Localizan 108 petroglifos en Colima

Más de una centena de petroglifos con iconografías, dimensiones y filiaciones culturales distintas, y que en su conjunto abarcan un horizonte temporal de casi tres mil años —del periodo Preclásico (1700 a.C.) al Posclásico (900 a 1521 d.C.)— han sido localizados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dentro de la Zona Arqueológica de La Campana, en Colima.

En un comunicado, la dependencia indicó que el hallazgo de tales elementos no solo convierte a La Campana en uno de los sitios más ricos en información pétrea, sino también en uno de los pocos en el país con evidencia de todas las etapas culturales de Mesoamérica. Así lo indicó Enrique Martínez Vargas, quien junto con Ana María Jarquín Pacheco, titular del Proyecto Arqueológico La Campana, dirige labores de supervisión, registro e investigación en superficie, enmarcadas en la primera fase de construcción del parque arqueoecológico La Campana.

Iniciada en noviembre pasado y con miras a finalizar en abril, esta temporada de supervisión en campo por parte del INAH se concentra en el sector sureste de la antigua urbe, y comprende las obras que actualmente se desarrollan para instalar andadores, áreas de descanso y servicios, así como un malecón en las márgenes del río Colima (afluente que atraviesa el sitio en dirección norte-sur).

Esta infraestructura, precisó el arqueólogo, no comprometerá ni afectará a los bienes arqueológicos del asentamiento, al contrario, ya que la premisa del parque será dar a sus visitantes acceso tanto a las estructuras prehispánicas ya exploradas como a las que aún no lo han sido, así como a la flora y la fauna característica de la ciudad de Colima y de Villa de Álvarez, este último, municipio dentro del cual se ubica La Campana.

Martínez Vargas añadió que el perímetro donado al INAH y abierto a la visita pública es de seis hectáreas y fracción, que equivale al porcentaje de la antigua ciudad que hasta ahora se ha explorado arqueológicamente, de forma que con la adquisición de 98 hectáreas hecha por el gobierno estatal en 2016 y que serán integradas al parque arqueoecológico, “se protege la totalidad de la urbe prehispánica de cara a investigaciones futuras, al tiempo que se crea un pulmón natural de gran importancia para la capital de Colima y su zona metropolitana”.

Al ahondar acerca de los petroglifos descubiertos, el arqueólogo señaló que éstos totalizan 108 elementos y se unen a un conjunto de 12 tallas en piedra que habían sido ubicadas con anterioridad.

Las características de cada petroglifo son variadas. Algunos representan a figuras zoomorfas (monos, aves, víboras y mariposas, etcétera), en tanto que la iconografía de otros incluye rayas, numerales, flores, corazones y rostros humanos; sus dimensiones van desde aquellos que pesan varias toneladas, a los que pueden manejarse manualmente.

La temporalidad y filiación cultural de los glifos difiere. Se registró, por ejemplo, una piedra del periodo Preclásico Tardío (400 a.C.) con nueve rostros de perfil (humanos y animales) dibujados en sus costados; asimismo, se localizó un petroglifo con rasgos teotihuacanos y una temporalidad que va de 400 a 600 d.C., cercano a una estructura arquitectónica, por lo que una posibilidad es que haya sido un marcador para indicar que en dicho edificio habitó o fue depositado un individuo procedente de Teotihuacan.

Los trabajos de supervisión en lo que será uno de los andadores del parque también han permitido excavar un entierro capacha con una temporalidad fijada entre 1800 y 1700 a.C. Está integrado por seis individuos y 18 objetos cerámicos de dicha cultura del Occidente mexicano, aunque aún se encuentra en exploración.

Otro hallazgo es el de una especie de muro de contención de aproximadamente 70 y 75 metros de largo, instalado junto al río Colima y que resguardaba a una escalinata de cinco peldaños en uno de sus segmentos. “Lo cual habla de un control cultural y económico del afluente”.

Reconstruyen en 3D recinto sagrado de Tenochtitlan

Pocas iniciativas de investigación científica en México poseen tantos frentes abiertos como el Programa de Arqueología Urbana (PAU), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual en la última década ha realizado una cantidad de descubrimientos impresionantes que brindan un panorama más completo de las edificaciones próximas al Templo Mayor de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan, particularmente las ubicadas frente a éste.

¿Cuál es el futuro del PAU a 17 años de su instauración?, el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, responsable de este equipo que realiza trabajos de salvamento arqueológico en las siete manzanas (500 metros por lado) del Centro Histórico de la Ciudad de México bajo las que yacen los restos del Recinto Sagrado tenochca, lo tiene claro: seguir investigando y protegiendo este patrimonio; y, en los casos conducentes, dejar al descubierto las estructuras prehispánicas excavadas.

En un comunicado, el INAH indicó que en colaboración con el arquitecto Luis Rosey Bermúdez, el PAU trabaja (con los datos ya confirmados a través de la exploración) en la reconstrucción tridimensional de algunos de las edificaciones que ha podido excavar de manera parcial, entre ellas el Huei Tzompantli —que debió tener aproximadamente 40 m de longitud­—, el Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y el Calmécac. Poco a poco, la ciudad mexica resurge, aunque con el apoyo de programas computacionales.

 Al charlar con el público sobre los avances y perspectivas del PAU, en el marco del ciclo de conferencias alusivo a la exposición Revolución y estabilidad, con la que el Museo del Templo Mayor conmemora 30 años de su apertura y 40 años del Proyecto Templo Mayor, Raúl Barrera precisó que si bien el arquitecto Ignacio Marquina hizo una maqueta muy cercana a la conformación del Recinto Sagrado de Tenochtitlan en los años 60, la excavación arqueológica permite ahora ser aún más precisos en la ubicación y características de ciertas estructuras.

En este repaso por las labores del PAU desde 2009, el arqueólogo del INAH explicó la información que ha salido a luz en torno al Cuauhxicalco o “Recipiente del águila”, una estructura circular vinculada al adoratorio del dios Huitzilopochtli; varios de los hallazgos registrados en predios de la calle Guatemala: el Huei Tzompantli, el Juego de Pelota, el Templo de Ehécatl y el Calmécac; así como los restos de una gran plataforma que ahora el transeúnte puede observar sobre la calle Argentina a través de una ventana arqueológica.

Barrera precisó que son pocos los edificios del recinto sagrado de los que se conocen sus dimensiones totales, algunos de ellos son el Templo Mayor y una serie de altares que se encuentran a su alrededor, la Casa de las Águilas, el Templo del Sol (que se localiza bajo la Catedral Metropolitana), el Juego de Pelota (ubicado en la parte posterior de la catedral, sobre Guatemala y algunos predios de la misma calle), el Cuauhxicalco y el Templo de Tezcatlipoca en el edificio del Arzobispado.

De estructuras como el Templo de Ehécatl y el Huei Tzompantli, recientemente se ha confirmado su existencia, sin conocerse aún sus dimensiones reales. Restos de este último se localizan en un predio de la calle Guatemala, donde entre 2016 y 2017 fue posible corroborar que se trata del muro de cráneos citado por los cronistas conquistadores, como Andrés de Tapia. Presenta una orientación norte-sur, y tiene aproximadamente 70 cm de altura.

Dedicado al dios de la guerra, Huitzilopochtli, del Huei Tzompantli se han identificado dos etapas constructivas que datan de los años 1486 y 1521. El piso de estuco de la penúltima etapa (Etapa VI, 1486-1502) presenta evidencias de orificios circulares que sirvieron para hincar los postes de madera que soportaron las varas en donde eran colocados los cráneos de los individuos sacrificados. Es posible que la plataforma haya tenido 34 metros de longitud por 14 de ancho, dimensiones probables que se han retomado para su reconstrucción tridimensional.

Hacia el límite norte de la plataforma, se encontró asociado al núcleo, un muro circular (de 4.70 metros de diámetro) elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa de cal, arcilla y arena. Contiene cientos de cráneos que en un primer momento debieron formar parte de la empalizada, y corresponden en su mayoría a adultos jóvenes masculinos y en menor medida, femeninos, así como algunos infantes.

Del contexto del Huei Tzompantli se recuperó una muestra representativa conformada por 191 cráneos, los cuales serán analizados a profundidad para conocer más sobre los rituales en este espacio, señaló el responsable del PAU, quien hizo hincapié que los españoles vieron en este edificio, uno de los más relevantes del recinto sagrado, una “exhibición de la barbarie” del pueblo mexica, supuesto que usaron como argumento para emprender su conquista.

“En realidad, el Huei Tzompantli muestra la cosmovisión que esta cultura tenían sobre la vida y la muerte. Para nuestros antepasados, la vida era un continuo que tenía en la muerte sólo un estadio. Esta edificación era manifestación del culto a la vida a través de la muerte, eso era el tzompantli, un espacio sumamente sagrado para esa época”, expresó el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez.

Otro de los edificios más representativos del recinto sagrado fue el Templo de Ehécatl, que se ha confirmado estaba alineado con el adoratorio de Tláloc en el Templo Mayor. Consta de una plataforma rectangular de dos cuerpos de aproximadamente 34 metros de norte a sur, con un adosamiento circular en su parte posterior de 18 metros de diámetro, aunque no se ha definido su extensión este-oeste, porque parte de su fachada principal se ubica en los edificios aledaños a Guatemala 16.

Cronistas como los frailes Diego Durán y Juan de Torquemada, describieron a este edificio alineado a la salida del sol, como un basamento que servía de base a un edificio redondo. Conforme estos relatos, su entrada tenía forma de fauces de serpiente.

