse con líderes locales y de la Unión africana, donde pronunciará un discurso el próximo martes.

Es la cuarta vez que Obama viaja a África Subsahariana durante su presidencia, aunque la última vez que hizo una gira africana fue en 2013, cuando se desplazó a Senegal, Sudáfrica y Tanzania durante seis días para reforzar el compromiso de EE.UU. con el crecimiento económico y el desarrollo democrático del continente.

 

 

Fuente. EFE

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Histórica visita de Obama en Kenia, su tierra ancestral

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó hoy a Kenia, la tierra donde nació su padre, para una visita de tres días, rodeado de fuertes medidas de seguridad.

El Air Force One, el avión presidencial, aterrizó en torno a las 20.00, hora local (dos de la tarde en Argentina), en el aeropuerto internacional Jomo Kenyatta de Nairobi, que permaneció cerrado al tráfico aéreo desde horas antes.

Obama fue recibido por una extensa comitiva encabezada por su homólogo keniano, Uhuru Kenyatta.

Mañana sábado, el presidente estadounidense participará en la Cumbre Mundial de Emprendedores (GES), organizada de forma conjunta por EE.UU. y Kenia, y después rendirá tributo a las víctimas y supervivientes de los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar es Salaam (Tanzania), donde murieron 229 personas.

También se reunirá con Kenyatta, quien le ofrecerá una cena de Estado, según informó la Casa Blanca.

Obama también se reunirá con su abuelastra, quien viajó a Nairobi para reencontrarse con el presidente norteamericano.

Sarah Obama, conocida en Kenia con el apodo cariñoso de “mamá Sarah”, viajó desde Kogelo, el pueblo natal del padre del presidente norteamericano, dado que la apretada agenda del mandatario durante los dos días que permanecerá en el país no incluye una escala allí.

La abuelastra de Obama se alojará en el mismo hotel que el presidente, según declaró ella misma al diario poco antes de su partida. Viajó acompañada de su hija.

Sarah dijo además que espera que el presidente visite la tumba de su padre en Kogelo, aunque la Casa Blanca excluyó esa posibilidad del programa. “Intentaré convencerlo de que venga”, insistió.

En tanto, Kenia se blindó para recibir a Obama. Cerró hoy su espacio aéreo y fortificó su capital con grandes medidas de seguridad para garantizar la seguridad del primer mandatario estadounidense en actividad que visita este país africano.

Las principales arterias de la capital, e incluso barrios enteros, han quedado completamente cortados al tráfico y al paso de peatones. Y así se mantendrán hasta que el presidente abandone el país, el próximo domingo por la tarde.

 

Ese día se aplicarán las mismas medidas para la maniobra de despegue que lo alejará de la tierra donde nació su padre y le llevará a Etiopía, país que también visita por primera vez un presidente estadounidense en actividad.

Durante todo este fin de semana, Kenia mantendrá una prohibición de volar por debajo de los 20.000 pies en su espacio aéreo.

Pero la mayor pesadilla de turistas y viajeros no serán los probables retrasos en los vuelos, sino el corte de las principales vías de acceso y lugares por los que discurrirá la caravana presidencial en la ciudad, que ha paralizado por esta razón gran parte de su actividad.

Nairobi, acostumbrada al trasiego de “matatus” (furgonetas para viajeros que hacen las veces de transporte público) y de ríos de peatones desafiando al tráfico, amaneció hoy con un ritmo más calmado y propio de un domingo, y poco a poco se paró del todo.

Calles desiertas, oficinas cerradas y comercios callejeros vacíos recibieron esta mañana a los pocos que lograron llegar a trabajar al centro de la ciudad.

La española Larisa Morenilla, empleada en una famosa cadena de ópticas de la capital, explicó que la visita está siendo perjudicialpara la mayoría de comercios y trabajadores.

“Muchos quieren que Obama se marche pronto porque está arruinando sus negocios”, aseguró.

Aunque el portavoz del Gobierno keniano, Manoah Esipisu, avisó ayer que la jornada de hoy no era “una festividad pública”, lo cierto es que la mayoría de oficinas y establecimientos han tenido que cerrar por las dificultades para desplazarse.

Pero lejos de quejarse, otros kenianos entienden que el presidente norteamericano, venerado en el país donde nació su padre, merece todas las medidas de seguridad adoptadas para protegerlo.

“Estoy feliz porque Obama vuelva a casa”, comentó un conductor de matatu, que ha colgado una bandera estadounidense del techo del vehículo, al igual que numerosos autobuses y furgonetas que se mueven por los barrios periféricos.