En ese mismo terreno, Guatemala 16, en el extremo oeste, se localizaron los restos de una escalinata que quizás esté asociada al cabezal poniente por donde debieron ingresar los combatientes a la cancha. El Juego de Pelota quedaba alineado con el adoratorio de Huitzilopochtli, dios de la guerra.

Respecto al Cuauhxicalco, descubierto durante los trabajos en la Plaza Manuel Gamio, y que ahora se puede admirar en el nuevo acceso al Museo del Templo Mayor, Raúl Barrera detalló al público que se trata de un edificio circular de casi 17 metros de diámetro por 1.70 de altura, y se ubicaba justo al pie del espacio dedicado a dicha deidad guerrera.

Destinado, entre otras cosas, para la incineración de los gobernantes, el edificio ha sido fechado entre 1440 y 1469, época del gobierno de Moctezuma I. El muro que le da forma fue decorado con esculturas empotradas que representan cabezas de serpiente. Por el lado poniente, se encuentran restos de la escalinata principal.

Realizan ceremonia cívica ​a​ la Bandera ​Nacional ​en MNA

Con la participación de la Banda de Guerra del 78 Batallón de Infantería, la Banda de Música de la Primera Región Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez se llevó a cabo este martes 20 de febrero la ceremonia cívica de honores a la Bandera en la explanada del Museo Nacional de Antropología.

Por parte de la Secretaría de Cultura estuvieron Francisco Cornejo, oficial mayor; Saúl Juárez, subsecretario Cultural y Artístico, así como Diego Prieto, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Asimismo, atestiguaron  la ceremonia la senadora Angélica Araujo, la diputada Cristina Gaytán y Ángel Prior Valencia, rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea.

En un comunicado, la dependencia federal señaló que Diego Prieto, director del INAH, recordó a los asistentes que las banderas señalan y muestran el camino de cada país, al simbolizar sus má​s​ altos ideales y búsquedas, por ello la complejidad de nuestra bandera contiene los elementos de una nación pluricultural.

“La imagen de un águila devorando a la serpiente fue para los mexicas la señal de la tierra prometida donde erigir un imperio próspero. Muchas banderas existieron durante el siglo XIX, pero fue en los años cuarenta cuando el presidente Lázaro Cárdenas estipuló el 24 de febrero como Día de la Bandera, desde entonces le rendimos homenaje como el símbolo que es de nuestro pasado y tradiciones.

Por su parte, Antonio Tenorio Muñoz Cota, director de Radio Educación,​ dio lectura a las efemérides del mes de febrero en el que se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917, nació Guillermo Prieto en 1918, además de ser declarado el Día Mundial de la Radio un 13 de febrero.

Otras celebraciones corresponden a la puesta en marcha del Plan de San Luis por parte de Francisco I. Madero un 14 de febrero de 1911, también el Día Mundial de la Lengua Materna un 21 de febrero y la creación de la Dirección General de Culturas Populares en el mes de febrero de 1978.

Durante la ceremonia, la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez interpretó el Danzón No. 2, de Arturo Márquez, y el Huapango, de José Pablo Moncayo.

A su vez, la Banda de Guerra del 78 Batallón de Infantería y la Banda de Música de la Primera Región de la Secretaría de la Defensa Nacional interpretaron el Himno a la Bandera y los acordes para erigir en el asta de la explanada nuestro máximo símbolo nacional.

Presentan hallazgos en sitio sumergido Sac Actun

Los más recientes hallazgos de “En busca de las fuentes de agua ancestrales”, investigación arqueológica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se dieron a conocer este lunes 19 de febrero en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

Participaron Guillermo de Anda, director del proyecto de investigación El Gran Acuífero Maya; Roberto Junco, subdirector de Arqueología Subacuática del INAH y Robert Schmittner, jefe de exploración subacuática del Gran Acuífero Maya.

Los hallazgos forman parte de El Gran Acuífero Maya, proyecto de investigación del subsuelo de la península de Yucatán cuyo objetivo es fortalecer la comprensión de la delicada conexión entre el acuífero, el medio ambiente y el hombre, mediante la exploración, documentación y difusión de las riquezas naturales y el patrimonio cultural que contiene, lo que derive en su adecuada protección.

La investigación es una iniciativa del arqueólogo subacuático Guillermo de Anda y cuenta con el apoyo de Aspen Institute México, el INAH, la Universidad Tecnológica de la Riviera Maya, National Geographic y el Banco de Desarrollo de América Latina.

En conferencia de prensa, Guillermo de Anda detalló que uno de los grandes hallazgos fue que se estableció la conexión entre dos importantes sitios: Sac Actun y Dos Ojos (cenotes ubicados en el estado de Quintana Roo) que dan origen a la cueva inundada más grande del mundo, con una extensión de 347 kilómetros, la cual podría crecer según las investigaciones que se vayan realizando.

“Se trata de un sistema muy rico en contextos, profundidades y belleza. Sin duda es un lugar que es una de las últimas fronteras en la exploración en el mundo, después de los océanos. Es un sistema inmenso que va como un enorme laberinto debajo de la tierra, incluso de la carretera y tiene un sistema que desemboca al mar”.

Respeto a la importancia de este sistema el arqueólogo destacó que se trata de un lugar que cuenta con características únicas: millones de litros cúbicos de agua dulce, biodiversidad y fauna endémica (destacando miles de crustáceos que no son visibles a simple vista) y además tener 248 cenotes y 198 contextos arqueológicos.

“Esto lo hace sin duda el sitio arqueológico sumergido más importante del mundo. Otra característica importante es la cantidad de elementos arqueológicos que se encuentran ahí y el nivel de preservación que estos contienen”, detalló.

Otros de los hallazgos -destacó Anda- es que se ha obtenido ADN de un diente de más de 10 años de antigüedad, se ha encontrado fauna que no se imaginaba que hubiera como osos y se ha podido establecer hipótesis acerca de la interacción humana y la fauna extinta.

“Además podemos ver que hubo un paso importante de gente durante un gran periodo de tiempo. En este espacio está el cenote Pit, lugar en donde encontramos huesos incrustados en la pared que nos hablan de un evento catastrófico. Asimismo, encontramos cráneos en donde se mezclan los contextos mayas con los antiguos.

El especialista agregó que otro de los hallazgos fue que este lugar destacó como una ruta de peregrinaje e intercambio maya utilizado mucho por los comerciantes, por lo que una de las hipótesis es que este lugar fue un punto ritual y sagrado que haría de la cueva un templo para el Dios del Comercio.

“Es un lugar que podría haber sido utilizado para rituales. Además, encontramos un incensario, templos increíbles en las zonas y cuartos en donde hemos encontrado ofrendas y vasijas de cerámica. También hallamos cuevas que van a lo largo del todo el sistema y de alguna manera podemos verlas como entradas al inframundo y espacios de comercio destacados”.

Finalmente, el especialista destacó que Sac Actun es un sitio arqueológico sorprendente y relevante ya que en este espacio se tiene el registro de tres probables hombres antiguos, dos descubiertos hace tiempo y uno que se acaba de encontrar.

“La presencia humana se confirma en esta zona porque hay huesos. Lo que estamos haciendo es un cálculo indirecto de ellos, pero es importante destacar el de un esqueleto bien preservado de una antigüedad que podría ser de hace nueve mil años, pero podría ser más, porque aún no se ha analizado.

“Estamos en el inicio de los trabajos de esta zona que es muy importante ya que Sac Actun, que quiere decir cueva blanca en maya, es un enorme sitio arqueológico que todavía tiene mucho por descubrir, por documentar, pero todavía más por proteger, preservar y conservar”.

 

Museo de la Alhóndiga celebra 60 aniversario

El Museo Regional de Guanajuato, Alhóndiga de Granaditas, ubicado en un inmueble con más de dos siglos de historia, ha servido como granero, fortaleza, cárcel y escuela, pero, sobre todo, es símbolo de la lucha por la Independencia de México al registrarse ahí la primera batalla insurgente. Este 2018 cumple su 60 aniversario como espacio museístico, que celebrará con una serie de actividades, entre ellas exposiciones temporales, un coloquio internacional y trabajos de conservación en los murales que alberga.

La directora del recinto, Gabriela Sánchez Villegas, informó que el 26 de junio de 1958 la Alhóndiga de Granaditas, bajo el auspicio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), abrió sus puertas como museo para dar continuidad a las funciones de investigación, conservación y divulgación del patrimonio, propias de su nueva cualidad como institución museística.

Como parte de los festejos por el 60 aniversario se realizará el Coloquio Internacional México-Quebec 2018. La naturaleza de los museos, desafíos y estrategias del siglo XXI, a efectuarse del 19 al 21 de febrero. En el encuentro participarán especialistas de las dos naciones relacionados con los museos y la gestión cultural, quienes reflexionarán sobre los desafíos que enfrentan estos espacios, a través de conferencias, mesas redondas y talleres. 

Entre los participantes canadienses estarán el director del Centro de Historia de Montreal, Jean- François Leclerc, quien hablará sobre La museología en Quebec; y Katy Tari, directora de colecciones del Musée Pointe-à-Calliere de Montreal, con la conferencia Los museos de Quebec y sus públicos ¿Una operación de seducción?

 Por la parte mexicana asistirán Antonio Saborit, con el tema El Museo Nacional de Antropología, su vocación y desarrollo; el maestro Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, quien ofrecerá la ponencia Los museos en tiempo inmediato; y Manuel Gándara, investigador de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), quien disertará sobre La transdisciplinariedad en la divulgación del patrimonio cultural, por mencionar algunos.

Habrá talleres sobre Narrativas; Contenidos, afectos y experiencias; Las exposiciones y sus públicos; Intercambio de experiencias sobre los principios básicos de la colaboración, y ¿Cómo conjugar educación, inclusión e interactividad? Historias, retos y tendencias de la museología en Quebec.

 

Exposiciones de aniversario

La directora del museo señaló que las actividades conmemorativas se extenderán a lo largo del año. Desde los primeros días de febrero se exhibe la exposición Homenaje al maestro Víctor Manuel Reséndiz Regalado, destacado serigrafista guanajuatense. 

El 23 de marzo se presentará la exposición La historia de la fotografía en Guanajuato, con imágenes inéditas de la Fototeca Romualdo García, en las que se observarán los distintos procesos fotográficos y obras de artistas de la lente oriundos de esa entidad, entre ellos el propio Romualdo García, quien capturó rostros de los niños difuntos o “angelitos muertos”. La muestra permanecerá hasta mayo próximo.

Para junio se realizará una ceremonia en la que se distinguirá a trabajadores del recinto y se inaugurará la muestra 60 aniversario del Museo Regional de Guanajuato, Alhóndiga de Granaditas. La exposición versará sobre la historia del monumento construido entre 1798 y 1809, sus cualidades estéticas, así como los distintos usos que ha tenido: granero, fortaleza del ejército insurgente, cárcel, escuela y, desde hace seis décadas, museo. La muestra reunirá planos arquitectónicos, fotografías, entre otros materiales, y mediante un homenaje se recordará al pintor José Chávez Morado, quien fue un gran promotor cultural que contribuyó a la fundación del recinto.

La Alhóndiga de Granaditas, actual sede del Museo Regional de Guanajuato, se construyó a partir de 1798 con la supervisión del arquitecto José del Mazo y Avilés, por orden del virrey Miguel de la Grúa y Branciforte. La edificación del inmueble, de cantera tallada y mampostería, concluyó el 7 de noviembre de 1809. Es uno de los primeros edificios neoclásicos de México y de los más singulares por su sobriedad, elegancia y majestuosidad. Se diseñó como un palacio o fortaleza para almacenar maíz.

Meses después de que concluyó su construcción, el 28 de septiembre de 1810, ocurrió una de las primeras y más importantes batallas de la Guerra de Independencia con la toma de la Alhóndiga de Granaditas.

  El Museo Regional de Guanajuato es considerado uno de los más grandes y ricos de la República Mexicana, ya que cuenta con un acervo inventariado de nueve mil objetos de gran valor histórico y cultural, en tanto la Fototeca Romualdo García, que acoge el mismo edificio histórico, alberga 80 mil obras de las cuales 29 mil son negativos.

El Museo Regional de Guanajuato, Alhóndiga de Granaditas, es una de las joyas de la Ciudad Histórica de Guanajuato, declarada Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1988. Se ubica en la calle de Mendizábal N° 6, Centro Histórico de Guanajuato, abierto de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas y domingos de 10:00 a 15:00 horas. Costo de entrada: 52 pesos; acceso gratuito para niños menores de 13 años, estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial. Todos los domingos la entrada es libre para el público nacional.

 

 

Exhiben ajuar funerario de Reina Roja

Dispersos como galaxias en un universo carmesí, los cientos de cuentas y teselas que componían el ajuar funerario de la Reina Roja aparecieron hace 23 años ante la mirada incrédula de los arqueólogos. Ha debido pasar más de un milenio para que estos ornamentos vuelvan a recrear, en conjunto, la forma en que Tz’ak-b’u Ajaw, la “Señora Sucesión”, fue ataviada para su última morada: el Templo XIII de la antigua Lakam’ha, hoy llamada Palenque.Reina Roja 5

Un equipo multidisciplinario del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha hecho posible esta aproximación fidedigna, hasta ahora única, del entierro de una alta dignataria maya del periodo Clásico, la supuesta consorte del gobernante Pakal. El escenario donde por vez primera se muestra en todo su esplendor el arte funerario que envolvió a la Reina Roja es la magna exposición Golden kingdoms, que se presenta en el Museo J. Paul Getty, y que a partir del próximo 28 de febrero podrá visitarse en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, Estados Unidos.

Reina roja OK

En un comunicado, el INAH señaló que la reconstrucción del ajuar funerario contó con el apoyo financiero del Instituto de Investigación Getty, y se basa en el minucioso registro que de estos materiales llevó a cabo el equipo del Proyecto Arqueológico Palenque.

Cabe mencionar que hace unos años el experto Juan Alfonso Cruz había realizado la restauración de la máscara de malaquita y el collar de la Reina Roja, siendo los únicos elementos del ajuar que se habían expuesto con anterioridad.

Con toda esta información, a la que se suman los estudios antropofísicos y antropométricos hechos a los restos óseos del personaje por especialistas como Arturo Romano y Vera Tiesler, es que en los últimos meses se trabajó para “dar el salto” de la bidimensión de los dibujos reconstructivos e interpretativos de la inhumación de la Reina Roja al montaje de las piezas en una tercera dimensión, en particular del tocado, el pectoral y las pulseras.

Ese ha sido uno de los principales retos para el restaurador Constantino Armendáriz, hacedor de tales dibujos (series donde se observan las diferentes capas de deposición de los objetos) y quien hizo el trabajo de “reconstrucción” de los elementos, tomando en cuenta la anatomía de esta dignataria maya que falleció entre los 50 y 60 años de edad.

“Sin todos los años de dibujo, de todo el modelado, sin insistir en cada uno de los detalles: de los bordes, de la forma de las teselas, habría sido imposible llevar a buen puerto esta propuesta de montaje, la cual esperamos aterrice también en un mediano plazo en el Museo ‘Alberto Ruz Lhuillier’, de la Zona Arqueológica de Palenque”, expresa.

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Armendáriz hizo mancuerna con el arqueólogo Arnoldo González Cruz, quien en 1994 —junto con su colega Fanny López— descubrió el sarcófago de la Reina Roja. Ambos proponen ahora una recreación real del momento en que fue amortajado el cuerpo de Tz’ak-b’u Ajaw hace mil 345 años, un ceremonial que Arnoldo González, director del Proyecto Arqueológico Palenque, describió a detalle en su libro (INAH, 2011) sobre la dignataria maya:

“Tras ejecutar los rituales que corresponden a su estatus, su organismo (de la Reina Roja) fue purificado con agua y posteriormente embadurnado por completo con cinabrio. Posteriormente, le fue colocada su mejor indumentaria; un pik de algodón que le cubría el cuerpo desde abajo de los senos hasta la altura de los tobillos y sobre ésta, un k’ub (pectoral), también de algodón que llegó a envolverle el pecho y la parte superior de los brazos, que estaba adornado con numerosas cuentas de jade y concha que cubrían casi toda su superficie.

“Sus largos cabellos fueron arreglados en numerosas trenzas para conseguir un soporte abultado que permitiera colocarReina Roja 1 el tocado del dios Narigudo compuesto de teselas de jade, concha y piedra caliza, que había sido concebido para encumbrar la condición suntuosa de su portadora en el más allá”.

 

Reconstrucción de un tocado

Fue así como el área de restauración del campamento de Palenque devino durante algunos meses de 2017 en una especie de taller de alta costura, en donde los bocetos debían traducirse en piezas únicas. Para armar el citado tocado del dios Narigudo, Constantino Armendáriz hubo de “barajar” un conjunto de 103 teselas de jadeíta, 14 piezas de concha y 37 pequeños fragmentos de caliza.

Aunque su familiaridad con la “Reina Roja” comenzó hace 12 años, cuando empezó a delinear los primeros dibujos sobre el contexto funerario, el restaurador destaca la dificultad de llevar éstos a una reconstrucción certera. Por ejemplo, para abordar el tocado, debió considerar que reposaba sobre una bóveda craneana con un pronunciado modelado (de tipo tabular oblicuo).

Una secuencia fotográfica sobre la que se colocaron cada una de las piezas numeradas del tocado, fue el punto de partida. Las dos conchas ligeramente curvadas corresponderían a los ojos, la pieza de jadeíta en forma de “S” representaría la trompa; las dos conchas en forma de gancho, así como un par de conchas dentadas, formarían parte de los colmillos y dientes, apoyadas sobre una serie de teselas de jadeíta que constituirían la mandíbula superior, la cual estaría rodeada por las piedrecillas de caliza.

Para hacer la propuesta volumétrica de la pieza, el especialista realizó diversos acercamientos observando la forma de cada tesela para deducir el tipo de soporte que las mantuvo unidas. “En el caso de la máscara lo que se debe lograr es un retrato; sin embargo, el tocado es más complejo porque guarda una disposición triangular, y si bien sabemos alude a una figura zoomorfa, desconocemos la representación como tal”, señala.

Armendáriz concluyó que el tocado debió tener una forma de media caña y empezó a experimentar con un sinnúmero de montajes, primero a base de plastilina no grasa, después para tener mayor rigidez se propuso una estructura forrada de malla de alambre y pasta cerámica en frío, y finalmente una de madera de cedro.

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El modelado sobre estos soportes fue de tal meticulosidad, que para llegar a bordes finos se optó por reproducir utensilios que probablemente usaban los artistas mayas, como espátulas miniatura rematadas con la representación de una mano. Asimismo, para pegar cada una de las teselas a la superficie se utilizó el copal, resina que funcionaba como adhesivo, según han reportado análisis de piezas prehispánicas como la Máscara de Malinaltepec.

Los objetos más importantes del mismo eran dos emblemas de la realeza: una pequeña concha esgrafiada y un rosetón con los rasgos sobresalientes de un mono araña. Juntos formaban un medallón con la representación del dios Sol que debería ir en la parte inferior del tórax y sujeto al pectoral.