Lejos de la capital, el Ejército estadounidense también patrulla las aguas kenianas y el espacio aéreo de Kenia y la vecina Somalia, mientras soldados y policías kenianos supervisan la frontera entre ambos países, objetivo de constantes ataques por la milicia yihadista de Al Shabab.

El grupo radical somalí sigue siendo la principal amenaza para Kenia, a quien exige la retirada de sus tropas de Somalia.

 

Fuente. clarin.com

Van 147 estudiantes asesinados por terroristas en Kenia

Nairobi, Kenia, 2 d abr.- Al menos 147 personas han muerto este jueves, la mayoría de ellas, estudiantes, en el ataque de la milicia islamista somalí de Al Shabab a la Universidad de Garissa —en el este de Kenia y fronteriza conSomalia—, ha informado la Autoridad de Emergencias de Kenia. Además, este organismo gubernamental ha informado a través de Twitter de que los cuatro asaltantes han muerto. El asalto de las fuerzas de seguridad kenianas ha concluido, ha indicado el Ministerio del Interior por el mismo canal. Es el ataque más mortífero de la milicia islamista registrado en Kenia.

Los atacantes irrumpieron en las residencias de estudiantes y tomaron un número indeterminado de rehenes. Alrededor de “500 estudiantes han sido localizados [vivos], pero se han perdido muchas vidas”, ha apuntado el ministro de Interior, Joseph Nkaissery, en declaraciones recogidas por la agencia France Presse. Nkaiserry ha afirmado que cuatro terroristas —de los cinco que habían lanzado el ataque— han muerto después de que las tropas kenianas hayan asaltado el edificio en el que los insurgentes habían retenido a centenares de estudiantes y profesores durante 12 horas. Eso quiere decir que “el 90% de la amenaza ha sido eliminada”, en palabras del ministro. Sin embargo, Nkaiserry se ha mostrado prudente sobre los asaltantes que siguen en el interior de la universidad.

A primera hora de esta tarde, la prensa local informaba de que había más de sesenta heridos, pero aseguraba que se seguían oyendo ráfagas de disparos y los asaltantes seguían controlando la operación. Las ambulancias pudieron trasladar algunos heridos de bala hasta los hospitales de la zona.

Las autoridades pudieron localizar a 280 de los 815 jóvenes inscritos en la universidad cuando las tropas kenianas han cercado el campus, como ya ocurrió en el asalto al centro comercial de Westgate en 2013, en Nairobi (la capital), en el ataque más mortífero de Al Shabab en Kenia que se saldó con 67 muertos. Unos 50 estudiantes fueron liberados, según la Cruz Roja.

Los asaltantes entraron en la noche del miércoles al jueves en el campus universitario de la ciudad keniana y empezaron a disparar en la zona de los dormitorios, según han relatado algunos de los estudiantes que pudieron escapar. Uno de ellos ha asegurado que la primera explosión en la puerta del centro, que ha dejado un gran agujero, ha provocado una auténtica “carnicería”.

El Gobierno keniano ha ofrecido una recompensa de unos 200.000 euros a quien ofrezca información que conduzca al arresto de Mohamed Mohamud, uno de los terroristas vinculados al ataque al campus universitarios

Al Shabab —que significa ‘los jóvenes’— ha reivindicado el ataque y ha asegurado que está separando a los rehenes musulmanes de los cristianos. “Kenia está en guerra con Somalia”, ha dicho uno de los portavoces de la milicia, Sheik Ali Mohamud Rage, “la misión de nuestros hombres es matar a aquellos que están contra Al Shabab”. No es el primer ataque de la milicia islamista en Kenia, que en 2011 envió a fuerzas de su Ejército a Somalia para hacer retroceder la milicia somalí y debido a una oleada de secuestros en suelo keniano atribuidos a Al Shabab. Las represalias se suceden desde entonces.

La semana pasada, el grupo, vinculado a la organización terrorista Al Qaeda, asesinó a 28 personas no musulmanas en la localidad de Mandera tras pasar un autobús y obligar a los pasajeros a recitar versos del Corán antes de matar posteriormente a los que no los conocían. La milicia reivindicó el atentado como respuesta a las redadas de la Policía en la ciudad keniana de Mombasa. En estas operaciones, efectuadas en varias mezquitas de la ciudad costera, murió una persona y más de 400 más fueron detenidas.

Garissa es un importante núcleo comercial del este del Kenia, a unos 150 kilómetros de la frontera con Somalia y su población es mayoritariamente de la etnia somali. La árida pista de arena que arranca hacia la frontera lleva primero al campo de refugiados más grande del mundo, el campo de Dadaab, una urbe de refugios y casas de los desplazados que llevan años huyendo de la guerra y de la hambruna en Somalia.

 

 

 

Fuente. Elpais.com

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