Cada cuenta fue pesada y medida. Armendáriz trazó un dibujo de forma radial para ver si guardaban un patrón entre sí —la mayoría son de forma  discoidal con una perforación al centro—, capa tras capa, descartando que tuvieran una doble faz. Para unirlas como lo estuvieron alguna vez sobre el pecho y los hombros de la Reina Roja, se utilizó un textil y adhesivos que no hacen reacción con los materiales líticos.

Como narra el arqueólogo Arnoldo González, las exequias de la Reina Roja efectuadas en 672 d.C., se completaron colocando una diadema doble sobre su frente, pulseras en ambas muñecas, dos orejeras y dos cuentas globulares de jade atadas a sus tobillos. Finalmente, le fueron colocados el cinturón real y la máscara de malaquita, guardando su identidad para la posterioridad.

Templo Mayor tiene nueva imagen nocturna

La nueva iluminación del perímetro del Templo Mayor, instalada en las calles de República de Argentina, Francisco Primo de Verdad, Justo Sierra y la Plaza Manuel Gamio, fue inaugurada por María Cristina García Cepeda, secretaria de Cultura, y Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quienes activaron el botón de encendido de las luminarias que dan una nueva imagen a esa emblemática zona.Templo Mayor 3

Como parte de esta primera etapa de iluminación se instalaron 140 proyectores con tecnología LED RGB, que permiten cambiar de color y una atenuación individual en determinados espacios con el fin de crear escenarios que resalten las particularidades del sitio arqueológico.

García Cepeda afirmó que la alianza cultural con el Gobierno de la CDMX ha sido fructífera durante este año con la reinauguración del Museo de la Ciudad de México; la estrecha colaboración en el rescate de recintos del patrimonio dañados por los sismos y ahora con la nueva iluminación al sitio que representa la raíz de la creación de la Ciudad de México.

Templo Mayor 4

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La iluminación destaca detalles de la zona arqueológica que el público ve de manera diferente durante el día. “Se pueden apreciar nuevos relieves y espacios que nos hablan de la grandeza de este Templo Mayor”, dijo la titular de Cultura.

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En su intervención, Miguel Ángel Mancera recordó que hace un año se inauguró el puente que permite a los visitantes tener una nueva perspectiva de la zona, y  recientemente se realizó la apertura del vestíbulo del Museo del Templo Mayor por lo que, con esta iluminación se propiciarán nuevos recorridos nocturnos.

El jefe de Gobierno explicó que en la segunda etapa de este esfuerzo se realizará una iluminación del interior de la zona arqueológica, bajo la supervisión de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Templo Mayor 1

La iluminación del perímetro del Templo Mayor se realizó fuera del sitio para respetar en todo momento la zona arqueológica. El proyecto incluye la iluminación general de las áreas de tránsito, de los murales, las fachadas del museo y del área de maquetas, ubicada a un costado de la Plaza Manuel Gamio, conocida anteriormente como Plaza del Seminario.

Frobenius, el mundo del arte rupestre, llegó al MNA

Las creencias, los testimonios y las huellas de los más antiguos seres humanos, plasmados en cuevas y paredes de roca hace miles de años, llegan por primera vez a nuestro país en la exposición temporal Frobenius, el mundo del arte rupestre, que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Frobenius para la Investigación Antropológica desarrollan en el marco del Año Dual México-Alemania.

Además de ser una “ventana al arte de los primeros hombres”, la exhibición es un ejemplo de los numerosos puentes que pueden tenderse entre las naciones a través del diálogo y la fraternidad, señaló la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, al presidir el acto inaugural de la muestra en el Museo Nacional de Antropología (MNA).Frobenius ok

En un comunicado de prensa, el director general del INAH, Diego Prieto, añadió que los 103 objetos que integran la muestra y que pertenecen a la referida institución germana de la Universidad de Frankfurt, dan cuenta del espíritu “romántico y científico” que llevó a Leo Frobenius (1873-1938), a registrar y reproducir algunas de las más importantes y remotas manifestaciones rupestres de África, Europa y Oceanía.

Acompañados del encargado de Negocios de la República Federal de Alemania en México, Ludger Siemes, en representación del embajador Viktor Elbling; del profesor Karl-Heinz Kohl, ex titular del Instituto Frobenius; José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH; y Antonio Saborit, director del MNA, los funcionarios recorrieron la muestra que, hasta noviembre próximo, se presenta en la Sala 1 del recinto capitalino.

La exposición se compone por 70 imágenes que, ya sea por fotografías en blanco y negro, o a través de pinturas en acuarela hechas por Frobenius y su equipo, constituyen copias fieles de sus referentes prehistóricos.

Está complementada por una treintena de piezas, entre fotografías, archivos y audiovisuales, que reconstruyen las doce expediciones en África que Frobenius lideró personalmente, a la vez que dan cuenta de la recepción que en esa época tuvo su labor al interior de los círculos artísticos de París, Madrid, Budapest, Copenhague y Nueva York, donde por primera vez el público occidental observó creaciones de la Edad de Hielo sin trasladarse a las agrestes geografías en tales obras que suelen encontrarse.

Tras mencionar que dentro del Instituto Frobenius —creado por el propio explorador y reconocido como el más antiguo centro de investigación antropológica de Alemania— se tiene registro de que intelectuales como Pablo Picasso, Joan Miró, Pierre Bonnard y Georges Bataille, entre otros, asistieron a las presentaciones de la colección Frobenius, el profesor Karl-Heinz Kohl festejó que tan célebre acervo llegue a México.

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“Casi 80 años después de inspirar a los artistas modernistas y surrealistas, la colección finalmente viene al país al que parece realmente pertenecer, es decir a México, donde la tradición del muralismo se mantuvo desde la historia más temprana, hasta la actualidad”, declaró.

Para Richard Kuba, curador de la exhibición y responsable de los archivos de Arte Rupestre e Imagen Etnográfica del Instituto Frobenius, el montaje rinde también un homenaje al empeño que el antropólogo y etnólogo alemán mantuvo desde 1890 para revalorar y difundir la cultura de las comunidades originarias de África, a las cuales vio amenazadas por el embate de la globalización y el colonialismo.

Antes y después de la Primera Guerra Mundial, dijo, Leo Frobenius recorrió países como Zimbabue, Botsuana, Sudáfrica, Namibia, Egipto, Libia y El Congo, buscando una continuidad al arte rupestre que floreció en Europa durante la Edad de Hielo. De acuerdo con las últimas dataciones, las manifestaciones encontradas en Australia e Indonesia se remontan hasta 40 mil años antes de nuestra era.

Junto con su equipo realizó cerca de cinco mil copias de arte rupestre, la más comprensible y completa colección en su tipo. Casi todas las imágenes fueron reproducidas en su tamaño original de lugares inhóspitos, como desiertos, montañas solitarias y cuevas escondidas. Los diseños, personajes y escenas que aparecen en las pinturas corresponden a los tiempos más tempranos de la humanidad.

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Tal consigna, aunó Kuba, se debía a su convencimiento en torno a la complejidad simbólica y el alto contenido estético del arte prehistórico, que ha sido fuente referencial para el desarrollo del arte moderno del siglo XX.

“Al copiar en lienzos pero también al traducir una obra tridimensional a un lenguaje de dos dimensiones, apto para un lector moderno, probó que nuestros ancestros no eran tan incivilizados como solía creerse, sino que producían un arte hermoso que simplemente no podemos leer actualmente”. 

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Narrativas paralelas

Si bien la exposición del MNA se centra en el arte rupestre de África, Europa y Oceanía, Richard Kuba precisó que también discurren en paralelo otras líneas narrativas.

“Una de ellas es la historia de las expediciones, que eran auténticas aventuras en medio del Sahara”, mencionó en alusión a ciertas fotografías que muestran las dificultades que a menudo sorteaba el equipo del antropólogo alemán, cuando recorría el desierto en grandes automóviles que añadió a sus temporadas en campo durante los años treinta.

Otro tema que se destaca es el rol de las mujeres en dichos viajes, toda vez que las pintoras contratadas por Frobenius podían tanto escribir artículos científicos, como manejar y reparar los pesados vehículos Ford que transportaban al grupo. “Ellas eran tan fuertes que alguien, en esa época, se refirió al instituto como una ‘pequeña Amazonia’”.

Un último gran tema es el de la conservación, pues afirmó que a pesar de que las pinturas rupestres son testimonios cuya antigüedad puede ir de los 10 a los 30 mil años, también son bienes culturales sumamente frágiles que se deben investigar, mostrar, pero sobre todo, preservar.frobenius 6

“Confío en que esta exposición en el Museo Nacional de Antropología, que considero es uno de los espacios museísticos más bellos del mundo, será una oportunidad para que el público mexicano conozca el arte rupestre de otras regiones, e incluso el de su propio país, el cual creo es fantástico pero permanece un poco a la sombra del arte precolombino”.

La exposición Frobenius, el mundo del arte rupestre estará abierta hasta el 5 de noviembre en la Sala 1 del Museo Nacional de Antropología (Paseo de la Reforma y Gandhi s/n). Los horarios son de martes a domingo, de 9:00 a 19:00 horas, y el acceso es con el boleto de entrada al museo, cuyo costo es de 70 pesos, salvo estudiantes, maestros, menores de 13 años, adultos mayores y personas con discapacidad. El domingo la entrada es libre a nacionales y extranjeros residentes en México.

Destapan el “Zócalo” en CDMX

Hace 174 años, una plataforma circular (de 8 metros de diámetro y 28 centímetros de altura) terminó siendo —en el imaginario colectivo y el habla popular— el apelativo de la entonces Plaza Principal de la Ciudad de México. Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron el zócalo de ese Monumento a la Independencia que se quedó en esbozo y que en una vuelta de tuerca, histórica y retórica, bautizó una explanada de más de 20 mil m².

En un comunicado, la Secretaría de Cultura indicó desde el pasado 21 de abril el INAH realiza la supervisión arqueológica del proyecto de rehabilitación de la Plaza de la Constitución, la cual contempla la sustitución del piso de concreto y la adecuación de la infraestructura peatonal y urbana por parte del Gobierno de la Ciudad de México. Dichos trabajos permiten a los arqueólogos bajar sólo 50 centímetros con respecto a la superficie, suficientes para hallar elementos históricos como en este caso.

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Fue así que al acercarse al norte del asta bandera registraron “la sección de una plataforma de planta circular a escasos 30 centímetros de profundidad. Ésta posee 8 metros de diámetro por 28 centímetros de alto y está rodeada por un patio circular de 3 metros de ancho”.

Los expertos explican que este espacio estaba delimitado por una banqueta circular de 28 centímetros de altura, la cual presenta accesos al norte y al oriente —alineados con las entradas principales a la Catedral Metropolitana y al Palacio Nacional–, que serviría para instalar una balaustrada.

Los arqueólogos observaron que el basamento fue afectado por una excavación hecha a fines del siglo XX para introducir el asta bandera, de ahí que se encuentra seccionado, no obstante, es probable que la banqueta hubiera contado con accesos hacia los cuatro puntos cardinales. 

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El arqueólogo Alejandro Meraz Moreno explica que “la plataforma está construida con un núcleo de mampostería y paramento de bloques de basalto de diferentes dimensiones; el piso del patio consta de lajas, mientras que la banqueta está conformada por grandes bloques de basalto, riolita y andesita”. Asimismo, en 1875, cuando sobre la plataforma (el zócalo) se instaló un quiosco traído de Francia, le fue adosado un murete circular de ladrillos y argamasa, el cual también ha sido registrado.

Los especialistas de la DSA narran que conforme a la documentación, se sabe que en 1843 López de Santa Anna quiso aumentar el espacio libre de la Plaza Mayor de la Ciudad de México y para ello mandó derribar el mercado del Parián (venido a menos en esa época) que ocupaba casi la mitad de la misma. Su idea era erigir un Monumento a la Independencia al centro de la explanada y con ese fin se convocó a un concurso con la Academia de San Carlos, resultando ganador el proyecto del arquitecto Enrique Griffon,  pero “Su Alteza Serenísima” designó la realización de esta obra a Lorenzo de la Hidalga.

Por una litografía de Pedro Gualdi, de 1843, y una carta del escultor Manuel Vilar, se tiene conocimiento que el monumento estaría “compuesto de un basamento octavado. Encima de cada ángulo habrá un héroe de la Independencia, y dentro de este basamento estarán los cuerpos de éstos […] Encima de éste habrá otro basamento con bajorrelieves, y otra estatua en cada ángulo, que sostendrá la columna fajada con ornatos y el capitel compuesto, encima del cual habrá la estatua de la República, y se subirá por dentro de la dicha hasta ésta”. 

Los arqueólogos indican que en 1983, durante los trabajos de salvamento arqueológico con motivo del proyecto de la Línea 8 del Metro —la cual pretendía cruzar la Plaza de Constitución—, su colega Fernando Miranda y un equipo de colaboradores registraron el basamento, pero éste no pudo ser explorado en su totalidad debido a la suspensión de los trabajos que se obtuvo gracias a la movilización ciudadana y del propio INAH.

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Alejandro Meraz, Gonzalo Díaz, Rubén Arroyo y Ricardo Castellanos comentan que en cuanto a testimonios arquitectónicos de la época prehispánica, en ese mismo reporte de 1983 de Fernando Miranda, se consignaron al poniente de lo que hoy es la Plaza de la Constitución, la presencia de pisos y restos de estructuras mexicas. Sin embargo, la parte oriente de lo que hoy es el Zócalo debió ser un tianguis o un lugar abierto al sur del Recinto Sagrado de Tenochtitlan, sin olvidar que en sus inmediaciones fueron encontrados en 1790, las esculturas de Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc.

Por el momento y luego de un registro minucioso (en fotografía, dibujo y escaneo), el equipo de especialistas del INAH ha protegido debidamente los vestigios históricos del zócalo mediante una cubierta geotextil y tepetate, para permitir la continuidad de los trabajos de rehabilitación de la Plaza de la Constitución, a cargo del Gobierno de la Ciudad de México y las empresas PIASA e IIIMSA, que en todo momento han colaborado con las tareas de salvamento arqueológico.

Habrá Línea 7 del Metrobús: Mancera

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, confió que la Línea 7 del Metrobús, la cual correrá sobre Paseo de la Reforma, será construida sin importar las amenazas de posibles denuncias.

Mancera Espinosa endureció su postura y dijo que su administración presentará los argumentos necesarios para demostrar que tienen razón. Comentó que la obra debe continuar, porque es un beneficio para los ciudadanos y se llevará a cabo sin importar lo que se tenga que hacer para ello.

Refirió al respecto: Soy respetuoso de las instituciones, pero todo tiene un límite, entonces vamos a ir de la mano a este litigio, pero si tengo que mover o quitar algo para beneficio de la gente, no me importa que nos amenacen con que nos van a denunciar.

En reunión previa estuvieron representantes del Gobierno de la Ciudad de México y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para tratar el tema de las obras urbanas para el funcionamiento de la Línea 7 del Metrobús.

Por parte del INAH estuvo su director general, Diego Prieto; y por el Gobierno capitalino, el consejero Jurídico y de Servicios Legales, Manuel Granados; los secretarios de Obras y Servicios, Edgar Tungüí; y de Movilidad, Héctor Serrano; así como el director general de Metrobús, Guillermo Calderón, entre funcionarios.

Ambas instituciones coincidieron que Paseo de la Reforma es una avenida emblemática y representativa de la Ciudad de México, por su aportación histórica, cultural y como espacio de encuentro social; coincidieron también en la necesidad de preservar el entorno histórico de la Calzada de los Misterios y del Bosque de Chapultepec.

En ese orden de ideas, ambas entidades consideran que la obra que se realiza para la operación de la Línea 7 del Metrobús debe atender al cuidado del patrimonio cultural de los mexicanos, al tiempo que facilita la movilidad de los ciudadanos que día a día transitan por  la ruta que habrá de ser cubierta por este medio de transporte.

Además se refrendó que el Gobierno de la CDMX cuenta con el permiso del INAH para el cambio de la carpeta en el carril que habrán de ocupar los vehículos que prestarán el servicio de Metrobús a lo largo de la ruta.

Se hizo el recuento de los avances que se han alcanzado en la definición y adecuación del proyecto a lo largo de casi 12 meses de trabajo en mesas conjuntas de análisis de gabinete y campo, entre las instancias involucradas del Gobierno de la Ciudad y el INAH.

Razón por la cual se acordó mantener e intensificar el trabajo de las mesas técnicas establecidas, con el objeto de perfeccionar el proyecto presentado al INAH, en relación con el equipamiento, la ubicación y características de las 30 estaciones que se tienen proyectadas en el trayecto en ambos sentidos; incluyendo la señalética y los anuncios que en ellas se presenten, con estricto apego a la norma vigente y a la necesidad de mejorar la imagen de Paseo de la Reforma.

Precisaron que se afinarán detalles relacionados con la obra física y se acordarán acciones que favorezcan la protección de los monumentos históricos que se exhiben en dicha avenida.

Aunado a lo anterior, ambas instituciones darán a conocer en próximas fechas un proyecto que coinciden en identificar como Rescate Integral de Paseo de la Reforma, que en el ámbito de las atribuciones del propio Gobierno de la CDMX podrá aplicar en la zona, a sugerencia del propio Instituto, en materia de publicidad e invasión del espacio público.

Asimismo, hay que destacar que el INAH ha otorgado el permiso para los trabajos relacionados con la renovación de pavimentos en la ruta del Metrobús.

Museo del Metro muestra el trayecto paralelo INAH-STC

Los trayectos del Metro y los del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han corrido en paralelo desde que este Sistema de Transporte Colectivo comenzó a operar hace casi 50 años en la Ciudad de México. Una parte mínima del fruto de esta colaboración, alrededor de 90 piezas arqueológicas, compone la exposición Objetos cotidianos. Una mirada al pasado de la ciudad, montada en una de las siete secciones con que cuenta el recién estrenado Museo del Metro.

Diego Prieto Hernández, director general del INAH, fue una de las personalidades invitadas en la apertura formal de este espacio museístico instalado en la estación Mixcoac de la Línea 12, acto que fue encabezado por el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, y también presidido por el director general del STC Metro, Jorge Gaviño Ambriz.

En palabras de Miguel Ángel Mancera, el Museo del Metro es un proyecto importante dentro del programa de modernización del sistema de transporte, desde el punto de vista de la cultura.

Su recorrido incluye desde una muestra de boletos conmemorativos, fotos de la primera mujer que adquirió un boleto (llamada Gertrudis), maquetas como la de la Glorieta de Insurgentes, obras de grandes artistas como Alfredo Zalce, Raúl Anguiano, Leonora Carrington, Vicente Rojo, Vlady, entre otros; y vestigios arqueológicos rescatados desde 1967, cuando iniciaron los trabajos para la construcción de la Línea 1.

Diego Prieto detalló que la muestra se compone de enseres cotidianos de la época prehispánica, principalmente mexicas, como cuchillos de lítica, la representación miniatura de un templo, una pipa en forma de cabeza de pato, malacates y figurillas antropomorfas; además de   cerámica vidriada y mayólicas coloniales, y otras más del siglo XIX.

“Los objetos expuestos son una representación mínima de los aspectos diversos de la ciudad y su historia, fueron parte de la vida cotidiana de su gente, como lo es el metro en la actualidad. Lo más gratificante es que ahora serán disfrutados por una gran cantidad de ciudadanos que, en su cotidiano andar, podrán dedicar unos minutos a recrear algo de la historia de la capital del país. Todo por el mismo boleto”, expresó el director general del INAH.

Estas colecciones —continuó Diego Prieto— son el resultado final del quehacer cotidiano de los arqueólogos, los historiadores, los antropólogos, y esperamos, desde ahora, sean del orgullo y de la identidad de los capitalinos y de todos los visitantes. Así, desde su posición el INAH contribuye a la generación de un museo que es necesario como punto de confluencia de los viandantes de la ciudad”.

La mayor cantidad de objetos de la sala son de la cultura mexica, del periodo Posclásico; se exponen cajetes, ollas, jarras, platos, sahumadores, copas, entre otros. Se presentan también algunas piezas relacionadas con la parte ritual de la sociedad que, de cualquier forma, era parte de la vida diaria de la misma.

Hallan cráneo de 10 mil años en cueva maya

El cráneo de un hombre muerto hace más de 10 mil años, restos de megafauna y un altar maya en estado de conservación inaudito, son las piezas localizadas durante el proyecto Gran Acuífero Maya (GAM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), durante sus primeros seis meses de prospección arqueológica.

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Los hallazgos se realizaron en diferentes cuevas en un transecto de 50 km radiales que comprende las zonas de Muyil, Tulum y Chumpón, en Quintana Roo, primera ruta trazada por el GAM dentro de su iniciativa de investigación denominada “Localización de fuentes de agua ancestrales”.

Liderados por Guillermo de Anda Alanís, estos trabajos contaron con los aportes de geólogos, biólogos, arqueólogos y exploradores subacuáticos, en virtud de que varios de los contextos se hallan en cavidades inundadas.

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En un comunicado, el INAH indicó que para el arqueólogo, director del proyecto Gran Acuífero Maya, los hallazgos son relevantes por la información que pueden aportar sobre el cambio climático, los primeros pobladores de América —en particular en la península de Yucatán— y de las manifestaciones materiales de la ritualidad maya. Ello sin considerar los datos que también se obtienen sobre la hidrogeología de esta zona.

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El cráneo humano se localizó cubierto por una capa de mineral endurecido, hallándose prácticamente completo y bien preservado por el equipo del GAM. El que se encontrara rodeado por estas concreciones, las cuales requieren de un goteo constante durante cientos de años, refiere que este elemento óseo estuvo expuesto en un ambiente seco antes de que subiera el nivel del agua en la cueva.

De comprobarse mediante análisis arqueométricos la antigüedad del cráneo perteneciente a un hombre del periodo Precerámico, la cual podría rebasar los 10 mil años.

 

Arturo Bayona, responsable de los estudios medioambientales, señaló que los análisis de muestras de agua del sitio donde se encuentra el cráneo, indican la posible alteración de las condiciones de preservación del material arqueológico sumergido, debido a los altos niveles de nitratos, fosfato, un pH ácido y detección de bacterias coliformes.GAM 2

La ubicación de un altar maya del periodo Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), revestido todavía con estuco, fue otro de los resultados de las prospecciones hechas dentro de la investigación auspiciada también por el Banco de Desarrollo para América Latina, el Aspen Institute México, la Universidad Tecnológica de la Riviera Maya, la National Geographic Society y el Tecnológico Superior de Felipe Carrillo Puerto.

En la cueva, de la que se hace un modelo digital con base en trabajos de escaneo y fotogrametría, también se registraron diversas ofrendas cerámicas y modificaciones arquitectónicas, como muros y senderos de piedra.

Asimismo, se observó la sección de una mandíbula de un ejemplar de megafauna perteneciente a la última Edad de Hielo, con un antigüedad de por lo menos 10 mil años.

 

Otro objeto dentro de los hallazgos registrados corresponde a una vasija maya, posiblemente del Posclásico temprano (900-1200 dC), hallada completa a 500 metros de la entrada de una gran cueva inundada y a 10 metros de profundidad.

Hallan canal hidráulico bajo el Templo de Pakal

Entre el ajuar con que fue ataviado Pakal “El Grande” en su muerte, hace mil 333 años, se encontraba un par de orejeras con un epígrafe que narra cómo, para ser recibido por el dios del inframundo, el difunto debía sumergirse en el agua del dios Chaac.

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Con el reciente hallazgo de un sistema de canales en el subsuelo del Templo de las Inscripciones en Palenque, que también corre bajo la cámara funeraria del gobernante palencano, esta metáfora podría tener una interpretación más compleja.
Al dar a conocer este descubrimiento en el Museo Nacional de Antropología, el arqueólogo Arnoldo González Cruz, director del Proyecto Arqueológico Palenque, dijo que por su cercanía a la cámara funeraria (a 1.70 m por debajo del umbral de su pared norte) este sistema hidráulico posiblemente reproducía de manera simbólica el sinuoso camino que condujera a K’nich Janaab’ Pakal, “Escudo Ave-Janaab’ de Rostro Solar”, a las aguas del inframundo.

 

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El antropólogo Diego Prieto, secretario técnico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología, comentaron que si bien el Templo de las Inscripciones y su cámara funeraria han sido estudiados por la arqueología desde la mitad del siglo XX, el hallazgo de este sistema hidráulico subterráneo demuestra que la investigación sobre la edificación más representativa de esta zona arqueológica de Chiapas parte ahora de nuevos cimientos.

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Arnoldo González indicó que con este descubrimiento cambia la tesis original del arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier acerca de que la cámara funeraria de Pakal II, la cual descubrió en 1952, sería el punto de partida de los nueve cuerpos que componen el Templo de las Inscripciones. Ahora la evidencia sustenta que su centro debió estar dado por la existencia de un manantial.

La compleja red de canales, dispuestas a diferentes niveles y orientaciones, debió ser diseñada “mucho antes que se proyectara la pirámide misma, en las primeras décadas del siglo VII de nuestra era”. El origen de esta corriente de agua, la cual aún fluye por el canal principal, “fue el punto de partida desde el cual se erigió el edificio y cuyo fin era asociar a Pakal II, el gran señor de Palenque, con estos acuíferos”.

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Museo de Tenayuca recibe facsimilar del mural Altar Tzompantli

Facsimilar de la pintura mural Altar Tzompantli

En el marco de la celebración por el 90 aniversario del inicio de exploraciones en la Zona Arqueológica de Tenayuca, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregó un facsimilar de la pintura mural Altar Tzompantli o de las Calaveras al museo de sitio del lugar. La pieza fue elaborada con una novedosa técnica de impresión en papel gel, que han aplicado con éxito los especialistas de la institución.

Los expertos lograron igualar colores, formas y texturas de la obra original realizada en el periodo Posclásico Tardío (1300-1521 d.C.), cuyo diseño iconográfico presenta cráneos y huesos cruzados que hacen referencia a la muerte.

Liliana Giorguli Chávez, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), dijo que al entregar la réplica se le da un nuevo aliento a este sitio arqueológico del Estado de México.

La reproducción es el resultado de un proyecto de colaboración entre la CNCPC y la Zona Arqueológica de Tenayuca. Beatriz Zúñiga, investigadora responsable del sitio, solicitó el apoyo hace un año para crear una reproducción del mural, debido a que el original fue retirado por motivos de conservación a finales de los años sesenta del siglo pasado.

A partir de esta semana, el público podrá apreciar la réplica —de 37.5 cm de ancho por 97 cm de largo— en el Museo de Sitio de Tenayuca “Xólotl”. Para su elaboración se tomó como base una imagen digitalizada que proporcionó el Museo Nacional de Antropología (MNA), donde se conserva la pieza original.

A la ceremonia de entrega asistieron Ricardo Jaramillo, director del Centro INAH Estado de México; Beatriz Zúñiga, investigadora responsable de la Zona Arqueológica de Tenayuca; Yolanda Santaella, restauradora de la CNCPC, e Isabel Villaseñor y Marcela Mendoza, responsables de la reproducción.

Yolanda Santaella, quien se encargó de hacer el retiro y restauración de la pintura mural original hace casi 50 años, expresó su satisfacción por ver una réplica del mural en el sitio, el cual fue separado de la estructura conocida como Altar de las Calaveras, en 1968, por problemas de humedad y corría el riesgo de perderse.

La restauradora Isabel Villaseñor, subdirectora de Investigación para la Conservación, explicó que la técnica utilizada para hacer la réplica fue creada y desarrollada por la empresa ARSUS Paper de España. Consiste en hacer impresiones de inyección de tinta sobre papel gel, que son transferidas a un soporte de piedra, madera o tela. Para el caso del mural se eligió una resina epóxica con un marco de aluminio y un acabado rugoso hecho con polvo de piedra, lo que permitió reproducir con fidelidad formas, colores y rugosidades.

El propósito de elaborar un facsímil de una de las pocas obras murales existentes de la cultura mexica, obedece a que “queríamos devolver una pieza fundamental al sitio arqueológico de Tenayuca, para que los visitantes comprendan mejor su desarrollo histórico”.

Además se buscó utilizar un nuevo método que ofrece una alternativa eficaz para restituir fragmentos de obras de gran formato, o bien para hacer reproducciones como en este caso.

Zona Arqueológica de Tenayuca

El Museo de Sitio de Tenayuca “Xóloltl” se ubica en la calle Quetzalcóatl s/n, San Bartolo Tenayuca, Estado de México.  Abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Costo: 50 pesos, incluye la visita a la Zona Arqueológica de Tenayuca. Acceso  gratuito para estudiantes, profesores y adultos mayores con credencial. El domingo la entrada es libre para público nacional y extranjeros residentes con identificación oficial.

Relámpagos de la vida interior se exhibe en la Fototeca Nacional

En plena era digital, el fotógrafo Arturo Fuentes vuelve a cautivar con sus singulares imágenes elaboradas a partir de procesos antiguos, en la exposición Relámpagos de la vida interior, que se exhibe en la Sala Nacho López de la Fototeca Nacional, en la ciudad de Pachuca, Hidalgo.

La muestra se compone de 22 fotografías en las que se revela el amplio dominio de técnicas como platino-paladio y heliograbado, con las cuales da forma y sentido a las propuestas artísticas que ha desarrollado a lo largo de tres décadas de trayectoria. Sobresalen imágenes captadas en Nueva York, la Ciudad de México, Chiapas, Tijuana y Veracruz.

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Ganador el año pasado de la Medalla al Mérito Fotográfico que otorga el Sistema Nacional de Fototecas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en reconocimiento a su destacada labor en el rescate de los procesos y técnicas fotográficas del siglo XIX, Arturo Fuentes, mejor conocido como “El Chato”, señala que el fotógrafo debe tener la capacidad de retratar lo que se le presente y la astucia está en cómo lo hace, cómo resuelve o inventa las formas para realizarlo, incluso si la cámara falla”. 

La curiosidad ha sido el principal motor de su lente, siempre a la búsqueda de aquello que quedará para la posteridad, como ya lo son sus imágenes de migrantes en la frontera México-Estados Unidos, o de cholos y chavos banda, publicadas en diarios nacionales e internacionales, así como las fotografías panorámicas de atmósferas irreales que aparecen en esta muestra.

Investigador de las técnicas de impresión antiguas, Arturo Fuentes es de los escasos fotógrafos en México con amplio conocimiento sobre el funcionamiento de las cámaras panorámicas del siglo XIX, de las cuales tiene una pequeña colección que representa su más preciado tesoro.

Arturo Fuentes considera que “la búsqueda de un fotógrafo radica en rescatar toda la información que tiene un negativo, todas esas gamas de grises, blancos y negros, para extraer la diversidad de lecturas que te pueda dar la imagen, y así, verla, gozarla”. 

La exposición Relámpagos de la vida interior permanecerá abierta al público hasta el 10 de julio en la Fototeca Nacional, en el Ex Convento de San Francisco, en Pachuca, Hidalgo. Horario de visita: de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. La entrada es gratuita.

Descubren entierro prehispánico con mujer de 700 años

Debido a los trabajos de drenaje profundo se descubrieron en las inmediaciones del Centro Histórico de Xochimilco cuatro entierros prehispánicos; el más reciente fue la osamenta de una mujer de aproximadamente 700 años de antigüedad.

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Especialistas de la Dirección de Salvamento Arqueológico, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron que la osamenta fue encontrada bocabajo y con los brazos entrecruzados a 90 grados, y orientada al noroeste a 1:30 metros de profundidad y estaba acompañada de una ofrenda funeraria, como una punta de proyectil, navajillas de obsidiana verde y gris, restos de animales, principalmente de aves, y de cerámica Azteca II y III.
Sahira Rincón dijo que es la primera vez que se encuentran entierros en esa área de Xochimilco con este tipo de preparación mortuoria, ya que en otros proyectos desarrollados por el INAH “se han encontrado cremaciones e inhumaciones con diferente patrón funerario, lo que alude a la práctica de distintos ritos en esa época”.
En un comunicado, el INAH informó que el equipo de investigación, encabezado por la arqueóloga Sahira Rincón Montero, descubrió los restos óseos el pasado 13 de mayo en la calle Pedro Ramírez del Castillo, durante los trabajos de renovación del drenaje profundo que se realizan en la demarcación desde hace varias semanas.
Los entierros de “Dalia” (nombre asignado por los vecinos, por ser una de las flores representativas de la región) y de “Teodoro” (uno de los otros tres individuos localizados mediante excavación a finales de abril en la calle Nezahualcóyotl) muestran un mismo patrón.

Llega a Xochicalco el “universo maravilloso” de las conchas y caracoles

Usada por casi todas las culturas antiguas del mundo, muy pocas trabajaron la concha con la perfección que alcanzaron los pueblos mesoamericanos, comentó la antropóloga Lourdes Suárez. Dedicada desde hace más de 50 años al estudio de las conchas y caracoles, la investigadora presenta en el Museo de Sitio de Xochicalco, en Morelos, una serie de imágenes de gran formato que dan cuenta del amplio uso de estos materiales con fines sagrados que les daban las culturas prehispánicas.

Pionera a nivel internacional en el estudio del material conquiológico y malacológico, la investigadora emérita del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) coordinó la investigación para el montaje de esta muestra que se ha presentado en varios museos del país desde hace más de una década.

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La exposición Conchas y caracoles, ese universo maravilloso, compuesta por 43 fotografías a color de Martha Alicia López Díaz, resalta el sentido mítico que los pueblos prehispánicos le otorgaron a estos moluscos, que debido a su procedencia (el agua, vital para el desarrollo de la vida humana) les conferían valores mágicos y sobrenaturales derivados de su imagen.

Imágenes de ornamentos, como collares de cuentas, pendientes, brazaletes, orejeras, narigueras e incrustaciones, elaborados por diversas culturas mesoamericanas, forman parte de la muestra, que también permite admirar pectorales decorados en altorrelieve y otros objetos sobre los cuales se aplicaron distintas y variadas técnicas.

Éstos tenían, además de una función suntuaria, un simbolismo religioso, pues se portaban en relación con las características de ciertas deidades, explicó la especialista. “Es un material muy hermoso y significativo, de una profundidad muy grande, pero poco apreciado por la gente que acude a los museos debido a que es pequeño”.

 Sin embargo, subrayó que las sociedades mesoamericanas desarrollaron técnicas extraordinarias para el trabajo de la concha, que también revela un sentido estético y encierra un significado religioso y cósmico, en tanto que representa las estrellas del universo.

Comentó que donde ha encontrado mayor variedad de piezas y técnicas es en Guerrero, el centro de México, y en las regiones maya y huasteca, pero particularmente en el norte, en Casas Grandes, Chihuahua, donde el Museo de las Culturas del Norte resguarda un millón de objetos de concha.

 “Mis alumnos tienen un taller en el Museo del Templo Mayor en donde reproducen los objetos en conchas actuales, pero utilizando las técnicas antiguas para poder estudiar y comprobar cómo se trabajaron estos materiales. El taller es dirigido por Adrián Velázquez (quien fue alumno de Lourdes Suárez), de tal manera que ya hay tres generaciones de investigadores de conchas y caracoles”.

Consultada con frecuencia por especialistas de distintos países para solicitar su opinión y asesoría, la antropóloga adscrita a la Dirección de Etnohistoria es autora de textos como Conchas y caracoles. Ese universo maravilloso; Ecos del pasado coordinado junto con Adrián Velásquez, y La joyería de concha de los dioses mexica, estudio de los abalorios de concha en los códices prehispánicos.

Lourdes Suárez recordó que inicialmente, la exposición se integraba de piezas arqueológicas con elementos de conchas o caracoles, y se presentó en varias ciudades del país, e incluso en Nueva York y Washington, en Estados Unidos. “Teníamos objetos de los museos Nacional de Antropología y del Templo Mayor, del Instituto Smithsoniano y de otros estados del país”.

Sin embargo, trasladarlos resultaba muy costoso y arriesgado, por lo que se decidió fotografiarlos y exhibir las imágenes en diversas exposiciones. Actualmente se tiene un acervo de 200 fotografías.

La primera muestra gráfica se presentó en 2012, en Tepic, Nayarit, y a partir de entonces ha itinerado por diversas ciudades, como Torreón, León, Tlaxcala, Guanajuato, Veracruz, Toluca, Chilpancingo, Acapulco, Taxco, entre otras. De acuerdo con el espacio, se selecciona el número de imágenes a exhibir, las cuales también retratan algunos códices donde aparecen dioses ataviados con ornamentos de conchas.

En Edomex recuperan parte de osamenta del mamut

A una profundidad de dos metros y medio por debajo de la superficie de la calle La Saucera, en el municipio mexiquense de Tultepec, la osamenta del mamut hallado recientemente yace desordenada. Luis Córdoba Barradas, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), indicó que la posición de los huesos muestra que el ejemplar pudo haber sido parcialmente destazado por un grupo humano.

Se encuentra en buenas condiciones de conservación gracias a los sedimentos del subsuelo

Para el especialista la disposición en que fueron hallados más de 10 costillas, húmeros, fíbulas, un fémur, escápulas, cúbitos, radios, así como una decena de vértebras, indica que posiblemente el animal sufrió el mismo destino que otros de su especie: se quedaban atascados en el fango por su gran peso y finalmente eran destazados por el hombre y otros depredadores.

El mamut fue hallado fortuitamente en diciembre pasado, durante los trabajos de introducción de drenaje en la localidad de San Antonio Xahuento, en Tultepec, Estado de México; hasta el momento se ha recuperado gran parte de su estructura ósea.

En un comunicado, el INAH informó que entre los 60 huesos encontrados a tres semanas de haber comenzado los trabajos de salvamento arqueológico, sobresalen algunas partes de grandes dimensiones que conservan su relación anatómica, como el cráneo y la pelvis.

A través del análisis estratigráfico, el investigador Luis Córdoba, adscrito a la Dirección de Salvamento Arqueológico, estableció que el mamífero perteneció al periodo final del Pleistoceno (hace 14,000-12,000 años).

Los trabajos de excavación muestran en las capas más superficiales rellenos modernos de escombro y basalto, después reminiscencias de suelos agrícolas y sequías, más abajo ceniza volcánica de erupciones ocurridas hace 12,900 años, y después limos verdosos que indican fondos de pantano.

En esta última capa se encontró la mayor parte de la osamenta que se estima data de hace 13,000 o incluso 14,000 años, y que tiene buenas condiciones de conservación gracias a los sedimentos del subsuelo que influyeron en su preservación.

En el extremo norte de la excavación se ubica el cráneo del mamut, al que están unidos las defensas y un molar superior perfectamente visible dado que la cabeza está en posición invertida. De acuerdo con el especialista, “era un adulto joven, posiblemente de 20 a 25 años de edad que pudo haber medido 3 metros de altura, es decir que tenía gran tamaño porque sus defensas miden 1.30 metros de largo y casi 18 centímetros de diámetro”.

Los hallazgos de megafauna en últimas fechas en el Estado de México están vinculados a la existencia de numerosos y poco profundos lagos en esa región. Tultepec pertenecía a una zona que en la era pleistocénica se dividía en tres lagos durante las sequías: el de Ecatepec, el de Xaltocan y el de Zumpango, los cuales se unían en un solo cuerpo de agua, muy extenso, en los periodos de lluvias.

Descubren vestigios previos al esplendor tolteca

Siglos antes de que la influencia cultural de Tula alcanzara varias regiones de Mesoamérica, entre 900 y 1150 d.C., el área conocida como Tula-Tepeji, en lo que hoy es el estado de Hidalgo, contó con asentamientos de una compleja estructura social, como lo demuestra el reciente hallazgo de vestigios que datan de más de 2 mil 200 años, y otros que hacen referencia a la ocupación teotihuacana hacia 300-450 de nuestra era.

En un terreno particular de Tepeji del Río, arqueólogos llevaron a cabo un rescate en los primeros meses de este año, de restos de construcciones y cerámica que brindan información relevante de la ocupación de este espacio durante el periodo Formativo Tardío (400-200 a.C.); así como de vestigios de una unidad habitacional teotihuacana, cuya orientación de 15°17’ coincide con la de la gran urbe del Altiplano.

Luis Gamboa, arqueólogo del Centro INAH-Hidalgo, quien coordinó los trabajos del rescate arqueológico, explicó que los materiales obtenidos revelan la trascendencia de las culturas asentadas en esa área, previas a la consolidación del Estado tolteca (900-1150 d.C.).

“Generalmente cuando nos referimos al suroeste de Hidalgo, la región Tula-Tepeji, se piensa en lo tolteca, en la gran ciudad de Tula y en la imagen de las cariátides, pero ¿qué pasó antes? Hubo culturas asentadas en el lugar siglos antes de nuestra era, y ya para la época teotihuacana, del año 300 al 450 después de Cristo, se ubicaron los primeros asentamientos dispersos en el Valle de Tula, cuya cabecera regional era Chingú, un sitio dedicado a la extracción de caliza (de la que se obtenía la cal apagada para el estuco) y que estaba subordinado a Teotihuacan”.

Figurilla de estilo teotihuacano

Los vestigios de la unidad habitacional teotihuacana explorados corresponden al sitio La Loma, que tuvo una extensión aproximada de 80 hectáreas, de acuerdo con recorridos de superficie realizados por la arqueóloga Guadalupe Mastache en los años 70.

Como parte del reciente rescate, los arqueólogos del INAH sondearon sólo un área de 20 m², un espacio reducido pero de importante potencial arqueológico. Mediante una excavación extensiva se registraron los restos de la citada unidad habitacional teotihuacana.

El arqueólogo Luis Gamboa recordó una teoría hecha por el investigador René Millon (fallecido hace unas semanas), para comprender la falta de evidencia de épocas posteriores en La Loma. Conforme a esa propuesta, en la fase Xolalpan Tardío (550-650 d.C.), gente procedente de sitios periféricos como La Loma pudieron engrosar la tasa demográfica de Teotihuacan, uno de los factores que conducirían al colapso de la gran urbe.

Gamboa señaló que además de tejos y cerámicas típicas teotihuacanas se recuperaron algunas foráneas denominadas por los arqueólogos como Anaranjado Delgado y Granular Ware. “La primera proviene de San Juan Ixcaquixtla, Puebla; y el segundo de Xochipala, Guerrero. También hay cerámicas grisáceas de doble incisión, identificadas por Alfonso Caso como de estilo oaxaqueño”. Estos materiales dan testimonio de la amplia red de comercio en épocas teotihuacanas.

También sobresalen raspadores y navajillas prismáticas de obsidiana oscura, posiblemente procedente de Zinapécuaro, Michoacán, y un par de fragmentos de moldes de figurillas antropomorfas. Lo interesante es que figurillas obtenidas con esta matriz se han encontrado en el barrio de Occidente de Teotihuacan y en Jiquilpan, Michoacán. “No digo que aquí se elaboraran las figurillas, sino que había una distribución más amplia de ellas, y de que en Tepeji también había representaciones similares hechas en serie”.

Laura Lucero Hernández, partícipe del rescate, detalló que además se identificaron cerámicas de otros lugares como Chupícuaro, reconocida en la región de Acámbaro; también se localizaron algunas figurillas que muestran la interacción con la parte del Bajío.

Dentro de los materiales líticos encontrados del periodo formativo sobresalen puntas de proyectil, las más antiguas descubiertas en la región Tula-Tepeji. También algunos restos óseos de cuadrúpedos y huesos largos de humano, pero ningún entierro completo.

Méxicoleaks expone corrupción del INAH, destruyen patrimonio histórico en Valle de Bravo para favorecer empresarios

Ciudad de México, 8 de mar.- A partir de una denuncia en Mexicoleaks, el periodista Sebastián Barragán realizó una investigación donde documenta la corrupta operación entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Estado de México y los empresarios Alejandro Martí, dueño del emporio Martí y Alejandro Aboumrad, miembro del grupo adminsitrativo de Grupo Carso, a quienes se benefició liberando un terreno que estaba protegido debido a los importantes vestigios arqueológicos que se encontraban en el lugar, no obstante de forma irregular el INAH avaló su destrucción.

En la investigación se documentan las múltiples irregularidades que hubo en el proceso de destrucción de un importante centro arqueológico ubicado en La Peña, Valle de Bravo, una zona turística de gran plusvalía, donde las casas llegan a cotizarse en 2 millones de dólares.

El terreno en cuestión era conocido como Casa de Ídolos, una de tres áreas de la zona que se encontraba protegida como patrimonio histórico por el INAH, no obstante a partir de “una equivocación de los dueños”, que confundieron presuntamente que áreas estaban protegidas y cuales no, comenzaron las labores para la construcción de un centro comercial de la empresa WalMart, sin licencia alguna o autorización del INAH.

Desde 2007 los mencionados empresarios compraron el terreno para la construcción de la plaza comercial, e incluso el Ayuntamiento de Valle de Bravo, de forma corrupta y negligente, les otorgó el permiso de construcción, sin haber objetado que era una zona protegida por el INAH.

Desde febrero del 2014, sin permisos del INAH la empresa comenzó la construcción de la plaza comercial, fue hasta entonces que el representante legal del predio, solicitó al INAH la liberación del terreno.

Un mes después acudió al lugar un arqueólogo del INAH, quien detectó la presencia aún de múltiples evidencias históricas de la cultura Matlatzinca, por lo que se iniciaron “negociaciones” en la ciudad de Toluca, mismas que derivaron en que se permitiría a los arqueólogos recuperar lo que aún se pudiera y posteriormente se liberaría el terreno para su destrucción (construcción de la plaza comercial).

Los arqueólogos que acudieron al lugar constataron la presencia incluso de un monumental basamento piramidal, así como cientos de figurillas de barro, algunas en buen estado de conservación; no obstante que el lugar ya había sufrido severas afectaciones debido al trabajo de la maquinaria principalmente.

Los asentamientos pertenecían a la cultura matlatzinca, la cual habitó el lugar alrededor del año 600 de nuestra era, y constituyen una parte fundamental de la cultura e identidad de la región y del país entero. Hay múltiples elementos que aún no se saben de la cultura matlatzinca, por lo que es objeto de estudio de múltiples investigadores, no obstante con la destrucción de este lugar se pierden evidencias de un importante centro de sanación prehispánico, donde también se encontraron restos humanos, con lo cual debería ser obvio el inmenso valor patrimonial de este lugar para todos los mexicanos.

No obstante debería ser de escándalo que el INAH se sentó a negociar la liberación del terreno, además sin emitir sanción alguna a la empresa que ya había devastado gran parte del patrimonio histórico; después de varias semanas de trabajos, finalmente el delegado del INAH en el Estado de México, Ricardo Jaramillo Luque, emitió el documento en el que se autoriza la construcción del centro comerical; ordenando desmontar las estructuras prehispánicas, así como la retirada de los arqueólogos.

En la nota técnica los arqueólogos incluso subrayaron que cumplieron las órdenes, a pesar de “no estar de acuerdo”.

Era evidente se estaba destruyendo una zona de gran valor cultural, simplemente por los intereses mercantiles de empresarios y autoridades coludidas que ahora deberán ser investigadas y sancionadas.

La obra aún está en construcción.

Con esto se estaría dejando un gravísimo precedente, en el que cualquiera podría invadir y destruir zonas arqueológicas, al cabo después se negocia con el INAH que vayan a limpiar y posteriormente quedarse con el terreno.

 

David Galeano. Huellas.mx

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